Amaia Romero y el significado de su gesto hacia Alfred García

Amaia Romero (Instragram)

Las redes sociales son como los tatuajes, con una ligera ventaja: podemos borrar el contenido con un solo click. Aún recuerdo el calvario que tuvo que pasar Melanie Griffith para quitarse el de Antonio Banderas y no quiero ni pensar si tu pareja tiene un nombre compuesto y le lo has decidido hacer a un cuerpo de letra enorme en una región delicada de tu cuerpo. La actriz estadounidense se lo borró en una etapa de desamor, pero seguramente que ahora no le importaría que siguiera ahí, porque cuando se cierran les heridas emergen de nuevo los rescoldos de las llamas del pasado.

Ayer, que era el Día de los Enamorados, se escribieron, ya os lo digo por adelantado, millones de mensajes que dentro de nada dejarán de tener sentido y que desaparecerán, porque ‘el invierno llega aunque tú no quieras’ cuando se rompe el amor. El desamor es como un catarro inoportuno, que aparece sigiloso hasta que se te instala en el centro del pecho. Otras es como un infarto, que de te deja tieso en el sitio. No tienes capacidad de reacción porque se ha desatado una tormenta perfecta y ya no hay quién, al borde del precipicio, pueda dar un paso atrás.

Nuevos titulares en los medios

Amaia Romero ha decidido hace unos días dar en diferido el paso de borrar uno de los pocos vestigios de su ex, Alfred García, en las redes sociales (un vídeo, aunque sigue manteniendo una foto de ambos en IG), un gesto que en el mundo digital equivale a hacer una escritura ante notario o firmar un acta de defunción. Como es lógico, ha generado un torrente de artículos, porque a falta de música, buenas son tortas. El día llegará en que ese interés disminuya y no estemos los demás haciendo exégesis de pequeños ni buscándole los tres pies al gato al que cantaba Rosario Flores.

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La exconcursante de ‘Operación Triunfo’, una etiqueta, como la letra escarlata, que va a seguir llevando mucho tiempo, por mucho que demore el lanzamiento de su primer disco, apenas utiliza las redes sociales porque es una ‘outsider’. Se mueve al margen de los cauces más trillados y convive con la fama como los presentadores con la mosca de la tele. Hasta el mismísimo Narcís Rebollo, jefazo de su discográfica, Universal, ha dejado claro que no es de las que deja nada en lo que pueda estar involucrada en manos de los demás, y que malo será que para septiembre no tengamos fumata blanca.

Los motivos de Amaia Romero

Hacer ‘delete’ o ‘unfollow’ en Instagram es como quitar todos los portarretratos de tu casa porque no te apetece ver a un ser querido que ya no está o que ha dejado de serlo, pero no sabemos qué le ha llevado a Amaia a tardar tanto a dar este paso ni por qué lo ha hecho. Y que nadie espere que lo explique, porque no lo va a hacer…

Por mi manera de ser, yo habría mantenido ese vídeo, quizás porque soy poco nostálgico ni dado a recrearme en las imágenes del pasado. O porque soy de los que pienso que si quisiste mucho a alguien y cumplió su propósito en el pasado, debería prevalecer el recuerdo de lo bueno sobre lo malo. Nunca he entendido a los que despotrican sobre sus ex, solo porque ya no se aman (no es el caso de Alfred ni de Amaia). En mi caso, me resisto a renegar de etapas enteras de mi vida, a verlas en clave melodramática o salpicadas por el odio, que es una urticaria existencial que no te deja vivir.

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Su historia de amor

Como espectador, la historia de Amaia Romero y Alfred García fue bonita mientras duró y gracias a ‘Operación Triunfo’ va a perdurar en la memoria de los fanáticos del programa. Y quizás cuando pasen los años ellos también la recordarán con la ternura con la que atesoramos los recuerdos de nuestra juventud, una época en la que todo se sobredimensiona y se vive con mayor intensidad. Unos años en los que los errores se perdonan con más facilidad y los aciertos suelen ser fruto del azar más que del conocimiento o la intuición.

Amaia Romero, el salto cualitativo respecto a sus compañeros

Actuar en los Goya como Amaia Romero no es cualquier cosa. Como tampoco lo es en los Oscar. De acuerdo, estamos en España y la dimensión de estos premios es mucho menor, pero es lo que hay. Son los galardones más importantes de nuestro cine y ya han alcanzado 33 ediciones, dirán algunos, la edad de Cristo, pero es un indicativo de que están más que consolidados.

Respecto a su presencia en esta ceremonia hay que hacer una pequeña reflexión. Por eso, debemos establecer una distinción entre buscar el estrellato y ser estrella. A veces una cosa puede ser consecuencia de lo primero, pero en otras está al margen de la voluntad de cada uno. Es lo que los americanos llaman ‘star quality’, o lo que es lo mismo, emanar una luz de manera natural, espontánea, innata. Muchos de los concursantes de los ‘talent’, no solo de ‘Operación Triunfo’, conocen un éxito fulgurante y trabajan con ahínco para mantenerlo, pero suelen acabar disueltos como azucarillo en café amargo.

