Agoney, los límites que no deberían traspasarse

Foto de Agoney

Es casi la una de la mañana y no puedo dormir, así que me siento como uno de esos personajes de ‘Los noctámbulos’ de Edward Hopper, solo que me falta la barra del bar y otros individuos solitarios como yo, que escribo este artículo entre penumbras. Llevo un rato intercambiando tuits con mi admirada Pilar Eyre y parece que, además de compartir nuestra pasión por Francia en general, también nos une nuestra admiración por Jane Birkin, a quien a la escritora y periodista le hubiera gustado parecerse, y por Alain Delon, de quien me hubiera gustado tener un 10% de su atractivo físico en ‘A pleno sol’, la mejor adaptación de todos los tiempos de una de las novelas de la saga de Ripley de Patricia Highsmith.

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Alain delom in Plein soleil #talentedmrripley #Pleinsoleil

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Un acto lleno de vileza

En estas estaba cuando me he encontrado un mensaje de Agoney, que mostraba su estupefacción porque alguien había publicado una carta de amor suya en la misma red social. He tenido que buscar entre los tuiteros para enterarme de qué iba el asunto, pero no he querido profundizar más porque sentía que estaba vulnerando su intimidad, aunque ya he visto que, por si acaso, había un par de periódicos de tirada nacional que reproducían extractos enteros, por si a alguien se le podía escapar esta tropelía.

Aún así, me he negado a leer el contenido, porque considero que le sigue perteneciendo a él y porque no todo vale con tal de conseguir un ‘clickbait’. Por desgracia es peligroso ponerle límites a las redes sociales, porque eso puede redundar en que aprovechen para recortarnos el derecho de libertad de expresión que tanta falta nos hace en este momento histórico tan convulso. Sin embargo, sí que creo que se puede profundizar en la ética periodística, lo que redundaría también en una mayor credibilidad de los medios de comunicación.

Te aplaudo, Agoney

Agoney no tiene que avergonzarse de nada, pero sí quien ha filtrado un acto tan privado como este, y quien le ha dado difusión. No me interesan para nada los comentarios que haya podido suscitar, positivos o negativos, pero sí descubrir que todavía hay gente que es capaz de coger lápiz y papel y buscar las palabras con las que expresar sus sentimientos más recónditos. Nos hacen falta románticos como tú. Y enhorabuena por saber lo que es el amor, correspondido o no. Hay otros que morirán sin conocerlo pegados a un smartphone para tener experiencias a través de vidas ajenas. Insisto una vez más en la genialidad de la frase de Isabel Pantoja: «No tienes vida, pues cómprate una vida».

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