A Ana Belén no le habrían hecho esto en Estados Unidos

Foto de Ana Belén polémica

La tele en mis reuniones familiares es como una banda sonora. Siempre está puesta, así que esta Nochebuena no hicimos una excepción. Ese día en especial, es como un interlocutor más al que solo hacemos caso cuando sale Anne Igartiburu, que le gusta mucho a mi madre (‘spoiler’: ya sabéis dónde vamos a ver las Campanadas). O si alguien canta rematadamente mal como es el caso de las galas de Telepasión. Se superan en cada edición, porque no tienen gracia ninguna y cada vez lo hacen peor. Aunque cosechan grandes éxitos de audiencia, si ese día pusieran un partido de pelota vasca los datos no variarían demasiado. Sin embargo, los responsables de entretenimiento de la cadena siguen considerando que ‘the show must go on’. Ellos sabrán.

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Hoy 24 de diciembre, (fun fun fun🎄) tenía que emitirse en TVE el especial “Noche de encuentros” pero sus programadores han considerado que tenía un alto contenido reivindicativo de la Mujer, y lo han relegado a la noche del miércoles a las 00.30. ¡No salgo de mi asombro! Cuando este programa ha sido diseñado y escrito por la propia TVE. Después de hacer ellos mismos promoción para esta noche. ¡¡¡Qué ceguera y qué cobardía!!! @npastorioficial @manologarciaoficialtra @ana_torroja @rozalenmusic @beatrizluengo @india_martinez_oficial @amaral.oficial @pastora_soler @_melendioficial_ @abelpintosoficial @kanygarcia @vanesssamartins #tve #nochebuena @la1tve

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Una decisión errónea

Dicho esto, sin ánimo de desmerecer a la plantilla de TVE, que hace lo que puede con este espectáculo digno de función de fin de curso, sino para evidenciar que cuando se quiere se puede. En este caso no han querido. No hay ninguna justificación para grabar un especial con una estrella del calibre de Ana Belén y relegarla a un día aleatorio en lo que antes se llamaba ‘segundo prime-time’ y que yo denomino un feo que no harían en Estados Unidos a Barbra Streisand, a Bette Midler o a la misma Céline Dion, que es canadiense y que ha sido protagonista de distintos especiales navideños en cadenas de televisión privadas de ese país, que sí sabe abrazar el talento, venga de donde venga.

Este último dato sí es relevante, porque a Ana Belén la han programado de tapadillo en una televisión pública, que sale de nuestros impuestos y que lo mismo te hace una producción costosa como ‘La república’ y la dejan en un cajón durante años porque ha cambiado el Gobierno, que pagan con ese mismo dinero público a colaboradores como Julián Contreras y Lourdes Montes, que estarían muy bien en Antena 3 o Tele 5, pero no en una emisora sufragada por todos los españoles. No tiene lógica que se pague un pastón a Carmen Martínez-Bordiú por bailar tangos y se critique porque mandaban unos y ahora pasemos esto por alto porque los que deciden son otros.

La Nochebuena de Raphael

Entonces resulta que Ana Belén graba un especial con tintes reivindicativos, feministas, que tanta falta hacen. De repente argumentan que eligen para Nochebuena otros programas y no el suyo porque cantan más. Y peor, claro. Como si incluir monólogos fuera pecado. Al final va a ser verdad que la música amansa a las fieras y la palabra las solivianta.

Me parece fenomenal que Raphael, otro de los enormes (o como diría Rosario Flores, un monstruo), haya estado no sé cuántas Nochebuenas cantando el Tamborilero, apruebo a Los Morancos, hasta el horrendo Telepasión… Ana Belén, que es un mito, señores, no merece menos que un ‘prime-time’. Si no os parece apropiada o queréis evitar críticas de sectarismo, porque lleva toda la vida cargando con la etiqueta de ‘roja’, no le ofrezcáis este programa. Que no lo necesita.

Ya demostró en su fugaz paso por ‘Operación Triunfo’ que hasta como jurado es mucho mejor que Ana Torroja, lo cual no es decir mucho. La exsolista de Mecano, quien también interviene en este especial, es otra gran cantante, pero la televisión no es lo suyo. No se trata de comparar a nadie con nadie, porque hay hueco para todas en el corazón del público, que es mucho más inteligente de lo que los programadores se creen, sino de evidenciar que España no trata bien a sus artistas. Cuánto que aprender de nuestros países vecinos, que reverencian a los suyos.