Grandes de la música

Se me ocurren muchos ejemplos de cantantes que han arrasado, pero nunca han sido estrellas, porque una vez que no han conseguido un ‘hit’ su fama ha caído en picado, con la fuerza de las cataratas del Niágara ante la mirada de una Marilyn Monroe vestida de rojo. Otras no han necesitado un disco para estar vigente, como es el caso de las grandes, Barbra Streisand, Céline Dion, Madonna… Y de los grandes, Paul McCartney, Elton John, Tony Bennett.

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Sin haber llegado a este estatus todavía porque es muy joven, Amaia Romero, a sus 20 años, está labrándose un camino sin seguir con las pautas habituales de la maquinaria de las multinacionales: lanzamiento de disco, televisiones, radios, giras programadas… Sin comunicar ni uno solo de sus movimientos, va apareciendo como cabeza de cartel de festivales, se planta en los Goya… y del disco, nadie lo sabe.

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Los ‘haters’ de Alfred y Cepeda

Ahora que las estrategias de marketing ya no son lo que eran, quienes encuentran caminos distintos son los que suelen triunfar. A veces es algo tan sencillo como empatizar con el personaje, compartir sus valores y movilizar, como si de un electorado se tratase, a un ejército de fans que traten de levantar a su artista. Lo estamos viendo con Alfred García o con Cepeda, que son defendidos como si de la unidad de la patria se tratara, de los ataques de los ‘haters’.

El caso de Amaia Romero es mucho más marciano, porque no está haciendo ningún tipo de concesión a la galería y tiene a cierta prensa detrás tratando de construir un relato de alguien difícil, que va de la mano de su hermano, que sería quien estaría moviendo los hilos, y con un abogado vigilante por si le quieren meter una cláusula de tapadillo.

Las buenas y malas noticias

Hay una máxima que sigo en mi día a día y que siempre me ha funcionado: los hechos consumados. Son más elocuentes que las palabras, así que solo basta con observar lo que está ocurriendo y sacar conclusiones. Siempre puede haber quien le busque tres pies al gato porque las malas noticias vuelan como halcón detrás de una paloma, pero las buenas escuecen y a veces no interesa que se divulguen.

Amaia Romero, cuando sus deseos son órdenes

Amaia Romero Instagram

Esta semana escribía sobre el disco de Ana Guerra, ‘Reflexión’, que no es ni bueno ni malo ni todo lo contrario. Lo mismo me ocurrió con el de Miriam Rodríguez, de quien ya no recuerdo ninguna de las canciones. Sin embargo, el de Alfred García, que está compuesto y producido por él, me dejó una huella algo más duradera. Hablo en pasado, porque se publican tantas cosas que no me da tiempo a fidelizar ninguna. Aún tengo el cola el nuevo de los Backstreet Boys, al que le daré una oportunidad solo por nostalgia y lo nuevo de Santana, ‘In Search of Mona Lisa’, que escucho mientras escribo estas líneas.

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Dicho esto para llegar a la conclusión de que se produce tanta música que, o haces algo especial, o corres el peligro de morir sepultado por los lanzamientos de la semana siguiente. O incluso de la misma. Del disco de Ana Guerra solo me acuerdo de ‘Lo malo’ porque es una canción que triunfó lo suyo durante meses, pero sería incapaz de tararear nada más y no sé cuál será su recorrido comercial, pero no se lo auguro demasiado largo, porque tenemos ya encima los meses en los que las grandes estrellas lanzan sus nuevos trabajos.

Amaia Romero, casi anónima

Por eso entiendo divinamente el camino de Amaia Romero, de quien con tanta asiduidad escribo, porque no lo puedo evitar, es un personaje que me fascina. No tiene ni 20 años, no hace nada por ser famosa, no se pavonea por los ‘photocalls’ y cada día se generan no sé cuántos titulares sobre ella. Sin que abra la boca. Tal vez si lo hiciera, si hubiera lanzado un disco a prisa y corriendo ya estaríamos hablando de otra cosa. El misterio es algo con lo que ha acabado el consumo masivo de productos audiovisuales y las redes sociales. Tenemos una necesidad ansiosa de inmediatez que nos incapacita para paladear las experiencias y ralentizar nuestras vivencias.

