Elena Furiase, a la mentira se responde con verdad

Foto Elena Furiase

Estos días leía con cierto estupor y pena cómo algún medio publicaba que Elena Furiase no tenía trabajo y que estaba ‘desesperada’, como una gran amiga de la familia, Marta Sánchez. Y al igual que escribía aquí hace unos días sobre los artículos que se escriben sobre Amaia Romero, en los que parece que se desea que le vayan mal las cosas, me pregunto qué nos lleva a elaborar ese tipo de informaciones que no solo pueden causar dolor a las personas afectadas sino que también pueden convertirse en profecías que se cumplen a sí mismas.

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En el caso de Elena Furiase, es evidente que no está trabajando con Steven Spielberg ni con Pedro Almodóvar, pero es una mujer que se está abriendo camino como puede y con honestidad. Su propia madre confesaba en su programa de televisión ‘Lolita tiene un plan’ que se presentaba a muchos castings pero que no resultaban muy fructíferos. Sin embargo, señalar a alguien como si tuviera la letra escarlata por no estar en la cresta de la ola no es responsable ni ético.

¿Cómo medir el éxito?

Elena Furiase sí tiene trabajo, como ha demostrado ella misma en sus redes sociales. Y no todos tienen por qué ser Penélope Cruz o Javier Bardem. Hay muchas maneras dignas de ganarse la vida, pero si nos ponen palos en las ruedas es muy probable que nos resulte aún más difícil, porque pueden hacer creer a nuestros hipotéticos contratadores que no merecemos la pena o forjarnos una reputación que no se corresponda con la realidad.

El daño de las habladurías

Sufrir las habladurías no es algo que solo sufra la nieta de Lola Flores, pero la he elegido como ejemplo, porque quizás nos sirva para entender que nuestras opiniones o nuestras calumnias pueden hacer mucho daño. Siempre he desconfiado de las personas que no hacen otra cosa que criticar a los demás porque es bastante probable que lo que encierren sus afirmaciones sean la envidia, la propia frustración o simplemente una maldad que va buscando maneras de propagarse como un virus que necesita la sangre para replicarse. Por eso, en la era de las ‘fake news’ es muy relevante saber separar el grano de la paja, no contribuir a que la maldad gane y dar la espalda a la mala praxis profesional.

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Me encanta ver a Elena Furiase feliz, convertida en madre, disfrutando de su hijo y respondiendo con naturalidad a este tipo de comentarios que más allá de buscar la rentabilidad de un ‘clickbait’ que se desmonta con hechos consumados.

Lo que le debo a Lola Flores

Lola Flores con sus hijos pequeños

No hay día que no encuentre ocasión para mencionar a Lola Flores por algo. En general repito alguna de sus frases como sentencias. O recreo alguna ocurrencia que se hizo viral antes de que existieran las redes sociales. Porque al igual que le ocurre a Madonna, que casi todo lo que hacen las cantantes ahora, ella ya lo había ideado décadas antes y sin adulterar por lo políticamente correcto, la Faraona fue pionera en tantas materias que es complicado que el molde se vuelva a romper.

Le debo muchas cosas a Lola, la más importante que ha hecho que mi vida sea más feliz. Y es algo que no puedo decir de mucha gente con la que he compartido miles de vivencias. Por desgracia, a la intérprete de ‘La Zarzamora’ solo la vi una vez y fue metida en su ataúd, envuelta en una mantilla blanca y descansando después de una titánica lucha contra la enfermedad que hasta a ella, que era invencible, se la llevó por delante.

Adiós a La Faraona

En aquel entonces estaba estudiando Periodismo y vivía en un Colegio Mayor, en el que se cenaba sobre las ocho, así que mi amigo Claudio y yo, tras engullir un filete empanado como perros ansiosos, enfilamos para el ahora teatro Fernán Gomez. Una cola inmensa daba la vuelta al edificio y tuvimos que esperar unas dos horas para ver durante unos segundos a una artista a la que seguimos venerando con igual intensidad. O más. Con ella moría una parte de mi infancia, en la que el torbellino de colores y las rancheras de Rocío Dúrcal ya me marcaban un camino, que ha tenido sus rosas con sus pertinentes espinas. Así que tenía que estar en ese adiós, que era mi última oportunidad de encontrarnos cara a cara.