Profetas fuera de España

Se ha machacado sistemáticamente a Penélope Cruz, a Javier Bardem, a Almodóvar le han hecho homenajes en Francia que aquí serían impensables. Buñuel es más conocido en el extranjero que aquí, Rocío Dúrcal se tuvo que ir a México, Mónica Naranjo lo mismo, Sara Montiel también se hizo estrella allí. ¿Qué hacemos en España? Reivindicar a Serrat cuando manda callar a un señor del público recordándole que su espectáculo actual es en castellano y que ese día el catalán no toca. Eso sí, que se atreviera a mostrar una postura política distinta. Esos mismos que incendiaban estos días Twitter para aplaudirle se tirarían a su cuello como hienas.

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Estoy a años luz de lo que piensa Vargas Llosa, pero me parece una delicia leerle (una pena los sectarios de izquierdas, se están perdiendo a un genio). Detestaba la manera de pensar de Nati Mistral, pero declamaba como nada y era tan divertida de entrevistar que pocas veces lo he pasado tan bien ejerciendo mi profesión como con ella. Mientras no sepamos respetar a los artistas por su trabajo y los dividamos en dos bandos, seguiremos manteniendo una actitud guerracivilista que dice muy poco de nosotros como país.

Por cierto que si Vanesa Martín, Pastora Soler, Manolo García, Rozalén, India Martínez, Amaral y todos los demás miembros de este reparto coral que configuran este especial no justifican un horario de máxima audiencia, ya me dirán qué…

Yo, aunque esté muerto de sueño, no me voy a perder esa ‘Noche de encuentros’ con Ana Belén. Porque ella lo vale. Porque ellas también.

Isabel Pantoja es lo que habría necesitado ‘Operación Triunfo’

Foto de Isabel y Anabel Pantoja

Sobre el papel parecía que TVE tenía todas las de ganar con ‘Operación Triunfo’, formato que había resucitado el año pasado y que nos ha dejado una estela de cantantes de éxito. Unos con más talento que otros, pero que parecen destinados a ser las estrellas de los próximos años. Como ya pasó en su día con Bisbal, Bustamante o Chenoa, esta última reconvertida en colaboradora televisiva. O más adelante con Manuel Carrasco o Pablo López, dos de los mayores súperventas en la actualidad.

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Otros que no mencionaré para que no se ofendan están viendo languidecer sus carreras. Muchos incluso ya se encuentran en la cuneta del olvido. Así que dudo mucho que los concursantes de esta nueva edición del programa de Gestmusic vayan a llegar a muy lejos. Siento ser tan crudo y ojalá me equivoque, porque estos chavales también tienen derecho a cumplir sus sueños. Claro que la fama cuesta, pero lo duro es mantenerse. Y una vez que se apague el fulgor del programa y acabe la gira no tengo fe en sus posibilidades.

Una cosa es lo que sublimen los jurados y los profesores y otra la realidad: el mercado está saturado de buenos artistas. Salvo sorpresas, no parece haber nadie con las capacidades de Amaia Romero, un mundo propio como el de Alfred García, o la frescura y sensualidad de Aitana Ocaña y Ana Guerra. Las pruebas de que el casting del año pasado fue excelente. Este no ha sido el caso.

Camino a Eurovisión

El ‘engagement’ del público en esta edición ha sido mucho menor que en la de 2017. Aunque las audiencias han sido correctas, y ha habido una gran actividad en las redes sociales, da la sensación que hay cierta galbana hasta con la elección de nuestro representante en Eurovisión. Quizás porque en los últimos años se ha descuidado este emblemático certamen que aglutina a veces más que una bandera. Incluso se ha llegado a mandar a individuos que no daban ni para la fiesta de fin de curso de un instituto de secundaria. Y no me refiero a Chikilicuatre, que este al menos era divertido y había un concepto artístico detrás.

El gran éxito de Antena 3

Pese al moderado éxito del programa presentado por Roberto Leal, que en la final sí llegó a un ‘share’ que consigue casi todos los días Ana Rosa Quintana, pero ella no es noticia, el espacio de entretenimiento que se ha llevado el gato al agua (no interpretéis esta frase hecha como un homenaje implícito al programa homónimo de Intereconomía) ha sido ‘Tu cara me suena’.

El programa de Antena 3 es incombustible . Aunque ha habido ediciones en las que ha flojeado, demuestra una solidez que no tiene ‘Operación Triunfo’. Por eso se va a quedar en barbecho no vaya a ser acaben de rematarlo con una nueva entrega. Está bien aprender de los errores y la televisión pública acierta con esta decisión. Lo malo es que mientras tanto van a estrenar formatos similares, por lo que la expectación de su vuelta podría verse considerablemente reducida.