Me parece bien que Amaia Romero haya optado por dejarse ver en festivales, donde el público va con vocación, en lugar de hacer programas de televisión cuyos efectos duran menos que una pompa de jabón en el aire. No sé si a vosotros os pasa, pero desde que tengo música en streaming, plataformas de televisión en streaming, prensa online, tiendo a olvidarme de lo que consumo en cuestión de minutos. Son demasiados los estímulos y pocos los que anidan en mi mente o en mi corazón. Así que dentro de varias décadas seguramente que tendré sensaciones más vívidas de lo que pasó en los 80 y en los 90, que en esta época en la que nuestros pensamientos discurren por autopistas virtuales.

De Mariah Carey a Ariana Grande

Ayer mismo volvía a la música retro como banda sonora mientras me dedicaba a organizar mi día. Quizás porque son canciones que amo o con las que he amado, a las que les dediqué su tiempo y que pulsan las teclas de mis sentimientos. Sin embargo, en los últimos meses no he conseguido retener ni una sola melodía del último disco de Mariah Carey, que, por cierto, está muy bien producido y merecía más suerte de la que ha tenido, no me he enganchado a ninguna canción de Ariana Grande y, salvo, lo nuevo de James Blake (su canción con Rosalía es delicada como un encaje de Bruselas, no os la perdáis), no he regresado a ningún lanzamiento de los últimos meses.

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gracias @palomawool 💜✨

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Espero que, como digo en el titular, los deseos de Amaia Romero sean órdenes. Que en efecto esté haciendo el disco que le guste y que no actúe en escenarios que no quiere pisar. Elegir siempre es un lujo y como no es habitual que nos dejen hacerlo, si ella puede que no pierda la oportunidad.

El valiente gesto de Alfred García

Foto Alfred García y Miki Eurovisión

Como en ‘Melinda y Melinda’, una de las películas menos celebradas pero no por ello peor de Woody Allen, se narraban los mismos acontecimientos desde dos puntos de vista. Uno en tono de comedia y el otro de drama. Porque la realidad se puede ver desde tantos ángulos y prismas, que se puede llegar a conclusiones antagónicas desde distintos caminos. Y a planteamientos similares desde puntos de vistas contrapuestos.

Por eso, después de escribir un artículo explicando por qué me parecía bien la ausencia de Amaia Romero en la gala de la elección de nuestro representante en Eurovisión no puedo dejar cojo el relato y no contar la otra parte de la historia. El papel de Alfred García…

Un recuerdo emocionante

El exconcursante de ‘Operación Triunfo’ sí decidió acudir y rememorar su paso por Eurovisión de lo que él sí ha hablado siempre con orgullo. A mi entender se siente mucho más identificado con la canción que interpretaron y con la experiencia que vivió que la que fuera su pareja. Por eso su presencia en una gala que tanto dejó que desear y defender su fracaso eurovisivo, del que, repito una vez más, ninguno de los dos fue responsable, es un gesto valiente. Otros en su lugar hubieran evitado dar la cara, sobre todo cuando ya has echado a andar y tienes el viento a favor, como es su caso.

Alfred García ha iniciado su carrera de manera muy coherente y puede ser todo un referente para los concursantes de esta nueva hornada, que parecen mucho más perdidos y hasta desmotivados. Quizás por eso la audiencia de esta edición fue mucho más baja y la gala de ayer no fue una excepción. Su ‘share’ bajó a menos de la mitad, porque desde hace semanas se ha publicitado que los concursantes no tenían ilusión por ir a Eurovisión y porque la mayoría de las canciones no serían ni un bonus track de cantantes de medio pelo. Merche es capaz de mucho más de lo que ayer vimos en la voz de Natalia y Morat tiene acreditados un montón de títulos que hacen palidecer al que interpretó ayer Carlos Right (muy correctos los dos en su ejecución, por cierto).

Contra los prejuicios

El cantante catalán, al que todo el rato se le recuerda su procedencia geográfica para estigmatizarle, está venciendo todos los prejuicios de los ignorantes y de los que viven instalados en el conflicto. ‘1016’ es ya disco de oro y su gira un éxito. La mejor estrategia es dejar que las polémicas se apaguen solas, no contestar y seguir tu camino, no el que te marcan los demás. Ha producido y compuesto lo que canta, así que no se le puede pedir mucho más. Por eso su esfuerzo está teniendo su recompensa.

Famous se merecía algo mejor

Y para acabar completando mi crónica de la gala de ayer (la otra parte está en el artículo de Amaia), solo decir que los concursantes de ‘Operación Triunfo’ se merecían mejores composiciones, en especial el ganador, Famous, a quien le tocó una canción muy difícil de sacar adelante. 2019 va a ser una nueva oportunidad perdida y me da pena por Miki, quien parece un chico encantador y trabajador, pero va a volver a casa con un muy mal resultado. Ojalá me equivoque.

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Eurovisión: preparados para una decepción gigante

Eurovsión Israel

Igual que en una competición deportiva, siempre quieres que gane el tuyo, el festival de Eurovisión debería concebirse como un concurso al que acudir con la intención de quedar lo mejor posible. Ya sabemos que lograrlo es difícil, pero da la sensación de que ni siquiera se confía en quedar de los primeros.

