Ángela Molina, la eterna (e injusta) olvidada de los premios Goya


Y un día me hice fan de Ángela Molina. Fue gracias a ‘Las cosas del querer’, película dirigida por Jaime Chávarri, a quien, por cierto, tuve la suerte de entrevistar (siempre lo es cuando te toca alguien inteligente) hace muchos años en el Café Comercial de Madrid . Aunque hablamos mucho y con solemnidad de su cine y de los actores con los que había trabajado, me daba la risa porque no podía dejar de pensar en él en la escena de sexo más divertida que recuerdo, en ‘¡Qué he hecho yo para merecer esto?’ de Pedro Almodóvar, junto a Verónica Forqué.

En esta película y en su secuela, Ángela Molina se convertía en una cantante de copla que formaba pareja artística con Manuel Bandera, que se metía oficiosamente en la piel de Miguel de Molina, quien desde el exilio en Buenos Aires parece ser que no dio su beneplácito a una biografía autorizada. La hija de Antonio Molina, otro de los grandes de la canción española, movía con tanta gracia la bata de cola y cantaba con tanta picardía que uno podría pensar que se había equivocado de profesión.

Su faceta como cantante

Aunque lo intentó como cantante con un disco titulado ‘Con las defensas rotas’, en el que incluía un sensual dúo con Georges Moustaki, ‘Muertos de amor’, no parece que las discográficas hayan puesto demasiado interés en ella. Por el camino ha grabado una zarzuela, ha hecho un dúo con Coque Malla y preparó unos boleros con un pianista que, de momento, no han visto la luz.

Ángela Molina y Fernando Rey en ‘Ese obscuro objeto del deseo’.

Mi amor por Ángela fue creciendo con los años y he tenido la suerte de que la vida la haya puesto en mi camino en diversas ocasiones, como cuando trabajé en el festival de cine de Huesca, donde recibió el Premio Luis Buñuel, cineasta con quien rodó su película más internacional, ‘Ese obscuro objeto del deseo’, de la que cuarenta años después se sigue hablando en todas las escuelas de cine y se repone en las filmotecas una y otra vez.

Una estrella cercana

En aquella ocasión Ángela estaba acompaña por su marido, Leo, su hija pequeña María, una niña con unos preciosos rizos rubios que correteaba por el lobby del hotel mientras la propia actriz se aplicaba en el rostro unos polvos transparentes de Chanel que pretendía ir a comprar a una perfumería, por no pedir a nadie del equipo que le hiciera ese favor, y su hermano Micky, que todavía no había decidido dejarse esa barba blanca y larga con la que se ha puesto voluntariamente viente años encima. 

Ángela, que no quiso conceder muchas entrevistas, se comportaba como lo opuesto que se espera de una estrella, sus necesidades eran mínimas y todo le parecía bien. Pocas veces me he encontrado a alguien en mis más de veinte años de profesión menos ‘demanding’ y más dispuesta a dejarse abrazar por el público o a dar besos a diestro y siniestro. De hecho, cuando nos fuimos a despedir, mechones de su pelo se quedaron pegados a mi barba y, muertos de la risa, tuvimos que ir separándolos de uno a uno antes de poder ‘separarnos’.

Como Lauren Bacall

Hace un par de años, en los premios Yago, que ha creado Santiago Alveriú, nominado este año al Goya por ‘Selfie’, logramos que le dieran este premio que se otorga a los olvidados de los premios de la Academia española. Porque, en efecto, Ángela no tiene el Goya ni suelen nominarla. La última vez fue por ‘Blancanieves’, momento en el que parecía que se iba a hacer justicia de una vez, pero se lo dieron a Candela Peña, que ni se lo esperaba, porque, además, ya lo había conseguido anteriormente. Ocurrió igual que aquel año en el que Lauren Bacall tuvo que presenciar con estoicismo y, quizás, rabia contenida, cómo Juliette Binoche se llevaba un Oscar que tenían que haberle dado, como hicieron con Paul Newman y ‘El color del dinero’, que no era de sus mejores interpretaciones ni de lejos. Pero le tocaba…

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Que le den el Goya a Ángela o no es algo que me da igual, lo que sería una mala noticia es que se jubilara, algo que parece muy lejano. De hecho en enero estrena obra de teatro, ‘El coronel’, dirigida por Carlos Saura y con Juan Diego de compañero de reparto. Muero de ganas…