Isabel Pantoja, posible gran fichaje

Así que si eres fan de este espacio, mejor será que esperes sentado. Tendrás otras alternativas: las distintas versiones de ‘La Voz’ o ‘´Factor X’, que podría tener entre sus jueces a Isabel Pantoja. Solo de pensarlo se me enamora el alma. Con ella el jurado de ‘OT’ sí que habría vibrado, habría puesto firmes a los concursantes, les habría dado consejos como la gran estrella que es, los hubiera mimado y reñido como una madre. Hubiéramos podido decir también «el fuego está encendido, la leña arde». Pero nos trajeron a Ana Torroja. Y a la vista está.

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‘Tu cara me suena’ ha cosechado durante todo este año cifras muy superiores al espacio de TVE, pero, como en la parábola del hijo pródigo, se celebra más el fogonazo que la consistencia, el fenómeno momentáneo que el éxito continuado. Por eso, no voy a ser diplomático con este asunto: no tengo ninguna prisa por que vuelva ‘OT’. Algo les agradezco: ha sido mi dormidina los miércoles por la noche. Es más, ni me quedé a ver quién ganaba porque me daban igual uno que otro, aunque mi favorito era Famous. Le deseo mucha suerte, por cierto. Se lo merece.

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Felicidades, Bormujero. @famous.ot2018

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Famous, los motivos por los que debería ganar ‘OT’

Foto de Famous OT

Había una época en la que María Teresa Campos le pedía a la audiencia que viera sus contenidos de más calidad porque si no se veía obligada a quitarlos. El argumento era de una lógica aplastante: si el ‘share’ bajaba corría el riesgo de que le quitaran el programa. Yo hoy mismo sé que si escribiera un artículo entero sobre ‘El libro según Google’ de Marta Carnicero, que me ha emocionado hasta el infinito, no haríais click en el titular y no os enteraríais de que esta joya literaria está a vuestra disposición. Así que en mi escaleta he adelantado la sección de cultura y debajo de este vídeo de Alfred García comenzamos con la sección de televisión…

Así que viendo que lo que más os interesa es que os escriba sobre ‘Operación Triunfo‘, voy a hacer lo que la madre de Terelu Campos y Carmen Borrego, casi convertidas también en personajes de ‘reality’: os voy a dar lo que queréis, opiniones sin careta. Aunque luego en las redes sociales me lleguen a insultar porque apuesto por la paz en el mundo, no veo maldad en Cepeda, tampoco en Alfred García y considero que la estrategia comercial que está siguiendo Amaia Romero es arriesgada, pero puede salirle bien. Ya se sabe que para algunos fans lo ideal sería escribir al dictado, pero para eso se peleó tanto por la libertad de expresión que ahora está más en peligro que nunca.

Mi favorito

Aún a riesgo de poner mi integridad emocional al servicio de los tuiteros, hoy me voy a mojar y os diré que estoy convencido de que ‘Operación Triunfo’ este año lo va a ganar Famous, a mi entender el concursante con más talento de los que han pasado por la Academia. Una edición, por cierto, anodina y plana con polémicas de medio pelo como la ‘mariconez’ de MecanoAna Torroja, que pasaba por ahí los días que le venía bien (ya se encargaron Ruth Lorenzo y Ana Belén de demostrar que lo harían mejor que ella), y una obsesión por ver machismo donde solo hay ganas de follar y descaro para decirlo en horario de máxima audiencia.

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Famous debería ganar el programa de Gestmusic porque tiene madera de artista, porque brilla en la oscuridad como un gusiluz entre los demás concursantes, con alguna excepción, que quizás podría sacarse mejor partido o darse un tiempo y dentro de unos años, con formación y paciencia, convertirse en el artista que desea ser. Claro que la realidad es tan tozuda que me puede pasar como a Risto Mejide con Pablo López: que todos acaben arrasando y quede en entredicho como vidente. Porque aviso, lo mío es opinión, no un dogma de fe.

Cantante o intérprete

No pudo estar más de acuerdo con Mónica Naranjo cuando manifestó que una cosa es cantar, que cualquiera lo hace en la ducha, y otra es ser intérprete. Y eso no se consigue en tres meses ni mucho menos. Es más, hay cantantes en activo hasta de mucho éxito que no lo han logrado nunca, pero si todos supiéramos las motivaciones que llevan a la gente a consumir uno u otro producto seríamos más ricos que Amancio Ortega.