Lo de menos es la posición sino el lugar en el que queda el artista, que es quien se la juega. Recordemos la travesía del desierto que tuvo que atravesar Remedios Amaya, a quien se linchó durante años. A Patricia Kraus, que se la tragó la tierra. También a Lucía Pérez, que tuvo que defender una infumable ‘Que me quiten lo bailao’. A Las Ketchup, que venían de un éxito mundial con su ‘Aserejé’ y nunca más se supo.

Y el paradigma del fracaso fue el pobre Manel Navarro. Podría haberse convertido en un ídolo para ‘teenagers’ si su discográfica hubiera seguido otra estrategia. Sin embargo, que su elección estuviera bajo la sombra del tongo y su gallo, le hundieron cual Titanic.

Éxitos en Eurovisión

Casos de éxito ha habido muchos. Raphael, Julio Iglesias, Karina, la injustamente olvidada Anabel Conde, Sergio Dalma, Nina, Mocedades… Todos tenían un denominador común: son grandes artistas. Además de competir con canciones con fuste. No con subproductos esclavos de modas pasajeras. Todos, además, han tenido carreras sólidas. Incluso Rosa López, a quien muchos se empeñan en defenestrar. Eurovisión no sirvió sino para darles una mayor dimensión.

Sin ilusión por ir a Eurovisión

Este año se rezuma una particular desidia. A la espera de ver las canciones terminadas y las puestas en escena, mis expectativas son nulas. El pasado, que se habían tomado medio en serio lo de Alfred García y Amaia Romero, quedamos fatal. No por culpa de ellos, sino porque no se les arropó adecuadamente.

O, para no andarnos con rodeos, las cartas sobre la mesa: porque no era esa la canción que tenía que haber competido. Las idóneas eran ‘Lo malo’ de Aitana Ocaña y Ana Guerra, o ‘Al cantar’, la delicada composición de Rozalén para Amaia.  Se desestimó porque se aplicaron los códigos de un ‘reality’ (su relación sentimental) a un concurso de canciones. Así nos fue…

Grandes artistas españoles

Salvo Pastora Soler y Ruth Lorenzo, que quedaron en décima posición, nuestra participación en los últimos años ha sido poco más que testimonial. Me pregunto que si en nuestro país surgen artistas como Pablo Alborán, Pablo López, Manuel Carrasco, Vanesa Martín, Rosalía o la misma Rozalén, no enviamos a alguien con una canción digna de ser recordada. Pues no hay forma…

Los compositores de El sueño de Morfeo

María Villar con un electro-latino que suena a viejo es la favorita para viajar a Israel. Sin embargo, la exconcursante de ‘Operación Triunfo’ no parece entusiasmada. Y la entiendo, porque es ella quien tiene que defender la canción. No los compositores, que bien se la podían haber quedado ellos y cantarla con la que fuera su compañera de El sueño de Morfeo, Raquel del Rosario, con la que perpetraron una mediocre actuación en el mismo certamen.

[LEE MÁS: María Villar, el peligro que supone para ella ir a Eurovisión]

Recomiendo a los eurofans que se lo tomen con calma. Tal vez una buena idea sería adoptar como propio a otros países como Italia, Francia o Suecia, que siempre mandan propuestas competentes, ganen o no. O asumir que somos unos perdedores congénitos. No se me ocurre otra explicación cuando, año tras año, surgen las mismas polémicas e idénticos berrinches.

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Here is the logo design for the 64th Eurovision Song Contest in Tel Aviv! The EBU and Israeli Host Broadcaster KAN are delighted to unveil the inspirational logo for the Eurovision Song Contest 2019 – three triangles which, when united, shine together to create a golden star. It accompanies the slogan Dare to Dream, which was revealed last October in Tel Aviv by Jon Ola Sand, Eurovision Song Contest Executive Supervisor for organizers the European Broadcasting Union. KAN has revealed more details about the creative theme for this year’s contest: «The triangle, one of the world’s oldest shapes, is a cornerstone symbol found universally in art, music, cosmology and nature, representing connection and creativity. As the triangles join and combine, they become a new single entity reflecting the infinite stellar sky, as the stars of the future come together in Tel Aviv for the Eurovision Song Contest 2019.” The tag line Dare to Dream symbolises inclusion, diversity and unity, which represents the core values of the Eurovision Song Contest. Tap the link on our profile to learn more on our website. #DareToDream #Eurovision #ESC2019

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Alfred García, de nuevo cuestionado por lo de siempre

Foto de Alfred García

Es el día de la marmota. Y me gustaría no tener que escribir más sobre Alfred García en un tiempo, porque ya he dicho todo lo que pienso, pero los titulares ajenos me meten otra vez en la boca del lobo. De hecho, mi intención era comentar que anoche vi ‘La Voz’ y cualquiera de los concursantes cantaba mejor que casi todos los que han participado en la última edición de ‘Operación Triunfo’, pero se me han cruzado unos artículos llenos de veneno.