En el caso de la que fue ‘más bonita que ninguna’ no pude hacer lo mismo, pero sigo guardando en mi corazón aquella tarde que pasamos charlando entre cervezas sobre sus obras y sus milagros (artísticos), que fueron muchos, en su chalet de Torrelodones. Pero esta es otra historia que otro día contaré, porque a Marieta también le debo un artículo en condiciones…

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Viva la Madre q me parió❤️❤️❤️❤️❤️❤️

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Los vídeos de Lola Flores

No soy dado a la nostalgia, un sentimiento que te desvía de lo que te queda por vivir, pero sí atesoro los recuerdos como esos antiguos álbumes de fotos en los que antes de la revolución digital tratábamos de mantener organizada nuestra biografía entre papeles de seda, que servían de pantalla para que el tiempo no erosionara tan deprisa esas instantáneas. De igual forma, no necesito recurrir a Youtube para recordar las actuaciones de Lola Flores en televisión, aunque sí lo suelo hacer porque verla es como un chute de endorfinas, te vienes arriba. Y cuando haces pop, ya no hay stop. Empiezas a ver vídeos y te pueden dar las cuatro de la mañana.

Ya no quedan casi artistas genuinos, que verbalicen evidencias como que el brillo de los ojos no se puede operar. Un fulgor que no se apaga, porque sus mariquitas, como se refirió a nosotros en una entrevista con Lauren Postigo, vamos a ella como las polillas a la luz. Aún así, sigo pensando que aún no se ha cumplido aquella delirante pero certera petición que hizo Rocío Jurado en una gala para honrar a la madre de Lolita, Rosario y Antonio Flores: «Yo no sé si esto servirá de algo, pero esto tiene que ser el comienzo de todo el homenaje que te tiene que dar España, porque España entera te debe la gloria del arte de España».

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Memoria histórica y afectiva

La mejor manera de rendir pleitesía a los que ya no están es recordarlos, hablar de ellos, pensar que harían si estuvieran en tu lugar, si te pudieran aconsejar. Los seres queridos no se van hasta que nosotros deseamos que así sea. La memoria es uno de los grandes dones que nos han concedido la evolución y la genética. Gracias a ella, Lola Flores no ha muerto y es esta capacidad la que nos hace más humanos, menos raros. Si atesoramos lo bueno y desechamos lo malo, eso sí.

Rosario, lo que cualquier ‘talent show’ necesita

Rosario Flores La Voz Kids

Cantaba Mecano en una canción dedicada a Dalí «andamos justos de genios, queremos que estés aquí». Igual es una hipérbole dedicarle este apelativo a la hija de Lola Flores, pero nadie puede negarle que es un terremoto dentro y fuera de los escenarios. Lo lleva en los gérmenes, como dijo una vez Carmen Sevilla. Abre los brazos como el Cristo del Corcovado y se para el mundo. Igual que su madre hacía serpentear vestidos de flecos que hoy se hubiera puesto Beyoncé y no había más que decir. Rosario Flores tiene es sinónimo de ‘carisma’, que es lo que La Faraona le espetó a Lolita cuando le preguntó en ‘Sabor a Lolas’ cómo lo definiría: «Lo que tiene tu hermana».

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Desde entonces han pasado unas cuantas primaveras y Lolita Flores también ha demostrado lo suyo desde que se la empezó a percibir como algo más que un volante de la bata de cola de Lola Flores y se la empezó a juzgar sin prejuicios. Rosario Flores también vivió su propia evolución, primero como actriz, y más tarde como cantante. Una profesión en la que siempre ha sido un ciclón, ha movido sus musculosas piernas como si estuviera poseída por una fuerza sobrenatural y su melena se ha erizado como gato enfadado cada vez que sale a cantar.

Lolita y Rosario Flores en ‘La Voz Kids’

Como todavía tengo una gran memoria para lo anecdótico, la espuma de la vida, lo frívolo y lo ligero, recuerdo una escena de ‘Hostal Royal Manzanares’ en el que la propia Lolita interpretaba a una de las huéspedes de Lina Morgan y su personaje decía que le gustaba más Rosario, porque su hermana era más sosa. Ahora, que cada una ha triunfado en lo suyo, vamos a tener la oportunidad de verlas trabajar juntas por primera vez en televisión, en ‘La Voz Kids’. Un gran acierto porque así podremos ver las sinergias entre dos personas que se adoran, que nunca han tenido fricciones y que han sido solidarias entre sí.

En ‘Tu cara me suena’

Lolita lleva ya unas cuantas temporadas metiéndose al público en el bolsillo en ‘Tu cara me suena’ y Rosario también en ‘La voz’, pero en Tele 5, evidenció una ternura descomunal, un gran nivel de empatía y, sobre todo, dejó acuñado el término ‘mostruo’ (sin ‘n’) que si hay a alguien a quien se le puede aplicar es a ella.

