Famous: su incomprensible situación respecto a Eurovisión

Foto de Famous

A veces no hay nada peor que expresar tus deseos para que no se cumplan. Famous desveló que tenía muchas ganas de Eurovisión y a la hora de repartir las canciones solo le llegó una. Y, a priori, no de las mejores. Una situación paradójica, cuando es el artista con más cualidades de los que han pasado por la última edición de ‘Operación Triunfo’ y fue el ganador de manera abrumadora.

Tengo la sensación de que TVE no tiene interés alguno en que quedemos bien en Eurovisión. Ya saben de antemano que la gran final es un éxito asegurado de audiencia y lo demás parece importarles más bien poco. De otra forma, jamás hubiéramos mandado un candidato como Manel Navarro, a quien se tragó la tierra después de ese gallo más grande que el emblema oficioso de Portugal.

La actitud de María Villar

Durante estas semanas se ha estado inflando la candidatura de María Villar, quien no ha manifestado lo que se dice entusiasmo por ir a Israel, pero el mundo es paradójico. Igual que en España hay una cultura empresarial en el que los mediocres mandan sobre los talentosos, los menos idóneos acaban por ocupar puestos que otros sobradamente cualificados anhelan.

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No sé cuál será el resultado de la gala, pero por lógica debería ser él el elegido, porque se ha postulado por ello y porque atesora méritos más que suficientes para acudir al certamen. Aún así, espero equivocarme, creo que vamos abocados una vez más a un sonoro fracaso, como en los últimos años. Con las excepciones de Pastora Soler y Ruth Lorenzo, que acabaron en décima posición, más que por la calidad de sus canciones, por sus portentosas voces y el aplomo que demostraron en su actuación.

Suerte para el ganador

Como creo en la deportividad y no me va la vida en ello, acataré gane quien gane y le deseo mucha suerte. Porque quien pise el escenario de Tel Aviv, más que jugarse el orgullo patrio, se juega su carrera. Por desgracia los fracasos se suelen pagar muy caros. Remedios Amaya vivió una larga travesía en el desierto y sufrió un escarnio que nadie merece, mucho menos una artista superlativa como ella.

En cualquier caso, los que no están convencidos de querer ir tendrían que haber hablado con TVE y con Gestmusic y desvincularse de este concurso. Ignoro si tienen contratos que sean como condenas, pero hubiera sido un gesto honroso y habrían dejado lugar a los que verdaderamente quieren dejarse la piel en esta cita musical por la que sueñan todo el año los eurofans. Personas que en muchos casos se gastan los ahorros de todo el año para vivir esta experiencia y, si lo ven por la tele, lo esperan como el gran acontecimiento que vertebra los doce meses del año.

María Villar: el peligro que supone para ella ir a Eurovisión

Foto María Villar Operación Triunfo

Me gusta la actitud de María Villar. Como lo piensa lo dice. Que pusiera la tilde sobre la palabra ‘mariconez’ de la canción de Mecano, un tema, además de relleno de su disco ‘Descanso dominical‘, desató una polémica que sacó del letargo a un programa que en esta edición provocó más bostezos que suspiros. José María Cano se negó a que le cambiaran la letra, pero su hermano Nacho, mucho más práctico, si lo ha permitido con ‘Hoy no me puedo levantar’ para el anuncio de un medicamento contra el catarro. Ahora llega Eurovisión y resulta que a la exconcursante de ‘Operación Triunfo‘ no comulga con que se celebre en Israel y tampoco rezuma ilusión por participar en este certamen que en los últimos años nos ha dado sobre todo penas. Alegrías muy pocas.

Una canción oída mil veces

La canción que defiende, ‘Muérdeme’ (detrás de ella está ‘El sueño de Morfeo’, un grupo que perpetró una de las peores actuaciones de España en Eurovisión con Raquel del Rosario al frente) es un electrolatino que llega un año después de que se dejara en la cuneta a ‘Lo malo’, mucho mejor opción que ‘Tu canción’, con la que Alfred García y Amaia Romero hicieron lo que pudieron y les dejaron, gracias sobre todo a una fallida realización y a una mediocre puesta en escena, que mejoró hace unos días la parodia de ‘Tu cara me suena’. Al menos tenía cierta gracia…

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‘Muérdeme’ me recuerda a ‘Pégate’, la canción que compuso Toño Sanchís, exmánager de Belén Esteban a Ylenia, y parece alumbrada más por seguir una moda (esperemos que pasajera) que por la convicción de estar componiendo una buena canción. Es una partida con las cartas marcadas, algo que ya hemos escuchado mil veces. No debemos perder de vista que Salvador Sobral triunfó en Eurovisión con un cóctel de bossa-nova y destellos de Henry Mancini, que Netta, la última ganadora, una trasunto de Björk israelí, que a mí no me gustaba nada, ganó porque su propuesta era relativamente insólita. La canción que tiene que defender María Villar, por mucho que sea la favorita del público, es como un descarte del último disco de Thalía, una cara b de Maluma, un tema de los que parodiaban las protagonistas de ‘La llamada’.

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El episodio con su novio

María Villar se fue de ‘Operación Triunfo’ también envuelta en la polémica porque su novio Pablo le dijo en directo que lo primero que iba a hacer cuando saliera de la Academia era follar con ella. Unas palabras que, tal vez por decoro y por no faltar a los usos sociales, no debería haber pronunciado en ese contexto, pero que sirvieron para que durante unos días se le linchara en las redes sociales bajo el paraguas del ‘machismo’.

Aunque para mí decirle a alguien que le deseas y le empotrarías contra la pared es una manifestación de deseo no una agresión o un menosprecio por sus otros valores. Sobre todo, cuando los acabas de subrayar también, pero el público y los tuiteros no parecieron querer darse cuenta de que Pablo también había subrayado el buen concurso que estaba haciendo su novia.

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Creo que para María Villar es peligroso ir a Eurovisión porque si sale mal parada (lo siento, con esa canción tiene muchas posibilidades) se va a aprovechar para montar una hoguera con el árbol caído. Quizás tenga que seguir otros caminos con menor visibilidad, pero más rentables a largo plazo, porque corre el riesgo de estrellarse y no levantarse. Que se lo digan si no a los compositores de su canción después de su fracaso eurovisivo, desaparecieron del mapa como grupo, o a Las Ketchup o a Remedios Amaya, la mayor tropelía que se ha cometido contra un artista en nuestro país.