Amaia Romero despeja las dudas (pero guarda silencio)


El festival Warm Up Estrella de Levante que se celebra el próximo mayo en Murcia es el lugar que ha elegido Amaia Romero para presentar sus nuevas canciones. Una opción que es a la vez una declaración de intenciones. No sabemos si para entonces tendrá su primer disco en la calle ni siquiera si es el inicio de una gira o algo puntual, pero está claro que el camino que ha emprendido no es el habitual para los cantantes salidos de un ‘talent show’.

Un público distinto

Amaia Romero es un verso suelto de ‘Operación Triunfo’. En esa dicotomía entre ser artista ‘mainstream’ o ‘indie’, que es algo que nos sacamos de la manga los que escribimos sobre la cantante, porque ella sigue callada, que es la mejor opción, parece haberse decantado por la segunda. Ya digo que no hay que ser maximalistas ni caer en el topicazo que lo comercial está reñido con la calidad y que lo independiente es sinónimo de auténtico. Además, ambos mundos acaban tocándose y tanto unos y otros aspiran al mismo tipo de éxito, aunque no lo confiesen. La diferencia estriba en el tipo de público al que se pretende llegar. Siempre ha parecido más ‘cool’ el segundo, el que conoce a grupos fuera del circuito y se viste de una determinada manera, que el que se compra los discos de Bustamante.

Alaska saca disco

Es una buena estrategia no dejarse llevar por los cantos de sirena y generar un halo de misterio en torno a uno. Como espectador me aburre ver a un mismo artista repitiendo las mismas cosas una y otra vez en distintos medios durante un par de semanas. Por ejemplo, se avecina un aluvión de entrevistas a Alaska, porque saca disco, y, por lo que he visto en redes, están cocinando reportajes que, por el hecho de solaparse en el tiempo, serán redundantes, aunque, en su caso, no aburridos, porque si algo sabe hacer la cantante de Fangoria es dar titulares.

Aitana Ocaña, ‘influencer’

Amaia Romero está siendo también anómala al no explotar su Instagram ni haberse prestado a hacer ninguna campaña publicitaria, como es el caso de Aitana Ocaña, a quien están convirtiendo en una ‘influencer’ del estilo de Paula Echevarría, pero también arrasa con su música. Una visión inteligente del negocio, porque nunca se sabe cuándo el público puede darte la espalda. Los ídolos actuales son mucho más efímeros que los de hace treinta años, porque entonces se lanzaban menos discos y porque no existían las redes sociales, que fagocitan a los artistas como las serpientes devoran ratoncitos para seguir llevando una vida plácida en un terrario, ajenas a su condición de presas domésticas.

[LEE MÁS: Paula Echevarría, más que actriz, mujer de negocios]

Igual que la fórmula de la Coca Cola sigue siendo secreta, también las reglas de la vida son inaprensibles. Todo lo que se enseña en las escuelas de marketing, que han proliferado como caracoles en día de lluvia, son conocimientos teóricos que a la hora de ponerlos en práctica pueden ser útiles o no. Por eso, el ‘fansplaining’ tampoco sirve para nada. El estímulo-respuesta no es algo que funcione necesariamente. Más allá de la promoción está el producto y si no es bueno difícilmente perdurará. Y esta tampoco es una verdad incontrovertible. Los últimos discos de artistas ya consagradas como Katy Perry, Miley Cyrus o Mariah Carey, que recibía unas de las mejores críticas de su carrera, han sido un fracaso. Y tenían a su servicio grandes presupuestos para salir triunfantes, pero el público no los quiso. ¿Por qué? Nadie lo sabe.