Nunca vi a alguien devorar a un escenario a dentelladas como ella, hace dos décadas en su debut en la plaza de toros de Las Ventas y hace un año en el Teatro Real, donde ni Niña Pastori, ni Marta Sánchez, a quien calificó de ‘la mejor voz de España’, ni Pablo López quitaron un ápice de protagonismo a una estrella gitana que todavía nos dará muchas alegrías. Porque, como su madre, no tiene fecha de caducidad, ni es producto de una moda, ni necesita tener un ‘hit’ cada cierto tiempo. Quien es artista lo ejerce sin darse cuenta, igual que respirar, sale solo. Como diría Rocío Jurado: ¡Viva tú!

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Chenoa vuelve a ser humana (y me alegro)

Foto de Chenoa

Cuando un artista vuelve a su verdadera vocación es una alegría inmensa. Como cuando has estudiado una carrera y no encuentras trabajo de lo tuyo y un día te pones a ganarte los garbanzos (o el caviar) con aquello a lo que siempre has querido dedicarte. Así que celebro que Chenoa regrese a la música el 1 de febrero con su nuevo sencillo, ‘A mi manera’, que parafraseando a Frank Sinatra, es lo mismo que decir que ella se lo guisa y se lo come.

Hace ya un tiempo que la cantautora (que es el término que hay que aplicarle) se autoedita la música, un camino que te da más libertad y del que nació ‘Soy humana’. Posiblemente su mejor trabajo. Ahora, tras haberse consagrado en la televisión, que está siendo el refugio de muchos músicos, le da a sus fans lo que esperan de ella: música. Lo que no significa que no estén encantados con su otra faceta ni ella misma no se sienta realizada, pero poner los tacones en un escenario ante miles de personas (o centenares si el recinto es pequeño) es otra cosa.

El caso de Lolita Flores

En ‘Tu cara me suena’ hay otro ejemplo de una cantante a la que la industria ha abandonado hace mucho tiempo y que, por suerte para ella, ha demostrado que vale para todo. Lolita Flores, sí, señores, una mujer que comenzó a cantar en los años 70 y que lleva una década sin nuevo material discográfico. En su caso, la faceta de actriz le ha dado unos reconocimientos que su profesión primigenia le ha escatimado, pero es un lujo que, por ese abandono, podamos disfrutarla en funciones como ‘La plaza del diamante’ o ‘Fedra’.

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Artistas a la fuga

La industria discográfica, al menos la de nuestro país, por su poca apertura de miras está perdiendo a artistas como Chenoa, que vuela libre, o a Miguel Poveda, que prefiere pagarse los discos de su bolsillo, musicar a Lorca o versionar a El Pescaílla, a seguir las directrices de unos señores que saben de números, pero no siempre de arte.

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Mónica Naranjo es otra artista que ha vivido en litigio con los directivos que le intentaban poner puertas al campo y al final ha acabado no solo sobreviviendo, actitud vital a la que lleva años cantando, sino trascendiendo lo efímero de un hit radiofónico.

Chenoa, por derecho

Todo el mundo sabe quién es Chenoa y eso es algo al alcance de muy pocos de esos artistas que hoy arrasan en las radiofórmulas, las plataformas de ‘streaming’ o en ‘Youtube’ y luego son arrinconados por los mismos que les encumbraron. No quiero acabar este artículo sin formular un deseo: entrevistarla algún día, porque cuando pasó por ‘Operación Triunfo’ pude hacerlo con todos sus compañeros, pero no recuerdo muy bien por qué ella ‘se me escapó’. Y nuestros caminos se han cruzado pero en la distancia, ella desde un escenario y yo entre el público. Algún día será… ¡Enhorabuena!

Lolita Flores tiene más dinero que Rihanna: una de ‘fake news’…

Foto Mariah Carey

Y vas un día y te levantas con 250 millones de dólares de repente. Eso es lo que le ha pasado a Lolita Flores, que han publicado una ‘fake news’ delirante sobre su patrimonio.  Según el autor del texto, la artista había ganado más que Rihanna o que Charlize Theron y ríete tú de Penélope Cruz.

Si no fuera porque es patético me produciría risa, pero que se dé salida a patrañas como estas es mucho más serio de lo que a primera vista pudiera parecer. Estamos dando por válidas y veraces tantas cosas que cada vez es más complicado discernir entre la realidad y la imaginación.  Por eso la gente se forja ideas erróneas, desarrolla odios basados en mentiras interesadas e incluso decide su voto bajo premisas manipuladas.