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Sea cual sea el resultado final, todos podremos seguir viviendo al día siguiente, así que suerte y que gane el mejor, si así lo deciden el jurado y la audiencia, que son soberanos. Si gana el peor, algo que ya ha pasado en alguna edición anterior (no doy nombres para no enfadar a nadie), la tierra seguirá girando y Madonna la reina del pop.

Ana Torroja, cuando ser jurado de televisión no es la mejor idea

Ana Torroja

Mi educación sentimental, como la célebre novela de Flaubert, está unida a Ana Torroja, con y sin Mecano. En mi adolescencia atronaba a los vecinos con sus canciones, que escuchaba con una cadena musical de esas que tenían un tocadiscos por encima y una doble pletina con las que copíábamos las cintas de casette y nos las pasábamos unos a otros cuando el presupuesto no nos daba para comprar más discos.

Una época mucho más rudimentaria que la actual, en la que no te da tiempo a mimar lo que entonces se llamaba un LP cuando ya tienes otros quince para escuchar. En los 80 y 90 no, te comprabas ‘Descanso dominical’ de Mecano o ‘Like a Prayer’ de Madonna y lo machacabas hasta que la aguja tropezaba por los surcos de los vinilos. Por eso los ‘hits’ de entonces perduraban y los actuales caen como hojas de otoño barridas por el viento. ¿Quién se acordará dentro de dos años de ‘Despacito’? Luis Fonsi y sus fans. Poco más.

Los tiempos vuelan y las personas vamos quemando etapas mientras matamos tecnologías. Ana Torroja no oculta que tiene casi sesenta años y que gracias a su disciplina ha conseguido conservar sus cuerdas vocales. Ha sido una trabajadora constante que ha sacado petróleo de sus cualidades y ha sabido sobreponerse al dramático momento de desgajarte de un grupo que lo ha sido todo a emprender una carrera en solitario que, ahí están los resultados, ha sido notable.

El refugio de los cantantes

Son estos galones los que le han permitido conseguir un sobresueldo en televisión, como tantos artistas que tienen que pluriemplearse, para ganar lo que hace dos o tres décadas, ejerciendo de jurado en ‘Operación Triunfo’. Sin embargo, sus habilidades, a mi entender, están muy por debajo de la de otros cantantes que participan en formatos de entretenimiento similares.

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El problema de Ana Torroja es que se mueve en el registro de la sensatez, los aires docentes y la pausa, incluso el buenismo, y eso en televisión no funciona. Su mensaje lo transmite correctamente, lo que falla es el cómo. No te irrita como una Mónica Naranjo en plan Risto Mejide, no te hace partir de la risa como Lolita Flores con sus vetustas anécdotas ni te hace morir de ganas de abrazar y dejarte envolver por los rizos de su hermana Rosario, que es mucho más entrañable de lo que podíamos imaginar.

Ana Torroja es un mito de la música, que está envejeciendo con dignidad sobre el escenario, que no se ha convertido en una parodia de sí misma (pese a algunos errores capilares, a mi entender que no soy ni peluquero ni estilista), como otros compañeros de profesión, a los que el público ha expulsado con el sarcasmo o el olvido.

Agradecido a Ana Torroja

Jurado de 'Operación Triunfo'
El jurado de ‘Operación Triunfo’. (Captura de TVE)

Y como para mí siempre estará vigente, haga lo que haga, porque le debo muchos ratos de soñar, de pensar en el hombre en el que acabaría convirtiéndome y de revulsivo cuando me fallaba la autoestima, le voy a perdonar que en la televisión no alcance la excelencia que en la música.

 

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Hace unos días reivindicaba aquí a Marta Sánchez, quien cuenta con una de las mejores voces y más entrenadas de España (aunque sigue siendo un personaje en busca de autor: su repertorio es muy mejorable). Ana tiene un menor rango vocal, no descubro la pólvora al decirlo, pero su timbre de voz y su coloratura son tan únicos que no ha salido ni saldrá otros como los suyos. Ni de lejos.

Ana Torroja.
Ana Torroja, exsolista de ‘Mecano’ (Captura de TVE)

Como Chavela Vargas, que casi no cantaba ni falta que le hacía, como Lola Flores, que decía que mandaran a Eurovisión  a Rocío Jurado, a ella no, que no era una buena cantante (lo afirmaba La Faraona, no yo, que no estoy de acuerdo), o como Leonard Cohen, que susurraba maravillas, Ana Torroja nunca será Montserrat Caballé ni Céline Dion, ni lo pretende. Ella es grande en lo suyo.