Miguel Bosé y la vida ‘armarizada’: ¿intimidad o hermetismo?


La ruptura de Miguel Bosé me ha dejado sin sentir ni padecer. Es un personaje que dejé de seguir hace años. Igual que a Mecano. Son como figuritas en un belén de mi pasado, guardadas en una caja de cartón en un desván. Los veo difusos (ademas de porque tengo hipermetropía y presbicia) porque para mí no están vigentes hace ya siglos. No les ha resucitado la (exagerada) polémica de la ‘mariconez’ ni la inesperada separación del cantante de ‘Linda’.

En el caso de Mecano se fue generando en mí una distancia generacional inevitable de las canciones, que no pulsan ni una de las  teclas emocionales de los múltiples teclados que manejaba Nacho Cano con poses de atleta y sudor chorreando por sus largos cabellos.

La ruptura de Miguel Bosé está llena de incognitas.
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En el de Miguel Bosé, porque siempre me ha parecido tan distante y frío que ni siquiera un discazos como ‘Bajo el signo de Caín’ consiguen que le añada  a una playlist o le ponga en una de esas tardes plomizas del otoño madrileño que ya está aquí para quedarse.

Con el mismo interés, ninguno, sigo el proceso del caso Bosé. Más que nada porque me encuentro ante una gran elipsis temporal que se quedará sin explicar para siempre. O mucho me tengo que equivocar. Para mí esa relación y esos cuatro hijos no han existido, así que las causas y consecuencias del deterioro de su vida íntima con un escultor del que jamás había oído hablar no han despertado mi curiosidad como para que me ponga a googlear como si no hubiera un mañana.

La palabra ‘tabú’

Hay algo en el hijo de Lucía Bosé que nunca me ha gustado, pero a lo que tiene todo su derecho: su tendencia a jugar con una ambigüedad que no era tal (no hace falta ser un detective para llegar a ciertas conclusiones). Porque una cosa es la privacidad y otra hacer equilibrios en el alambre para nunca decir las palabras ‘tabú’.

Si tiramos de hemeroteca, encontramos que en el festival de Viña del Mar le preguntaron a bocajarro si era homosexual y se puso hecho una hidra (yo hubiera hecho lo mismo), que otra ocasión se definió como ‘trisexual’ o que se besó con un guitarrista en un concierto. Pereza máxima. Como le dijo una vez Juan Gabriel a una periodista: «Lo que se ve no se pregunta».

gay
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Sé que salir del armario no es nada fácil en muchas ocasiones: es más, si no lo ha dicho él, ¿por qué voy a pensar que el que fuera apadrinado en su bautismo por Luchino Visconti es gay?, igual no lo es. Soy consciente y conozco casos traumáticos de gente de mi entorno que se ha encontrado con el rechazo más frontal hasta de tus progenitores.

Considero que si queremos acabar con la homofobia, alcanzar la igualdad de derechos o llevar una vida sin cortapisas por tu sexualidad no lo vamos a conseguir dando a entender que somos heterosexuales, manteniendo el equívoco, bajando la cabeza cuando escuchamos comentarios vejatorios como si no fueran con nosotros.

La intimidad, por los aires

Cada quien debe elegir su camino, pero a veces, da igual el que escojas, porque te lleva al mismo sitio. En el caso de Miguel Bosé su hermetismo ha saltado por los aires como castillo de naipes ante un ventilador. Parece ser que comienza ahora una batalla legal y es muy probable que se desvelen detalles nada agradables para el cantante. Ojalá no, porque estoy cansado de los juicios paralelos y las defenestraciones públicas.

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Aunque estuvo armarizado y no hizo su ‘outing’ hasta después de que se lo preguntara con muy mala baba Barbara Walters (la María Teresa Campos de Estados Unidos) y se quedara petrificado (más tarde acabaría pidiéndole perdón), me identifico mucho más con Ricky Martin, que siempre ha rezumado alegría de vivir, ha mostrado al mundo lo felices y sanos, emocional y físicamente que crecen sus hijos, y si alguna vez rompe con su actual pareja posiblemente sea muy diferente al caso de Bosé.

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El cantante de ‘María’ no está robando la infancia a sus hijos por mostrarlos, tampoco les está convirtiendo en monos de feria, como diría Belén Esteban, ni les ha puesto en el punto de mira de los ‘paparazzi’. Son niños, como otros cualquiera, la mejor de las noticias.

Por lo demás, espero que a ‘Papito’ le vaya bien, que sus hijos sufran a ser posible nada, y que en el futuro se convierta en el hombre cercano y afable que, estoy seguro, es cuando está con los suyos. La naturalidad suele ser la mejor de las respuestas ante los mayores retos, personales y profesionales. Y también para que el público te quiera. En mi caso, para que te vuelva a querer. Yo también fui fan.