Mala literatura

Podría decirse que el periodismo se está convirtiendo en literatura, pero de la mala. No como García Márquez, que era capaz de hacer un gran reportaje periodístico como ‘Relato de un náufrago‘ y convertirlo en arte. Nunca he creído en la objetividad en la profesión a la que me dedico, porque siempre se narran las cosas desde una perspectiva personal, por lo que es inevitable ser subjetivo. La elección de los hechos que contamos, los datos que aportamos y los que nos guardamos, los adjetivos que escatimamos o regalamos cuando escribimos un texto hacen que la visión de los hechos sea siempre, en parte, interesada, pero debe ser también honrada.

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Creo en la honestidad profesional y en la diligencia para elaborar una información, en el pundonor y el amor por el trabajo bien hecho. Si alguien es capaz de publicar una calumnia así sobre una mujer que tuvo que deshacerse de su casa en La Moraleja para irse a vivir de alquiler, a mucha honra, como ella dice, qué no serán capaces de perpetrar con tal de manipularnos o de escamotearnos la verdad para mantenernos callados y sumisos.

El rigor profesional

Soy periodista por vocación y llevo más de veinte años ganándome la vida con mi profesión. La mayor parte de ellos dedicados a un género denostado por muchos, el corazón, pero también he sido crítico de cine, he escrito columnas de opinión o he hecho reportajes sobre cuestiones de gran calado social. A todos ellos les he puesto el mismo rigor y empeño. La misma voluntad de dar a los lectores lo que se merecen. Y aunque a veces me han puerto cortapisas, he peleado directa o indirectamente por no traicionarme a mí mismo. 

Tengo la suerte de dedicarme a un oficio que amo, por la que me formo cada día, escribo incluso en tardes como hoy en los que estoy destruido tras una noche de cena de empresa, porque creo en el poder de la palabra, en el enriquecimiento de la sociedad a través de las ideas y mis dedos buscan el teclado del ordenador como las polillas a la luz. Por eso me gustaría saber qué se le pasaba por la cabeza a quien escribía esa desinformación de Lolita Flores y qué se traerán entre manos los que mienten a sabiendas y los que pervierten una profesión imprescindible para el buen funcionamiento de la democracia.

Rosa López va a salir adelante: siempre será una grande

Foto Rosa López

Rosa López tiene un título oficioso, que le ha dado el público y que nunca perderá: Rosa de España. En un mundo en el que los afectos son volátiles, ella sigue gozando del cariño del público, algo que no se puede comprar ni se adquiere con impostura. Por eso pasan los años, pero ella sigue aquí y todo el mundo sigue sabiendo quién es, aunque no sea lo más ‘cool’ del milenio.

Esta semana leo titulares alarmistas que estoy seguro que son profecías que no se van a cumplir. Por supuesto que la artista granadina no se va a retirar ni tirar la toalla. Le apasiona cantar y va a segur haciéndolo. Da igual que esté vinculada a una multinacional o que tenga que ir a pelo, con su mera presencia, a defenderse como artista.

Sin discográfica

Tener una casa discográfica no te garantiza nada y no tenerla no significa que estés acabada ni muchísimo menos. Lolita Flores no la tiene y le va mejor que nunca, pero hay artistas que arrasan  en las listas que dentro de cinco años o quizás menos estarán arrinconados en nuestra memoria. Porque a la larga los nombres propios son más valiosos que ciertos contratos con muchos ceros a la derecha. Y se me vienen a la mente varios fenómenos actuales que dentro de un tiempo no serán más  que cenizas de sí mismos, aunque ahora parezca que van a tener el mundo a sus pies.

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En mi trayectoria profesional he entrevistado a tantos artistas que parecía que se iban a comer la vida a dentelladas, algunos de ellos compañeros de Rosa en ‘Operación Triunfo’, que ya están si no olvidados, muy lejos de su mejor momento, que tengo muy claro que la popularidad de la ganadora de la primera edición del ‘talent show’ de TVE no se ha resentido por vender más o menos copias de su último disco.

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La autenticidad

La fama es algo tan caprichoso que es peligroso cuando la persigues a cualquier precio o le das un valor que no se corresponde. Es mucho más importante la trayectoria personal y despertarse cada mañana a gusto en tu propia piel que ser Trending Topic o estar número 1 en iTunes. Los impostores, los que se someten a las arbitrarias leyes del marketing acaban pagando un precio muy caro: el olvido. Además, las copias, las imitaciones y los que no son auténticos suelen acabar rezumando malestar e incomodidad con el personaje que se han construido.

A Rosa la he entrevistado muchas veces, unas cinco o seis, incluso estuve con ella en Tallin, cuando nos representó en Eurovisión. Ni creo que ella se acuerde de mí, pero yo sí de ella, porque es bondad, luz y honradez. Eso no se lo va a quitar nadie. Ni los titulares malintencionados, ni las vacas flacas ni el paso del tiempo, que no siempre resta, aunque pueda parecer lo contrario.

