Penélope Cruz, la mejor bandera de España (y muchos no lo saben)


La envidia es uno de los sentimientos más paralizadores y aniquiladores que existen. Junto con el odio, que es un veneno que corroe al que echa espumarajos por la boca y está con un tuit a flor de piel para ver a quién ataca desde el sofá de su casa. Tiempo que se dedica a denostar a los demás, tiempo que no dedicas a mejorar tu propia circunstancia, consejo de las siete de la madrugada, que es la hora en la que escribo este artículo, todavía rezongando entre las sábanas.

Son tantos los comentarios negativos que leo contra Penélope Cruz que a veces me da por pensar que lo que molesta es su éxito. Sobre todo cuando no se alardea de él, como es el caso de la protagonista de ‘Volver’. O el de su marido, Javier Bardem, quien ha cometido el delito de verbalizar sus opiniones políticas, que no encajan con los de cierta España excluyente. Anclada en una visión anacrónica de la convivencia e incapaz de respetar a los que no piensan como tú.

Desde ayer, que leí su comunicado de agradecimiento por todos los reconocimientos que está recibiendo en las últimas semanas llevo queriendo escribir un artículo sobre el gran momento de Penélope Cruz. Aunque cualquier día sería bueno para ello. Porque no hay momento en el que no sea noticia porque tiene un nuevo proyecto o porque le han dado un premio importante. O simplemente porque protagoniza una campaña publicitaria potente, la última tomando el relevo de Shakira, en sus horas más bajas por sus problemas con Hacienda.

Los mejores directores del mundo

Son ya décadas de éxito para una mujer que no desciende precisamente de los Rothschild ni le han regalado nada. Que se ha convertido en una estrella mundial trabajando muy duro, posiblemente ni siquiera con otra intención que ganarse la vida con un oficio que le apasiona.

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Pero lo ha logrado, está en una élite a la que no acceden ni siquiera muchas actrices de Hollywood, que quedan arrinconadas en telefilmes de los que emite Antena 3 los fines de semana por la tarde o en películas intrascendentes, mientras que ella rueda con cineastas del prestigio de Asghar Farhadi, artífice de ‘Todos lo saben’, Pedro Almodóvar, que cuenta con ella de manera recurrente, el ahora tan denostado, pero genio entre los genios, Woody Allen, con quien ganó el Oscar por ‘Vicky Cristina Barcelona’, o Ridley Scott. Incluso dijo que no a Lars Von Trier, que había escrito pensando en ella el guión de ‘Melancholia’, porque le coincidía con el rodaje del ‘blockbuster’ de la saga de ‘Piratas del Caribe’.

Una gran interpretación

Penélope Cruz ha vuelto a ser nominada al Globo de Oro por cuarta ver por su sobrecogedora recreación de Donatella Versace en la serie ‘American Crime Story’. Además, este 2019 la veremos pasearse por todas las alfombrar rojas de España por la ya mencionada ‘Todos lo saben’, donde da un recital interpretativo que la emparenta con las grandes damas del neorrealismo italiano como Silvana Mangano, Anna Magnani o la mismísima Sophia Loren, con quien ya trabajó en ‘Nine’, por la que también estuvo nominada al Oscar.

Podríamos dedicar miles de palabras solo para enumerar los premios que ha ganado o a los que ha optado, que es siempre como quedarse en el segundo lugar de una competición, pero quiero incidir en sus detractores y en los que parecen los protagonistas de ‘Ensayo sobre la ceguera’, aquella escalofriante novela de José Saramago, en la que uno tras uno, todos van perdiendo la visión. Lo que ocurre es que en su caso las dioptrías de sus detractores son voluntarias, se basan en el prejuicio y la ignorancia.

 

Sus detractores

Son tantos los meritorios trabajos de Penélope Cruz que seguir insistiendo en que no es buena actriz, que es algo habitual cada vez que tengo una conversación, en general con individuos de derechas, que tampoco necesito insistir demasiado  porque lo que es evidente no necesita demostración. Los hechos son tozudos y su curriculum está ahí, para quien se quiera tomar la molestia de echarle un vistazo.

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Y todos esos que se creen que agitando banderas de tela o metafóricas contribuyen a dar una imagen mejor de nuestro país o a solucionar los problemas (más bien contribuyen a lo contrario) no son conscientes de que hay embajadores oficiosos como Penélope, Bardem, Almodóvar, Antonio Banderas y grandes nombres anónimos para el gran público, pero eminencias para la comunidad científica , que son los que representan a España, sin la necesidad de mencionar nuestro país cada tres palabras ni sacar pecho. No hay que decir, hay que hacer. Trabajar, no dividir. Ser y no simplemente estar, como las vacas que miran el paisaje.