Las recetas de la felicidad son todas falsas


Los libros de autoayuda son, en . general, un engaño. Solo ayudan a los autores y a las editoriales, que venden, en algunos casos, miles de ejemplares apuntando a un objetivo vulnerable, las personas que creen que a través de fórmulas genéricas pueden obtener resultados concretos. En una palabra: la felicidad.

Hace algunos años me leí unos cuantos, que si uno que vendió su Ferrari, que si otro que tenía no sé qué armadura… y en ese plan. Eran recetas que lo que te venían a decir era que si no te iba bien en la vida era por tu grandísima culpa. O, visto de otro modo, te trataban de demostrar cómo solo a través de la fuerza de la voluntad podías vencer cualquier obstáculo que se te presentara y triunfar como el que más. Todo mentira.

Fórmulas que no valen para todos

Eran propuestas que se olvidaban de un elemento fundamental para ser certeras: el contexto. En efecto, no es lo mismo ser hijo de un millonario y proponerte triunfar en los negocios, que intentar emprender sin un respaldo económico detrás o sin una cartera de contactos o potenciales clientes que te hagan salir adelante con éxito.

Otro ejemplo sería proporcionar uno de esos libros a alguien que vive en un país subdesarrollado y apenas tiene para comer o incluso ni eso. Se reiría en la cara del autor o le invitaría a compartir con él sus dramáticas condiciones vitales para ponerle en evidencia.

Solo hay algo que comparto en esencia con este tipo de obras, lo importante que es luchar por lo que crees o por superarte. Siempre he pensado que tumbado en el sofá o lamentándote no tienes ninguna posibilidad de conseguir tus objetivos mientras si eres proactivo puede que tengas opciones.  Aunque nadie te garantiza que después de grandes esfuerzos obtengas los resultados que anhelas, debes intentarlo.

Aprender del proceso

Quizás tus logros sean insignificantes o acabes carcomido por la frustración una vez más, pero al menos algo habrás aprendido por el camino. De la otra forma acabarás desalentado y sin autoestima. Lo que es peor, sin habilidades para salir a flote, pues igual que un cuerpo que no está preparado para luchar contra la enfermedad es más vulnerable, quien no ha conocido el fracaso no sabe cómo levantarse.

Las fórmulas para conseguir la felicidad no existen y las definiciones de este concepto son tan diversas como personas hay en el mundo. Si nos ciñéramos a la máxima budista de que quien menos sufre es quien menos desea, quizás bastaría con estar tumbados en el sofá viendo la vida pasar, pero un punto de ambición y deseo de superación nunca está de más.

Lo temerario sería intentar lograr las metas ajenas solo por eso, porque han sido otros los que las han alcanzado. Creo que en ocasiones nos fijamos demasiado en modelos que nos son muy ajenos o que no son tan idóneos como nos pueden parecer a primera vista. A veces no hay nada peor que las plegarias atendidas, como diría Teresa de Jesús.

Cómo sentirse bien

El bienestar es un traje a medida que nos debemos confeccionar cada uno con los recursos que nos pongan delante no con ideas preconcebidas que persigamos caiga quien caiga. ¿Quién no ha ido a una tienda, ha visto una prenda que le gustaba, se ha visto bien en los espejos del establecimiento y cuando ha llegado a casa se ha percatado de que era una ilusión óptica, que en realidad no le quedaba bien?

La aceptación de la realidad y adaptarte a ella para superar tus propias limitaciones es lo que intento aplicar cada día en todos los terrenos. No siempre lo consigo, pero al menos lo intento… Así pasan los años y, de momento, no tengo queja.