Resulta que les gusta mucho su disco a la princesa Leonor y la infanta Sofía y ya han proliferado algunos artículos alarmistas diciendo sandeces como que el catalanismo se mete en Zarzuela, como si fuera la gripe porcina. Si Alfred García fuera de Murcia, qué hermosa eres, o de Extremadura, esa región eternamente olvidada por los gobernantes, no pasaría nada. Ni sería noticia. Claro que ante afirmaciones de este calado, me pregunto si lo que están sugiriendo a los reyes es que sus hijas escuchen a José Manuel Soto o a Bertín Osborne, cuya españolidad no está en tela de juicio.

Respeto a los artistas

Como periodista no me queda más remedio que estar informado, pero hay días que me planteo que tal vez lo único que debería leer es ficción: ensancha mi visión del mundo, ya que soy muy hipermétrope, y me transporta a mundos mejores o incluso, peores, pero me hace crecer como persona. No me cansaré de repetir hasta que me duelan los dedos de teclear una y otra vez lo mismo que los artistas tienen derecho a pensar lo que se les antoje y que por lo que hay que juzgarles es por su obra. No es incompatible leer a Vargas Llosa y a García Márquez, ver películas de Clint Eastwood y de Ken Loach. Escritores y cineastas de ideologías antagónicas que, sin embargo, en los valores humanos, los que nos convierten en seres civilizados, estarían más que de acuerdo.

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1016: portada oficial. 16 canciones. 14 de diciembre.

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Estigmatizar a alguien como Alfred García con argumentos demagógicos y afirmaciones falsas tiene dos consecuencias que no se pueden pasar por alto. La primera es fomentar el odio hacia quien no comparte tus puntos de vista (lo mismo sí, porque la animadversión, en este caso, se basa en suposiciones). La segunda, más concreta y precisa: hundir la carrera a alguien. Que es lo que parecen intentar conseguir con afirmaciones de este tipo. Quiero creer que estos medios digitales tienen poca influencia y que los lectores disponen de suficientes neuronas como para desestimar artículos que son impropios del rigor y la ética profesional.

Víctima de ataques

No me gusta juzgar a compañeros, porque todos cometemos errores alguna vez, incluso de juicio, pero son publicaciones de este tipo las que están desprestigiando una profesión imprescindible para el buen funcionamiento de la democracia. Como dijo en una ocasión Bob Pop, tal vez estamos eligiendo mal los referentes para defender según qué causas, pero cuando alguien se propone hacer daño a otro deliberadamente, me da igual que haya salido de ‘Operación Triunfo’ o esté en el número uno de Billboard. Para mí no hay víctimas de primera o de segunda.

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Calas de alegría.

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Solo deseo que Alfred García no se desanime, que no le hagan mella estos ataques y que siga a lo suyo. Su derrota sería la victoria de los malos de la película. A mí me gustan los finales felices. Por último, un consejo: los malos sentimientos son perjudiciales para la salud.

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María Villar: el peligro que supone para ella ir a Eurovisión

Foto María Villar Operación Triunfo

Me gusta la actitud de María Villar. Como lo piensa lo dice. Que pusiera la tilde sobre la palabra ‘mariconez’ de la canción de Mecano, un tema, además de relleno de su disco ‘Descanso dominical‘, desató una polémica que sacó del letargo a un programa que en esta edición provocó más bostezos que suspiros. José María Cano se negó a que le cambiaran la letra, pero su hermano Nacho, mucho más práctico, si lo ha permitido con ‘Hoy no me puedo levantar’ para el anuncio de un medicamento contra el catarro. Ahora llega Eurovisión y resulta que a la exconcursante de ‘Operación Triunfo‘ no comulga con que se celebre en Israel y tampoco rezuma ilusión por participar en este certamen que en los últimos años nos ha dado sobre todo penas. Alegrías muy pocas.

