‘GH Vip’: cuando lo más bajo del ser humano te hace feliz


«No sé qué tiene la telebasura, pero engancha»,  dice uno de los personajes femeninos de ‘Volver’, la última gran película de Pedro Almodóvar (las siguientes han sido más flojas). Es un término, ‘telebasura’, que, como a Jorge Javier Vázquez, el presentador de ‘GH Vip’, me parece muy demodé y clasista. Pero si os empeñáis y para simplificar, vamos a dar por bueno englobar a este formato en esta categoría…

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Esta semana me ha dado por poner la tele generalista (últimamente solo consumo Netflix y HBO). Ya os contaba hace un par de días que me había tragado una gala de ‘Operación triunfo’ y ayer vi por primera vez el espacio que más alegrías le ha dado a Mediaset España en los últimos años. Y, qué queréis que os diga, que entre haberme puesto a leer un ratito a Borges o a Pessoa, a quienes ayer reivindicaba Jorge Drexler en los Latin Grammy, y ver este programa, me quedé con lo segundo.

Cultura y televisión

Me imagino al cantautor y a su mujer, Leonor Watling (su último disco con Marlango es espléndido, por cierto), sentados cada uno en un sillón de orejas en su salón, uno con ‘El Aleph’ y el otro con ‘Libro de desasosiego’, paladeando cada párrafo de estos dos genios de la literatura universal mientras escuchan un disco de Gustavo Santaolalla. Me entra una bajona que me tengo que acostar. Que igual no han hecho algo así nunca, pero cada uno escribimos ciencia ficción hasta donde nos dan nuestra imaginación y nuestros recursos lingüísticos…

Por el contrario, también los visualizo rodeado de amigos, comiendo unas pizzas precalentadas, bebiendo cerveza en lata y destripando ‘GH Vip. La cosa cambia (y no es incompatible). Seguro que ambos son muy divertidos (hace unos meses trabajé con Leonor y me pareció encantadora) y que se lo pasarían fetén viendo a Miriam Saavedra y a Mónica Hoyos en su existencialista lucha por Carlos Lozano como si fuera Marlon Brando, al Koala, que, en efecto, estaría muy bien en un corral, y a Makoke, rememorando noches de bailoteo en Pachá.

Los concursantes de ‘GH Vip’

Todo esto no para demonizar la alta literatura, que yo soy el más culto de mi bloque, aunque no tenga mucho mérito. Solo para evidenciar no está reñido leer a Marcel Proust o a Cervantes con disfrutar del lado frívolo de la vida. Estos programas deberían estar recetados por la Seguridad Social, porque seguro que a más de uno le sacaba de la depresión, de la modorra vital y suben la autoestima: siempre eligen a concursantes que están mucho peor que tú. Y no doy ejemplos por no ofender.

Jorge Javier Vázquez en 'GH Vip'
Gran Hermano Vip.

Ver lo más vil del ser humano en directo, bien  guionizado y orquestado por Jorge Javier Vázquez, que tiene mucho más talento del que la mayor parte de sus detractores juntos, es desengrasante. Tanto como el Fairy de Villarriba, que dejaba en evidencia a Villabajo. De vez en cuando viene divinamente darse un baño de realidad.

Terapéutico

Sin ir más lejos, después de apagar la tele me metí bajo el edredón nórdico y no recuerdo nada más. Hasta ahora, que acabo de desayunar, me he puesto Arusitys (enhorabuena por la audiencia), que me ayuda a desperezarme, y me he lanzado a escribir este artículo antes de irme a la redacción del medio para el que trabajo (estos artículos no están vinculados a él, advierto).

Por eso, os doy un consejo que podría cambiar vuestras vidas más que las obras completas de Paulo Coelho: que consumáis más televisión de este tipo y que no reneguéis de los ‘guilty pleasures’.