Lara Álvarez, utilizada para atacar a Cristina Pedroche


Nunca pensé que nuestra genética nos pudiera marcar tanto y que llevemos tan marcado a fuego y a sangre lo de las dos Españas. Sé que no es exclusivo de nuestro pías y es más bien consustancial al género humano. Si en México unos matan por Thalía y otros sacan los ojos por Paulina Rubio, en Estados Unidos siempre están a la gresca los fans de Madonna con los ‘little monsters’, que, para los no iniciados, son los seguidores de Lady Gaga. Así que no sé de qué me extraña ver cómo en Twitter confrontan el esmoquin de Juan Avellaneda que lució Lara Álvarez para dar las campanadas y la capa-biquini de Tot-Hom de Cristina Pedroche.

No a los linchamientos

Si el ataque se quedara en eso, en los trapos, no estaríamos tan mal, lo que ocurre es que se aprovecha para decir que una es elegantísima y una mujer con clase y para defenestrar a la otra. ¡Ni que Pedroche fuera Bin Laden! Vivimos en una época muy crispada o igual siempre fue así y tal vez sea yo quien presta más atención a los conflictos, pero no me gusta ver cómo se lapida a alguien como si se tratara de María Magdalena por enseñar cuerpo en una gélida noche de Madrid para que se disparen los audímetros de su cadena.

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Ya dije aquí que a mí no me gustó nada su estilismo, como también me espantó el de Ruth Lorenzo en las Campanadas de Canarias desde TVE, pero es un juicio estético. Como lo es que yo me posicionara a favor del modelo de Lorenzo Caprile que lució Anne Igartiburu y hubo tuiteros que me dijeron que era espantoso. Igual que hay gente que muere por los trajes que Felipe Varela le hace a la reina Letizia y otros consideran un espantajo a Jean Paul Gaultier. Hay pocas verdades universales, pero estas polémicas me parecen de cuarta. Igual que calificar de pornográfico ver a una señora en biquini, que desvela más bien los entresijos de una mente calenturienta que lo que millones de españoles vimos la noche del 31 de diciembre.

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La actitud de Lara Álvarez

Estoy seguro de que a Lara Álvarez, que ya lo había expresado en un vídeo, no le debe de gustar nada que la enfrenten a su compañera. La presentadora asturiana, que también ha lucido cuerpazo en biquini en ‘Supervivientes’ es una mujer reposada, tranquila y poco habituada a las polémicas. Quizás también porque ha llevado una vida sentimental mucho más de perfil bajo, incluso cuando fue novia de Fernando Alonso. Por el contrario, Cristina Pedroche sí ha hecho declaraciones de amor mucho más contundentes a Dabiz Muñoz, que han despertado las iras de quienes no comparten sus puntos de vista.

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Que reine la paz

Así que yo de nuevo, como muchas de las aspirantes a Miss Universo, vuelvo a hacer un llamamiento a la paz en el mundo. Que tenemos problemas tan tremebundos, macroeconómicos, sociales y cotidianos como para convertir esto en un aquelarre. Y de cara al año que viene, si Pedroche se viste de lagarterana, de dominatrix o de monja de clausura, no la veáis si tanto os molesta. O por lo menos, no os escudéis en las redes sociales para escupir todas vuestras frustraciones. Porque una cosa es un juicio de valor y otro el insulto. No perdamos de vista que es una manera de maltrato. Lo digo por las que luego llevan el feminismo entre los dientes pero no predican con el ejemplo. Por último, que la colaboradora de ‘Zapeando’ se representa a sí misma, no da ni buena ni mala imagen de la mujer. Da la suya, nada más.