Una canción oída mil veces

La canción que defiende, ‘Muérdeme’ (detrás de ella está ‘El sueño de Morfeo’, un grupo que perpetró una de las peores actuaciones de España en Eurovisión con Raquel del Rosario al frente) es un electrolatino que llega un año después de que se dejara en la cuneta a ‘Lo malo’, mucho mejor opción que ‘Tu canción’, con la que Alfred García y Amaia Romero hicieron lo que pudieron y les dejaron, gracias sobre todo a una fallida realización y a una mediocre puesta en escena, que mejoró hace unos días la parodia de ‘Tu cara me suena’. Al menos tenía cierta gracia…

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‘Muérdeme’ me recuerda a ‘Pégate’, la canción que compuso Toño Sanchís, exmánager de Belén Esteban a Ylenia, y parece alumbrada más por seguir una moda (esperemos que pasajera) que por la convicción de estar componiendo una buena canción. Es una partida con las cartas marcadas, algo que ya hemos escuchado mil veces. No debemos perder de vista que Salvador Sobral triunfó en Eurovisión con un cóctel de bossa-nova y destellos de Henry Mancini, que Netta, la última ganadora, una trasunto de Björk israelí, que a mí no me gustaba nada, ganó porque su propuesta era relativamente insólita. La canción que tiene que defender María Villar, por mucho que sea la favorita del público, es como un descarte del último disco de Thalía, una cara b de Maluma, un tema de los que parodiaban las protagonistas de ‘La llamada’.

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El episodio con su novio

María Villar se fue de ‘Operación Triunfo’ también envuelta en la polémica porque su novio Pablo le dijo en directo que lo primero que iba a hacer cuando saliera de la Academia era follar con ella. Unas palabras que, tal vez por decoro y por no faltar a los usos sociales, no debería haber pronunciado en ese contexto, pero que sirvieron para que durante unos días se le linchara en las redes sociales bajo el paraguas del ‘machismo’.

Aunque para mí decirle a alguien que le deseas y le empotrarías contra la pared es una manifestación de deseo no una agresión o un menosprecio por sus otros valores. Sobre todo, cuando los acabas de subrayar también, pero el público y los tuiteros no parecieron querer darse cuenta de que Pablo también había subrayado el buen concurso que estaba haciendo su novia.

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Creo que para María Villar es peligroso ir a Eurovisión porque si sale mal parada (lo siento, con esa canción tiene muchas posibilidades) se va a aprovechar para montar una hoguera con el árbol caído. Quizás tenga que seguir otros caminos con menor visibilidad, pero más rentables a largo plazo, porque corre el riesgo de estrellarse y no levantarse. Que se lo digan si no a los compositores de su canción después de su fracaso eurovisivo, desaparecieron del mapa como grupo, o a Las Ketchup o a Remedios Amaya, la mayor tropelía que se ha cometido contra un artista en nuestro país.

Amaia Romero escoge un camino distinto a Alfred o Aitana

Amaia Romero (Instragram)

Llegó el día tan esperado y Amaia Romero no lanzó un ‘single’ sino una canción de minuto y medio, ‘Un nuevo lugar’. Un tema intimista, frágil como un susurro y un golpe de efecto. La exconcursante de ‘Operación  Triunfo‘ se desliga por completo de lo que cabría esperar de un concursante de este ‘talent show’ y  nos deja con la incógnita de cómo será su primer disco, producido por Raúl ‘Refree‘, quien anteriormente ha firmado discos de Christina Rosenvinge, Silvia Pérez Cruz o Kiko Veneno.

Este lanzamiento me ha dejado muy desconcertado, porque es solo un ‘teaser’, que, además, según ella misma ha declarado a JNSP, no es indicativo de lo que nos vamos a encontrar en el disco. Así que no tengo más elementos de juicio que la espera y la confianza de que, haga lo que haga, su impronta estará muy presente. Y cuando salga, hablaremos, pero de momento tenemos poco a lo que agarrarnos. Así que los agoreros y los ‘haters’ se pueden ir comiendo las uñas o pintándoselas, lo que más les apetezca, porque les va a tocar esperar sentados.

Se toma su tiempo

Ya escribí aquí hace unas semanas que la estrategia que está siguiendo Amaia Romero es arriesgada, pero al mismo tiempo acertada, porque con 19 años es el momento de jugársela. Lo que tienes que perder es muy poco, porque cuentas a favor con el tiempo: es mucho más lo que tienes por delante que lo que llevas consumido. Y la cantante de Pamplona no está cocinando su trabajo al ritmo de los concursantes de ‘MasterChef’ sino con la perseverancia de un gran chef, que busca la mejor materia prima, la elabora y finalmente la emplata con mucho mimo.

Amaia no está siguiendo la senda de Aitana Ocaña, que ha sacado ya  un EP, ‘Trailer’, con el que arrasa, porque le quemaba en las manos y no podía esperar a tener el resto de canciones listas para lanzar un álbum completo. Su ‘timing’ es muy distinto, se está labrando una carrera de ‘influencer’y debe subirse a esta ola antes de que se difumine en la orilla del olvido.  O dicho sin tanta cursilería: que quiere rentabilizar la popularidad sobrevenida por ‘OT’, el interés que suscita en las marcas y el fenómeno fans. Hace bien.  Más adelante ya se verá…

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El camino de Alfred García

Alfred García, el ex de Amaia, también se tomó su tiempo para lanzar su nuevo disco, ‘1016’, pero lo ha tenido listo para la campaña navideña, la época del año en la que más discos se venden.  Un trabajo también muy personal, porque es el autor de las canciones y lo ha producido, pero dentro de lo que cabía esperar de él. Transita por caminos ya conocidos y no se ha vuelto loco buscando la cuadratura del círculo, pero hay que valorar su tesón, su esfuerzo y la fe en sí mismo.  Que haya seguido su intuición y se haya guiado por sus propias directrices ya dice mucho de él.