Jorge Javier Vázquez: lo fácil que es criticarle

Foto de Jorge Javier

No sigo los programas que presenta Jorge Javier Vázquez. Ni los de Emma García, Toñi Moreno, Susanna Griso o Ana Rosa Quintana. Pero los veo. Siempre hay un momento del día en el que estás con el mando a distancia y, por algún motivo, te quedas unos minutos en esa cadena. Y luego te vas, sin darte cuenta, aunque te quedas con la idea de que estás al tanto de lo que hacen.

Es lo que se dio en llamar ‘zapping’,  un término que algunos que se sienten culpables por consumir cierto tipo de televisión utilizan de comodín para justificar en una conversación que van a contar tal o cual anécdota de Belén Esteban, Mila Ximénez o Eduardo Inda.

Como María Teresa Campos

Jorge Javier presenta programas en los que se expone mucho, porque somete su vida al escrutinio público. Forma parte de ese tipo de presentadores como María Teresa Campos que no tienen reparos en compartir con la audiencia puntos de vista personales y arriesgados, anécdotas comprometidas o situaciones vitales que otros mantendrían ocultas y, por eso, logran que el público se sienta identificados con ellos.

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Q alegría tenerte con nosotras !! 💗💗

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A veces esta manera de ser y estar también deriva en que los que no comparten tus puntos de vista o no se identifican con tu manera de vivir se transformen en ‘haters’ y utilicen, por ejemplo, las redes para descalificarlos. No estoy muy al tanto de lo que ha ocurrido estos días en ‘GH Vip’, pero sé que a Jorge Javier le han dado estopa en Twitter. No lo puedo precisar más porque cuando olfateo un linchamiento o un insulto, aunque sea virtual, salgo huyendo. Quizás porque en mi infancia fui víctima del ‘bullying’ y la violencia,  del tipo que sea, me paraliza.

Un rifirrafe en Twitter

Atacar a Jorge Javier Vázquez es fácil, como a cualquiera que de la cara en los medios de comunicación. Anoche, sin ir más lejos, me vi metido en una trifulca en las redes sociales con un individuo que descalificaba a Lolita Flores, porque no entendía cómo podía estar en tres cadenas a la vez (emitían su película ‘Rencor’, la entrevistaban en el programa de Bertín Osborne, y de jurado en ‘Tu cara me suena’) y preguntaba sin otro ánimo que descalificar y soltar bilis que a qué se dedicaba la artista, que cuáles eran sus méritos.

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De Jorge Javier he leído cosas tremendas, pero no solo en las redes, también en medios digitales que son capaces de retorcer la verdad con una amoralidad vergonzante solo para conseguir un ‘click’. Por supuesto que a él le debe de dar un poco igual. Igual que no te ofenden los comentarios de un vecino o un compañero de trabajo criticón, pero me da mucha lástima ver cómo se perpetúan valores equivocados, se da voz a lo más bajo del ser humano y se establecen dinámicas más propias de una reyerta en el patio de una cárcel que de individuos civilizados.

El talento

A Jorge le conocí hace muchos años y nuestros caminos no se han vuelto a cruzar, pero es una persona culta, preparada, luchadora y con talento. Mucho más de lo que pueden decir de sí mismos muchos de sus detractores o el individuo que anoche arremetía contra Lolita Flores en Twitter con el pobre argumento de que estaba donde estaba por ser hija de… La envidia qué mala es, ¿no?

Y un pequeño consejo: si algo no te gusta, cambia de canal, de emisora. Y si no tienes vida, cómprate una vida. Otro día, si eso, escribiré sobre Isabel Pantoja.

Janet Jackson, machacada viva y resucitada

Foto Janet Jackson

Ser familiar de un mito es una siempre una suerte y de eso puede presumir Janet Jackson. Te permite disfrutar de alguien excepcional que no está al alcance del resto de la humanidad y ser parte de su vida. Por eso, cuando en muchas entrevistas se han empeñado en que Lolita Flores tenía que afirmar que la sombra de su madre, Lola Flores, había sido demasiado alargada para ella, siempre contestaba que hubiera estado encantada de haber sido un volante de su bata de cola el resto de su vida con tal de tenerla a su lado.

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La hermana de Michael Jackson ha sido comparada hasta la saciedad con él e incluso se le ha acusado de ser una imitación, aunque los hechos son muy tenaces y ella demostró que podía tener una carrera por sí misma, mucho más notable que la de otros artistas en los que las casas discográficas se han gastado millones de euros, pero no han sobrevivido al paso del tiempo y de las modas.

