La soportable levedad del ser


Amanezco y Twitter, que es como la vieja del visillo, me dice que Omar, el que pudo haber sido yerno de Isabel Pantoja, ha ganado ‘Supervivientes’. Y circula un vídeo de Carmen Calvo y Esperanza Aguirre, que parece un doblaje de ‘Muchachada Nui’ que se hace viral al son de ‘Praga y Budapest’, la misma mierda es.

He dormido regular, por si a alguien le interesa, que yo creo que no. Anoche, mientras me tomaba unos calamares al borde del Atlántico, estuve hablando de cosas de gran calado, como el patriotismo de Nati Mistral o el registro vocal de Paulina Rubio. Pequeñas levedades que te hacen la vida más llevadera, pero que mal enfocadas pueden acabar peor que aquella vez que el escritor Manuel Puig y el director de fotografía Néstor Almendros se enzarzaron porque uno de ellos, no recuerdo bien, había osado decir que Lana Turner no era buena actriz. Rompieron una amistad milenaria y se fueron al más allá sin cerrar esa herida.

No concibo mi día a día sin las trivialidades en las que dejo llevar un tiempo que podía emplear en cuestiones de más enjundia como atreverme de una vez por todas con Marcel Proust o revisitar Igmar Bergman, por quien no he tenido nunca una gran devoción. Soy mucho más Mediterráneo y superficial que el cineasta sueco que se apartó del mundo y de todo en una isla remota en la que jugaría partidas de ajedrez imaginarias con Max Von Sydow.

Sin embargo, ayer por la mañana sí que me puse sobre los hombros, como una toquilla de encaje para una procesión de Semana Santa, la causa LGTBI. Acudí a la Convención Social del Isla Bonita Love Festival, en la que departieron Topacio Fresh, Valeria Vegas, épitomes de mujeres transexuales que han logrado triunfar en sus profesiones y demostrar que ‘sí, se puede’, Fernando Armenteros, que lucha para dar visibilidad y una realidad ‘más humana, menos rara’ a la tercera edad del colectivo, y el jugador de waterpolo Víctor Gutiérrez, que abrió de par en par las puertas de la taquilla de su vestuario para demostrar que se puede ser deportista de élite y gay sin nadar contracorriente. Como invitado especial y fuera de programa, Stefano Sanino, embajador de Italia en España, quien con su labor en nuestro país ha demostrado que bajo el manto de la diplomacia también caben las transexuales que luchan por escapar de la exclusión social.

Como llevo unos días muy sensible, en los que por nada lloro canales, ríos de pena y remordimiento, como cantaba Lola flores, me emocioné mientras hacía un ‘hormigas blancas’ de mi propia vida y pensaba que el mundo está lleno de pequeños héroes que contribuyen con su ejemplo para que tengamos un entorno más saludable y humano. Porque a veces se nos olvida que despreciando, haciendo daño, señalando y tirando piedras a los tejados de nuestra sociedad lo único que se consigue es ser un trasunto de ‘El retrato de Dorian Grey’, ser aparentemente bellos por fuera, como los Instagramers que convierten el ‘fake’ en opción vital, pero podridos por dentro. Y, amigas, el algodón no engaña.