Cepeda y Aitana Ocana, rumores y leyendas urbanas


Tengo el ansia de la juventud (pronunciado con ‘t’) es el comienzo de ‘Sobreviviré’, la versión de ‘Fiume azzurro’ de Mina, que Mónica Naranjo convirtió en uno de sus mayores éxitos. Una frase que podría sintetizar muy bien lo que sentimos cuando somos adolescentes e incluso décadas más tarde. Incluso hay gente que hasta el día de su muerte. Por ese motivo, no es de extrañar que los que fueran concursantes de ‘Operación Triunfo’ tengan unas vidas sentimentales que no se corresponden con las de un matrimonio de mediana edad de clase media.

De esos que van a pasear del bracete vestidos de domingo, que leen los premios Planeta a la luz de una lámpara de pie con una tulipa con flecos y se crean su grupo de amigos con los dueños de otros perros con los que hablan de barbacoas, partidos de fútbol o alergias alimentarias. O de los que van a los centros comerciales a echar el día y ponen a comer a los niños en un McDonald’s y luego les meten en un multicines para que estén callados. O esos otros viven a gritos y no se soportan, pero no se separan porque no saben a dónde ir. Incluso de aquellos que se aman con locura, que no se han aburrido nunca el uno del otro, y se les paran los pulsos si se dejan de querer.

La vida según Bibiana Fernández

Que Aitana Ocaña y Cepeda se estén viendo a escondidas, como titulan algunos medios, podría ser o no ser, que a mí eso me da igual, pero tampoco sería de extrañar que tuvieran aventuras, que fueran, que vinieran, que se reconciliaran. Como dijo una vez Bibiana Fernández, la vida es para gastarla, sería muy triste llegar a viejos como nuevos. No tiene nada de malo dejarse llevar por la pasión, ser incoherente, arrepentirse, perdonar o enfadarse, tener muchos amantes o ser monógamo por vocación. Pero nos empeñamos en crear un molde en el que tenemos que encajar todos por igual. Y así no…

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Hay dos interpretaciones que se pueden hacer a todo lo que les está pasando. Por un lado está bien que susciten ese interés por sus vidas personales, porque eso significa que hay un público potencial que quiere leer sobre ellos y estar al tanto de lo que les pasa. De alguna forma es gasolina para espolear su popularidad. Por otro, no deben dejar que la fama les despiste de lo que les dará de comer en un futuro: su trabajo. Más que nada, porque lo que hoy se tiene mañana puede volar. Un buen ejercicio para comprobarlo es echar la vista atrás y hacer un ‘qué pasó con’ los que pasaron por este espacio de Gestmusic en ediciones anteriores.

Las carreras de Cepeda y Atiana

Creo que ambos lo están haciendo muy bien. Aitana triunfando como cantante y convirtiéndose en ‘influencer’, que es una manera muy rentable de explotar su imagen, y Cepeda dando alas a su primer disco que, no lo olvidemos, es de los que más éxito ha tenido de los que han pasado por el ‘talent’ de TVE. Igual que otros compañeros de concurso, que también se están batiendo el cobre y saliendo adelante.

Las ‘fake news’, nuevo género literario

Me divierte cada día hacer búsquedas en Google sobre según qué personajes y ver los titulares tan tremendistas que publican algunos medios digitales y cómo alimentan leyendas urbanas que ni ellos mismos se creen cuando las están escribiendo. Retorciendo palabras, como cantaba Alaska, y rebuscando argumentos sofistas para construir ficciones, que es lo que se ha dado en llamar ‘fake news’.

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Un nuevo género literario ‘low cost’ está naciendo de manera involuntaria y es crear textos que parecen más sacados de la mente de una Corín Tellado pomoderna que de profesionales de la información con vocación y voluntad de contarle al mundo lo que pasa. Si a mí me divierte leer todas estas cosas no quiero imaginar la cara que pondrán sus protagonistas. Yo si fuera ellos lo tomaría con sentido del humor, que es el mejor tamiz para asimilar lo que nos pasa, lo bueno, porque si no nos convertiríamos en engreídos y vanidosos. Y lo malo, porque acabaríamos hundidos en nuestro propio fango.