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El caso de Amaia Romero, que, recordemos solo tiene 19 años, es mucho más ‘marciano’, porque no parece seguir ninguna hoja de ruta y ella misma rezuma muchas dudas en la entrevista que antes mencionaba. Lejos de ser esto algo negativo, le ayudará a encontrar las repuestas. Artistas con mucha más experiencia que ella sacan discos precocinados y han ido dando tumbos sin encontrar su estilo. Es posible que su disco no sea un súper-ventas ni vaya a llenar estadios, pero que sus fans no pierdan de vista que no es eso lo que ella está buscando.

En busca de su camino

Los parámetros para medir el éxito no son solo numéricos, también cualitativos. La satisfacción por el trabajo bien hecho, por dedicarte a lo que te gusta y como te gusta, son posiblemente mucho más importantes que las estadísticas de cuántas semanas llevas en las listas de ventas o los discos de oro. Por poner algún ejemplo, George Michael se pasó media carrera representando un papel en el que no se sentía nada cómodo y, aunque la libertad le salió muy cara, murió con la satisfacción de haber sido al final quien quería ser no un producto de marketing. Prince también se escapó de las multinacionales y, aunque acabó siendo muy minoritario, no se convirtió en una parodia de sí mismo ni en un monigote en un mercado musical que estaba evolucionando en sentido contrario a los pasos que él deseaba dar.

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Seguro que a Amaia  Romero no le está dando tantas vueltas a lo suyo  y no esté en su casa como quien prepara una partida de ajedrez. Lo más probable es que lo que tenga en mente sea dar lo mejor de sí misma y todo el ruido que hay alrededor ni siquiera le molesta. Aunque confiesa que husmea en Twitter para ver lo que se dice de ella, no parece muy preocupada por lo que decimos o escribimos. Porque lo que piensen los demás está de más. Ya lo cantaban los de la ‘mariconez’.

Alfred García, ‘1016’: un disco con el que se desmarca de los demás

Foto disco Alfred García

Desayuno y escribo mientras escucho el nuevo disco de Alfred García, ‘1016’. He dormido bien, estoy descansado y contento. Así que el estado de ánimo, que siempre influye, juega a favor (advierto). Escribo este primer párrafo mientras suena ‘Et Vull Veura’. No sé por qué me traslada a ‘Amar pelos dois’, canción con la que ganó Eurovisión el portugués Salvador Sobral. También al tema  ‘Tu canción’, con la que Amaia y él merecieron mejor suerte en el mismo certamen.

Este dúo con su ex  no es el estilo que predomina en un disco rockero pensado para ser tocado en directo. Con una producción sencilla y efectiva realizada por el propio exconcursante de ‘Operación Triunfo’, en la que los instrumentos y la voz son protagonistas. No hay alardes técnicos ni virtuosismo. Se trata de un disco pensado para el directo, que, estoy seguro, va a dar muchas alegrías a su artífice, Alfred García, que demuestra valentía y autoestima. Porque a su edad muchos podrían haberse dejado llevar por la inseguridad y haber puesto su trabajo en manos de otros.

Discos sin elaboración

Desde la primera edición de ‘OT’  he estado muy vinculado a este híbrido entre ‘talent’ y ‘reality’, porque he entrevistado a sus concursantes más relevantes. Y a veces también a los menos. En la mayoría de los casos se ponían en manos de Vale Music, la discográfica que les lanzaba. Grababan discos que no eran más que un contenedor de canciones sin un concepto detrás. No buscaban más que salir al mercado lo antes posible para rentabilizar su gran popularidad televisiva. Que es la menos sólida de todas, porque se va tan rápido como llega. Un efecto souflé con la potencia de un tsunami. Luego no queda nada. O casi.

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EMOCIONAT.

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Hubo un caso especialmente llamativo, el de Ainhoa Cantalapiedra. Ganó la segunda edición del programa y le hizo un disco el entonces ‘rey Midas’ de la música latina, Emilio Estefan. Un trabajo sin alma, que llegó al número 1 en ventas, su canto del cisne, porque, por mucho que lo intentemos, no somos capaces de recordar sus canciones. Le ocurrió lo mismo que  al primero de su predecesora, Rosa López, quien a día de hoy sigue siendo una voz en busca de autor. No ha acabado de definir muy bien su estilo y su repertorio es muy irregular. Con la suerte, eso sí, de que sigue teniendo un público muy fiel y es un personaje muy querido. Nada que no se tenga merecido, por cierto.