Claro que se pueden encontrar muchas similitudes con el intérprete de ‘Thriller’, son hermanos: en el timbre de voz, en la manera de cantar, en la de bailar… Hasta Camarón de la Isla y José Mercé tienen muchos elementos en común como artistas (hasta si nos ponemos, un cierto parecido físico) y no son familia. La clave estriba en cómo combinas esos elementos y te conviertes en alguien genuino. Por eso Janet Jackson ha sobrevivido a la criba de los gustos cambiantes, las filias, las fobias y hasta los complots para acabar con ella.

Su nuevo hit

Janet Jackson ha vuelto a lo grande con 52 años con un tema pegadizo, ‘Made for Now’, junto a Daddy Yankee. Y por si hay alguna duda en el aire, en los MTV que se celebraron en Bilbao demostró que la que tuvo, retuvo, con una coreografía espectacular que, como es lógico, a nivel mediático quedó eclipsada por Rosalía, que es la artista del momento.

La cantante estadounidense ha podido con todo, con la depresión, con el racismo, con los problemas de sobrepeso y, sobre todo, con un país que le dio la espalda porque, por un accidente o por lo que fuera, enseñó un pezón con un piercing en su actuación en la Superbowl de 2004 junto a Justin Timberlake. Él pudo seguir con su carrera como si tal cosa, pero a ella no se le perdonó. Hasta ahora…

El boicot

A partir de ese momento, sus canciones desaparecieron de las emisoras de radio y le hicieron el vacío. Recientemente, además, trascendía que un ejecutivo de la CBS se había dedicado con todas sus energías a hundirle la vida a la artista. Que digo yo que no hay que estar muy bien de lo tuyo para levantarte de la cama pensando en cómo machacar a alguien.

Lo importante es que no lo consiguió y que Janet sigue aquí, que ha escapado también de un matrimonio que le hacía muy infeliz y que parece ser que era como una cárcel, y que ha encontrado en la maternidad y en la música dos motivos más que suficientes para poder seguir diciendo que la vida es bella.

Su lucha personal

Janet Jackson, de quien me hice fan en mi adolescencia gracias a un maravilloso disco, ‘Rhythm Nation’, nunca se ha victimizado ni ha convertido sus dramas en un ‘reality’. Tampoco ha intentado rentabilizar las etiquetas ni se ha erigido en causa de nada ni en ejemplo para nadie. Por eso es por lo que su mensaje es creíble y sigue vigente.

En un mercado musical saturado de estrellas intercambiables, su regreso es la clara demostración de que el talento se acaba imponiendo a los productos de marketing.

¡Viva tú!

Lolita Flores: el triunfo de la verdad, su verdad

Cuando yo tenía cuatro años, Lolita lanzó ‘Amor amor‘. Han pasado cuatro décadas y ni soy la misma persona ni ella tampoco. En mi infancia, cuando mis gustos eran viscerales e intuitivos, porque no tenía cultura de ningún tipo ni me había formado un criterio sobre las cosas, me fascinaban su madre y su manera hipnótica de estar en un escenario, pero ella me pasaba inadvertida. Era lógico, porque, ante un torbellino de colores, cuya bata de cola hacía sombra a cualquiera que se pusiera a su lado, resultaba difícil destacar.

Los años fueron pasando y, aunque la fascinación por La Faraona no mermó, sí fui tomando consciencia de que sus tres hijos eran grandes artistas también. Ya se encargaba ella misma de decirlo en las entrevistas y era criticada a veces por eso, pero no era amor de madre sino sabiduría de una mujer que había actuado con los más grandes y había estado siempre rodeada de talento. El tiempo le dio la razón a Lola Flores, porque los tres triunfaron, aunque sus ‘timings’ fueron muy distintos.

El pelazo de Antonio Flores

Yo, que siempre tuve un pelo feísimo (ahora que estoy calvo no lo echo para nada de menos), me quedaba fascinado con la larga y sedosa melena negro azabache de Antonio Flores, que se mecía mientras cantaba el que acabó convirtiéndose en el himno de la familia, ‘No dudaría’, y Rosario aparecía en algunas películas que no me atrevía a alquilar en el videoclub, porque no eran para todos los públicos. Me acuerdo en especial de ‘Calé’, que rodó junto a Mónica Randall, y ‘Colegas’, en la que también intervenía Antonio, que vi muchos años más tarde.

Lolita era para mí un personaje de revistas del corazón, que ojeaba en el dentista o en casa de algún familiar (sin saber que acabaría trabajando más de veinte años para una de ellas), pero su figura como artista quedaba desdibujaba por esa faceta que le dio de comer en las vacas flacas. Algo que le perjudicó a nivel artístico porque en aquel entonces nuestro umbral para juzgar y escandalizarse era mucho más bajo que ahora: sus exclusivas eran como películas Walt Disney al lado de lo que se emite hoy en televisión y que consumimos con naturalidad.

