María Villar: el peligro que supone para ella ir a Eurovisión


Me gusta la actitud de María Villar. Como lo piensa lo dice. Que pusiera la tilde sobre la palabra ‘mariconez’ de la canción de Mecano, un tema, además de relleno de su disco ‘Descanso dominical‘, desató una polémica que sacó del letargo a un programa que en esta edición provocó más bostezos que suspiros. José María Cano se negó a que le cambiaran la letra, pero su hermano Nacho, mucho más práctico, si lo ha permitido con ‘Hoy no me puedo levantar’ para el anuncio de un medicamento contra el catarro. Ahora llega Eurovisión y resulta que a la exconcursante de ‘Operación Triunfo‘ no comulga con que se celebre en Israel y tampoco rezuma ilusión por participar en este certamen que en los últimos años nos ha dado sobre todo penas. Alegrías muy pocas.

Una canción oída mil veces

La canción que defiende, ‘Muérdeme’ (detrás de ella está ‘El sueño de Morfeo’, un grupo que perpetró una de las peores actuaciones de España en Eurovisión con Raquel del Rosario al frente) es un electrolatino que llega un año después de que se dejara en la cuneta a ‘Lo malo’, mucho mejor opción que ‘Tu canción’, con la que Alfred García y Amaia Romero hicieron lo que pudieron y les dejaron, gracias sobre todo a una fallida realización y a una mediocre puesta en escena, que mejoró hace unos días la parodia de ‘Tu cara me suena’. Al menos tenía cierta gracia…

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‘Muérdeme’ me recuerda a ‘Pégate’, la canción que compuso Toño Sanchís, exmánager de Belén Esteban a Ylenia, y parece alumbrada más por seguir una moda (esperemos que pasajera) que por la convicción de estar componiendo una buena canción. Es una partida con las cartas marcadas, algo que ya hemos escuchado mil veces. No debemos perder de vista que Salvador Sobral triunfó en Eurovisión con un cóctel de bossa-nova y destellos de Henry Mancini, que Netta, la última ganadora, una trasunto de Björk israelí, que a mí no me gustaba nada, ganó porque su propuesta era relativamente insólita. La canción que tiene que defender María Villar, por mucho que sea la favorita del público, es como un descarte del último disco de Thalía, una cara b de Maluma, un tema de los que parodiaban las protagonistas de ‘La llamada’.

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El episodio con su novio

María Villar se fue de ‘Operación Triunfo’ también envuelta en la polémica porque su novio Pablo le dijo en directo que lo primero que iba a hacer cuando saliera de la Academia era follar con ella. Unas palabras que, tal vez por decoro y por no faltar a los usos sociales, no debería haber pronunciado en ese contexto, pero que sirvieron para que durante unos días se le linchara en las redes sociales bajo el paraguas del ‘machismo’.

Aunque para mí decirle a alguien que le deseas y le empotrarías contra la pared es una manifestación de deseo no una agresión o un menosprecio por sus otros valores. Sobre todo, cuando los acabas de subrayar también, pero el público y los tuiteros no parecieron querer darse cuenta de que Pablo también había subrayado el buen concurso que estaba haciendo su novia.

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Creo que para María Villar es peligroso ir a Eurovisión porque si sale mal parada (lo siento, con esa canción tiene muchas posibilidades) se va a aprovechar para montar una hoguera con el árbol caído. Quizás tenga que seguir otros caminos con menor visibilidad, pero más rentables a largo plazo, porque corre el riesgo de estrellarse y no levantarse. Que se lo digan si no a los compositores de su canción después de su fracaso eurovisivo, desaparecieron del mapa como grupo, o a Las Ketchup o a Remedios Amaya, la mayor tropelía que se ha cometido contra un artista en nuestro país.