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Programas de éxito

No podemos perder de vista que no hay mercado para tanto concursante de programas de estas características. Son espacios pensados para reventar los audímetros, pero antes de que a los concursantes les dé tiempo a procesar lo que les ha ocurrido el programa está de nuevo en antena con otra tanda de aspirantes. Como ha ocurrido este año con ‘OT’. Aunque la edición anterior, entre los que se encuentra Alfred García,  no se van a ver eclipsados. Este año son pocos los que destaquen por su carisma o su talento.

El público es muy promiscuo, por lo que pronto se sube a la ola de los nuevos talentos anónimos que buscan hacerse estrellas de la noche a la mañana. Los artistas se van haciendo poco a poco, a base de tesón y la perdurabilidad depende de muchos factores, como ya ha explicado en muchas ocasiones Mónica Naranjo, la villana del jurado, a quien tanto hemos echado de menos en esta edición de ‘OT’. La apuesta más segura para salir adelante en cualquier profesión es hacer un buen trabajo, perseverar y esperar resultados Que no siempre llegan. Los atajos no suelen dar resultados a largo plazo.

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1016: portada oficial. 16 canciones. 14 de diciembre.

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Número 1

Alfred, al igual que Amaia, son dos artistas muy completos. El primero ya tiene en la calle este disco, que previsiblemente debutará en el número uno de la lista confeccionada por Promusicae,. Ella se lo está tomando con más calma, lo que tiene a muchos de sus fans con taquicardias. Parece que ambos han aprendido la lección de que las prisas no son buenas. Han preferido esperar a tener algo que mostrar de lo que se sientan orgullosos. Y, sinceramente, creo que es una buena estrategia.

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Ana Guerra: lo que los concursantes de OT 2018 deberían aprender de ella

Hay cosas que te enganchan porque te encantan, otras porque las detestas y, en algunos casos, te llegan a gustar las que incluso te aburren. Esto es lo que me ha ocurrido este año con ‘Operación Triunfo‘. Me he tragado galas enteras hablándole a la tele hasta que me quedaba dormido a la espera de una sorpresa agradable que no acababa de llegar.

Suele ocurrir que los programas mejoren con el rodaje, porque se van puliendo errores, elaborando la narrativa y solucionando los problemas técnicos. En esta ocasión no ha sido así y, ya rozando la gran final, la gala del pasado miércoles la salvaron Laura Pausini, que es siempre una explosión de vitalidad, y Ana Guerra, que presentaba su nuevo sencillo, ‘Bajito’ y subió la temperatura de los espectadores. Y seguramente la de Miguel Ángel Muñoz, que, según dijo en Twitter, se quedó sin palabras.

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Cupido 💘 #Bajito #eleganza #conunasonrisa

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La suya es una relación no confirmada ni desmentida, como siempre ha hecho M.A.M., que ha mantenido su vida privada al margen de los medios y ha sabido esquivar las preguntas indiscretas con una sonrisa y educación. Así que si son novios o no, solo ellos lo saben. Habrá que buscar la elocuencia en los hechos, no en sus palabras.

Eurovisión

Ana Guerra debería haber ido a Eurovisión el año pasado con Aitana Ocaña y ‘Lo malo’. No porque Alfred García y Amaia Romero no sean buenos artistas ni porque no defendieran su tema con profesionalidad sino porque su apuesta era mucho más ganadora. De hecho, ‘Tu canción’ ha sido un éxito modesto mientras que el hit de Aitana War sigue sonando en todas las cenas de empresa y despedidas de soltera. Como ‘Sarandonga’ es el plato fuerte de muchas verbenas o ‘Despacito’ ha sobrevivido al último verano. La clave del éxito se mide en estos momentos cotidianos, que son más recurrentes y duraderos que las reproducciones en las plataformas de ‘streaming’ o Youtube.

La cantante canaria tiene la sensualidad de la mejor Jennifer Lopez, presencia escénica y aplomo, cualidades que no puedo atribuir a los participantes en la presente edición de ‘Operación Triunfo’, que siguen paseándose como desmadejados por el escenario, salvo Famous y Natalia, mis apuestas ganadoras. Cualquiera diría que ya se les murió la pasión y les ha quedado solo la costumbre

Una audiencia discreta

La clara demostración de que la audiencia no acaba de enganchar es que en la penúltima gala no se ha superado el 15% de share, una cifra aceptable como para considerar que el programa es un éxito, pero no para calificarlo de fenómeno, que es lo que ocurrió el año pasado.

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El programa de TVE corre el riesgo si no hace un casting mejor el año que viene de desvanecerse y acabar en el sarcófago del olvido como ya ocurrió tras su paso por Tele 5. Hasta que lo resucitaron y ahora empieza a desinflarse. La vida es cíclica.