Rosario, de actriz a cantante

De repente, Rosario sacó un disco, ‘De ley’, que compré en una cassette sin saber muy bien lo que esperar y cuando me quise dar cuenta la había machacado de tanto escucharla y tuve que adquirir una segunda copia, en esta ocasión en vinilo. Por suerte, a su madre, que falleció tres años más tarde, le dio tiempo a verla convertida en una estrella, porque la cantante era, según sus propias palabras, «como yo con veinte años».

Junto a Lina Morgan

Y a todo esto, su hermana mayor seguía ahí, sacando discos que no acababan de despuntar y trabajando en televisión, con su madre, y más tarde en ‘Hostal Royal Manzanares’ con Lina Morgan, donde se autoparodiaba y su personaje, Juncal, afirmaba que Lolita era mucho más sosa que su hermana Rosario. En el fondo era el sentir de muchos, que no acababan de ubicarla, y ella, con sentido del humor, asumía que, tal vez, tenía que seguir peleando para que llegase su momento.

Años más tarde, fui a hacerle un reportaje a ‘El Lerele’, con un fotógrafo que no atravesaba su mejor momento económico y por quien ella había aceptado posar para la revista para la que entonces trabajaba porque quería ayudarle con lo que cobrara por hacerlo. El dinero íntegro fue para él. Un gesto de generosidad como los que tenía su madre, porque, como dijo no hace tanto Juanito ‘El golosina’, «a su lado no se pasaban penas».

Y llegó su momento

Yo iba un poco asustado, porque tenía la sensación de que la artista tenía un carácter muy fuerte y me iba a dejar cuajado si alguna pregunta no le gustaba. Así se lo dije, nada más llegar, y Lolita Flores, que estaba muy resfriada y nos recibió en bata, me tranquilizó, divertida, preguntándome que si creía que tal como estaba me veía capaz de ‘comerse a nadie’.

Lolita ya había grabado ‘Somos novios’ junto a Armando Manzanero y estaba preparando el disco con el que comenzó un camino de no retorno hacia el éxito, ‘Lola, Lolita, Lola’, que incluía el emblemático ‘Sarandonga’, una canción de Compay Segundo que ya había versionado antes su padre, El Pescaílla.

La música, su primera profesión

Tras la muerte de su madre y la tan ponderada entrevista que concedió a ‘Informe Semanal’, Lolita Flores había pasado a tener voz, entidad y a ser escuchada, de repente ya no era ‘un volante de la bata de cola de Lola Flores’, sino alguien que merecía, como poco, una oportunidad. Logró varios discos de oro seguidos y no paró de trabajar desde entonces.

La música, sin embargo, se fue apartando de su vida, tras ‘Sigo caminando’, un disco producido por Javier Limón que no funcionó y que presentó en la sede de la SGAE de Madrid con la triste noticia de que El Fary acababa de fallecer esa misma mañana. Después llegó otro en directo, donde cantó con Malú, Pastora Soler y Melendi, entre otros. Y nunca más se supo, porque inexplicablemente, no tiene casa discográfica. Aunque eso sí, ella siempre será cantante.

Más tarde conseguiría su Goya por ‘Rencor’, que le entregó Javier Bardem en una noche de reivindicación contra la guerra de Irak en la que de tantos nervios casi le da un tabardillo. De repente, una industria en la que ella ha manifestado sentirse una intrusa, aunque ha demostrado de sobra que es una excelente actriz, le daba un reconocimiento mucho mayor que la canción, la otra profesión a la que le había dedicado casi toda su vida.

Éxito teatral

Hace unas semanas estuve en el Teatro de La Latina para verla convertida en una desgarradora ‘Fedra’, una obra que en su día ofrecieron a su madre, pero que Lola no llegó a hacer, así que de alguna manera también está cumpliendo los sueños de su progenitora, que se quedó con las ganas de haber puesto en escena ‘La rosa tatuada’ de Tennessee Williams.

Tras la función, gracias a mi amigo Manuel, que mantiene una relación de amistad con la artista desde hace algunos años, estuvimos hablando unos minutos sobre sus planes de futuro y el inminente nacimiento de su nieto, mientras repartía besos entre un público que ahora sí sabe apreciar su verdad, que ha acabado imponiéndose a las ideas preconcebidas que había sobre ella décadas atrás.

