Maluma, del machismo a la homofobia

Foto Maluma Colombia

La mejor manera de no pensar es poner etiquetas a las cosas. Así no se tiene que pensar. A Maluma le persigue desde hace años la de machista. El cantante colombiano tiene que hacer frente a este estigma en cada una de sus entrevistas, pero, visto lo visto, se ríe de los clichés y sigue con su vida. Es lo mejor que se puede hacer. No dejar que te ganen los que te estigmatizan por hacer lo que tú sí te atreves a poner en práctica. O tienen conductas que son dignas no solo de persecución social sino también judicial.

Disfrutar del cuerpo

En las canciones de Maluma y en sus videoclips lo que se hace es una exaltación del hedonismo. ¡Qué alegría! ¿Por qué no disfrutar de tres mujeres a la vez si ellas lo desean? ¿Por qué no dejarse cosificar si es tu voluntad? Las relaciones sexuales son la máxima expresión de la libertad. No dejar que te dominen si es lo que te gusta te privará del gozo. O ser dominante si es lo que te place. Lo contrario es guionizar algo que es instintivo, espontáneo e imaginativo.

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Bajo otra de las etiquetas, la del feminismo, se demoniza situaciones como las que escenifica el cantante colombiano. Porque como dijo el ahora demonizado Woody Allen, si el sexo no es sucio no tiene ningún interés. Y si lo que te gusta es que sea romántico, aséptico o exclusivamente con fines reproductores estás en tu derecho también.

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Ataque homófobo

Maluma, la quinta esencia del macho, se ríe de los códigos que algunos atribuyen a la masculinidad en sus redes sociales. Tanto que ha recibido todo tipo de insultos homófobos por su el último look que ha lucido durante unas vacaciones en Colombia. Lo que evidencia que las líneas de la estigmatización y de la discriminación son muy delgadas. Obvio es que los extremos se tocan.

Estos días en los que ha llegado al poder en Brasil un presidente excluyente y claramente antigay, se necesitan más hombres como Maluma. Que rompan asociaciones tan perversas como que el azul les pertenece a los niños y el rosa a las niñas. Camisas de fuerza que encorsetan ya desde la infancia y que no contribuyen a crear personas sino a individuos de lo que antes se llamaba ‘el sexo opuesto’, que no se ven como complementarios sino como enemigos. O como mínimo, individuos sobre los que hay que tener recelos porque son de otro género.

Azul y rosa

Ojalá cunda el ejemplo también de Caetano Veloso que se ha vestido de rosa para luchar contra los peligros del nuevo milenio que están enraizando en Brasil, el país del que es el mejor embajador. Riesgos que asumimos con nuestros votos y que no contribuyen a crear un mundo mejor. Así que ya sea de azul, para que te llamen Marimar, como han hecho los machistas congénitos con Maluma, o de rosa, hay que dar la cara y demostrarles que no les tenemos miedo. Que sepan que estamos vigilantes y que no lo vamos a consentir. El sexo y las cosas buenas de la vida son para gozarlas.

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Juan Del Mar.

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«Pobre es el hombre cuyos placeres dependen del permiso de los otros», ya lo dijo Madonna, que de estas cosas sabe. Y por fortuna las nuevas generaciones son más libres en estos sentidos. Buscan el placer como fin en sí mismo, que no tiene nada de malo. El cuerpo es para gastarlo, como decía Bibiana Fernández. Triste sería llegar a anciano como nuevo.

Quincy Jones, Bibiana Fernández, Mick Jagger: la vida es para gastarla hasta que no quede nada

Quincy Jones, el célebre productor que convirtió a Michael Jackson en la megastar que tan pronto perdería su brillo, calculó que vivir 80 años era el equivalente a 29.000 días y que iba a exprimirlos al máximo, no iba a desperdiciar ninguno. Y ahí sigue, aferrándose antes de doblar la servilleta definitivamente y decir: «La fiesta terminó·, como cantaba Paloma San Basilio.

 

Hombre hecho a sí mismo, hijo de la miseria y de una mujer con problemas mentales, ausente y una sombra que todavía le sigue persiguiendo, superó sus propias expectativas de resistencia y salió indemne de situaciones límite en las que, como en ‘Match Point’ la pelota acabó en su lado de la red en el último segundo.

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Excesivo en todos los aspectos, se bebió la vida, sometió a su cerebro y a su cuerpo a una presión que les hubiera podido hacer estallar (sobrevivió a un aneurisma contra todo pronóstico), pero como si todos los ángeles de la guarda de los Kennedy estuvieran trabajando para él, ha ido despidiendo a todos los de su generación, que han sido uno tras otro carne de necrológica, mientras él ha seguido construyendo una biografía que da para mucho más que ‘Quincy’, el documental de dos horas disponible en Netflix.

Bibiana Fernández, otro ejemplo

La vida es para gastarla, me decía una noche hace un par de años Bibiana Fernández en un acto promocional de Torremolinos, ciudad, por cierto, donde algún día podría acabar paseando mi tercera y mi cuarta edad hasta que también yo haya consumido los días que me queden y que también intentaré sean los máximos posibles.

«¡Qué pena habría sido llegar a los 62 y estar como nueva¡», me espetaba la actriz con una lógica aplastante. Los apologistas de la vida sana y saludable, que se privan de todo, que convierten su día a día en un catálogo de privaciones para conseguir objetivos tan espurios como tener un cuerpo perfecto, a veces se olvidan de algo tan básico como vivir.

Quincy Jones nunca ocultó haber sido todo un ‘fucker’, como Bibiana reconocía en Vanity Fair que se había metido tanto como para haberse muerto unas cuantas veces. Otros como Mick Jagger se han llevado a sí mismos al filo de lo imposible, mientras que Whitney Houston, Amy Winehouse, Prince o MIchael Jackson se quedaron por el camino de forma prematura.

Exprésate, no te reprimas

No hay una fórmula para asegurar la longevidad combinada con el hedonismo, bien o mal entendido, pero renunciar a los placeres demonizados por algunas religiones no han generado sino frustración, rictus amargados y envidia hacia el que se ha puesto reglas tan laxas que es casi como no tener ninguna. «Exprésate, no te reprimas» cantaba Madonna, otra mujer que ha encontrado en el placer carnal de los cuerpos jóvenes, de los que intenta inocularse el virus de la lozanía eterna, una manera de luchar contra el tiempo como otra cualqiera.

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Soup du Jour…………..🍷 #midnightsnack

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Cada uno va eligiendo su camino, muchas veces sin ser conscientes de los pasos que va dando, pero siempre preferiré a los vividores, no en la acepción que estáis pensando, sino en la de los que la devoran hasta quedarse sin resuello, que  a los que huelen a sacristía, a los moralizantes y  a los que se quedan instalados en la queja porque no saben vivir.