Janet Jackson, machacada viva y resucitada


Ser familiar de un mito es una siempre una suerte y de eso puede presumir Janet Jackson. Te permite disfrutar de alguien excepcional que no está al alcance del resto de la humanidad y ser parte de su vida. Por eso, cuando en muchas entrevistas se han empeñado en que Lolita Flores tenía que afirmar que la sombra de su madre, Lola Flores, había sido demasiado alargada para ella, siempre contestaba que hubiera estado encantada de haber sido un volante de su bata de cola el resto de su vida con tal de tenerla a su lado.

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La hermana de Michael Jackson ha sido comparada hasta la saciedad con él e incluso se le ha acusado de ser una imitación, aunque los hechos son muy tenaces y ella demostró que podía tener una carrera por sí misma, mucho más notable que la de otros artistas en los que las casas discográficas se han gastado millones de euros, pero no han sobrevivido al paso del tiempo y de las modas.

Claro que se pueden encontrar muchas similitudes con el intérprete de ‘Thriller’, son hermanos: en el timbre de voz, en la manera de cantar, en la de bailar… Hasta Camarón de la Isla y José Mercé tienen muchos elementos en común como artistas (hasta si nos ponemos, un cierto parecido físico) y no son familia. La clave estriba en cómo combinas esos elementos y te conviertes en alguien genuino. Por eso Janet Jackson ha sobrevivido a la criba de los gustos cambiantes, las filias, las fobias y hasta los complots para acabar con ella.

Su nuevo hit

Janet Jackson ha vuelto a lo grande con 52 años con un tema pegadizo, ‘Made for Now’, junto a Daddy Yankee. Y por si hay alguna duda en el aire, en los MTV que se celebraron en Bilbao demostró que la que tuvo, retuvo, con una coreografía espectacular que, como es lógico, a nivel mediático quedó eclipsada por Rosalía, que es la artista del momento.

La cantante estadounidense ha podido con todo, con la depresión, con el racismo, con los problemas de sobrepeso y, sobre todo, con un país que le dio la espalda porque, por un accidente o por lo que fuera, enseñó un pezón con un piercing en su actuación en la Superbowl de 2004 junto a Justin Timberlake. Él pudo seguir con su carrera como si tal cosa, pero a ella no se le perdonó. Hasta ahora…

El boicot

A partir de ese momento, sus canciones desaparecieron de las emisoras de radio y le hicieron el vacío. Recientemente, además, trascendía que un ejecutivo de la CBS se había dedicado con todas sus energías a hundirle la vida a la artista. Que digo yo que no hay que estar muy bien de lo tuyo para levantarte de la cama pensando en cómo machacar a alguien.

Lo importante es que no lo consiguió y que Janet sigue aquí, que ha escapado también de un matrimonio que le hacía muy infeliz y que parece ser que era como una cárcel, y que ha encontrado en la maternidad y en la música dos motivos más que suficientes para poder seguir diciendo que la vida es bella.

Su lucha personal

Janet Jackson, de quien me hice fan en mi adolescencia gracias a un maravilloso disco, ‘Rhythm Nation’, nunca se ha victimizado ni ha convertido sus dramas en un ‘reality’. Tampoco ha intentado rentabilizar las etiquetas ni se ha erigido en causa de nada ni en ejemplo para nadie. Por eso es por lo que su mensaje es creíble y sigue vigente.

En un mercado musical saturado de estrellas intercambiables, su regreso es la clara demostración de que el talento se acaba imponiendo a los productos de marketing.

¡Viva tú!