Su verdadero patrimonio

Lolita no tiene propiedades inmobiliarias, ni millones en el banco, pero sí un patrimonio mucho más importante que lo material, que va y viene: una familia unida y sólida, sin rencillas televisadas, unos hijos educados y responsables, y un nieto recién llegado.

Como artista cuenta con lo más importante, el favor del público, la mayor garantía de que el trabajo no le va a faltar. Y tampoco el cariño, que es una cosa que todos necesitamos, seas anónimo o tan famoso como ella desde el día que la parió su madre.

Ana Torroja, cuando ser jurado de televisión no es la mejor idea

Ana Torroja

Mi educación sentimental, como la célebre novela de Flaubert, está unida a Ana Torroja, con y sin Mecano. En mi adolescencia atronaba a los vecinos con sus canciones, que escuchaba con una cadena musical de esas que tenían un tocadiscos por encima y una doble pletina con las que copíábamos las cintas de casette y nos las pasábamos unos a otros cuando el presupuesto no nos daba para comprar más discos.

Una época mucho más rudimentaria que la actual, en la que no te da tiempo a mimar lo que entonces se llamaba un LP cuando ya tienes otros quince para escuchar. En los 80 y 90 no, te comprabas ‘Descanso dominical’ de Mecano o ‘Like a Prayer’ de Madonna y lo machacabas hasta que la aguja tropezaba por los surcos de los vinilos. Por eso los ‘hits’ de entonces perduraban y los actuales caen como hojas de otoño barridas por el viento. ¿Quién se acordará dentro de dos años de ‘Despacito’? Luis Fonsi y sus fans. Poco más.

Los tiempos vuelan y las personas vamos quemando etapas mientras matamos tecnologías. Ana Torroja no oculta que tiene casi sesenta años y que gracias a su disciplina ha conseguido conservar sus cuerdas vocales. Ha sido una trabajadora constante que ha sacado petróleo de sus cualidades y ha sabido sobreponerse al dramático momento de desgajarte de un grupo que lo ha sido todo a emprender una carrera en solitario que, ahí están los resultados, ha sido notable.

El refugio de los cantantes

Son estos galones los que le han permitido conseguir un sobresueldo en televisión, como tantos artistas que tienen que pluriemplearse, para ganar lo que hace dos o tres décadas, ejerciendo de jurado en ‘Operación Triunfo’. Sin embargo, sus habilidades, a mi entender, están muy por debajo de la de otros cantantes que participan en formatos de entretenimiento similares.

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El problema de Ana Torroja es que se mueve en el registro de la sensatez, los aires docentes y la pausa, incluso el buenismo, y eso en televisión no funciona. Su mensaje lo transmite correctamente, lo que falla es el cómo. No te irrita como una Mónica Naranjo en plan Risto Mejide, no te hace partir de la risa como Lolita Flores con sus vetustas anécdotas ni te hace morir de ganas de abrazar y dejarte envolver por los rizos de su hermana Rosario, que es mucho más entrañable de lo que podíamos imaginar.

Ana Torroja es un mito de la música, que está envejeciendo con dignidad sobre el escenario, que no se ha convertido en una parodia de sí misma (pese a algunos errores capilares, a mi entender que no soy ni peluquero ni estilista), como otros compañeros de profesión, a los que el público ha expulsado con el sarcasmo o el olvido.

Agradecido a Ana Torroja

Jurado de 'Operación Triunfo'
El jurado de ‘Operación Triunfo’. (Captura de TVE)

Y como para mí siempre estará vigente, haga lo que haga, porque le debo muchos ratos de soñar, de pensar en el hombre en el que acabaría convirtiéndome y de revulsivo cuando me fallaba la autoestima, le voy a perdonar que en la televisión no alcance la excelencia que en la música.

 

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Hace unos días reivindicaba aquí a Marta Sánchez, quien cuenta con una de las mejores voces y más entrenadas de España (aunque sigue siendo un personaje en busca de autor: su repertorio es muy mejorable). Ana tiene un menor rango vocal, no descubro la pólvora al decirlo, pero su timbre de voz y su coloratura son tan únicos que no ha salido ni saldrá otros como los suyos. Ni de lejos.

Ana Torroja.
Ana Torroja, exsolista de ‘Mecano’ (Captura de TVE)

Como Chavela Vargas, que casi no cantaba ni falta que le hacía, como Lola Flores, que decía que mandaran a Eurovisión  a Rocío Jurado, a ella no, que no era una buena cantante (lo afirmaba La Faraona, no yo, que no estoy de acuerdo), o como Leonard Cohen, que susurraba maravillas, Ana Torroja nunca será Montserrat Caballé ni Céline Dion, ni lo pretende. Ella es grande en lo suyo.