Reconciliarse con la vida (y con uno mismo)

Ya he dejado de llorar por la muerte de mi perro. He levantado las persianas de Cantora. El luto se ha terminado. Porque ‘The Show Must Go On’. No me gusta la tristeza. Y una mente sana siempre tiene que tender a la alegría. O como mucho a una melancolía como una mariposa dando vueltas en el estómago, que te hace cosquillas, pero no te hiere. En realidad todo esto es más una declaración de intenciones que una realidad. Lo mismo acabo estas líneas y me da un berrinche, pero esperemos que no.

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Estoy en La Palma para asistir a Isla Bonita Love Festival, que es un evento LGTBI que culminará con un macroconcierto con Mónica Naranjo, Pablo López y Fangoria, entre otros, que se celebrará este sábado con el rumor del Atlántico apagado por el furor de las estrellas y la entrega de las miles de personas que desembarcarán en la isla en las próximas horas ávidos de ver, tal vez por primera vez, a sus ídolos en carne y hueso.

Escribo tumbado en mi historiada cama del hotel Hacienda de Abajo, en Tazacorte, y desde la ventana vislumbro entre visillos la espesa vegetación repleta de especies no autóctonas que se han ido aclimatando hasta convertirlo en un jardín de las delicias más suntuoso aún que hace dos años cuando vine a pasar unas vacaciones y casi me da un ‘pampurrio’ haciendo trekking. Pero esa es otra historia y los que me conocen saben que soy tan patoso que no quiero autoflagelarme.

La vida son aquellas pequeñas cosas de Serrat a las que no siempre presto atención, pero a las que acabo volviendo cuando viene una curva muy cerrada y peligrosa que hay que saber gestionar. Las emociones son la mayor bendición, pero también el reto más exigente porque tienen que irse adaptando a una realidad caprichosa y arbitraria, que lo mismo le da por otorgarte privilegios que por mandarte las diez plagas de Egipto.

Anoche cené unas arepas con una compañía inmejorable y estuvimos hablando de lo que ‘interesa Campos’, que no son los pactos del PSOE para intentar superar la investidura o los tejemanejes del CNI, ya que exceden mi capacidad de acción y hacen que germine en mí la semilla del diablo. En nuestra velada estuvimos departiendo sobre los ‘Chaneles’ que tiene María José Cantudo en su vestidor, sobre si Lady Gaga ha sido disruptiva para la música o no, de si Madonna está haciendo el ridículo con ‘Madame X’ o por el contrario es un manifiesto que canta (regular). Ya digo, cuestiones que hacen que las horas se te escapen entre los dedos y te hacen creer que un mundo mejor es posible y más sostenible anímicamente.

Dentro de un rato bajaré a desayunar bajo un sol que todavía no es abrasador y con decenas de lagartijas bajo mis pies que se escabullen entre las piedras cuando oyen el sonido de las chanclas, convertidas en el metrónomo de una mañana en la que no osaría decir una palabra más alta que la otra para no interrumpir el silencio de los demás huéspedes. Porque el silencio es como respirar. Solo lo echas de menos cuando no está.

Hoy siento que vuelvo a estar reconciliado conmigo mismo y también con la vida, porque no puedes nadar contracorriente ni enfrentarte a lo que no admite réplica. Así que lo mejor es «dejarse llevar, que el cuerpo no tiene la culpa de ná», como canta Martirio.

Chenoa vuelve a ser humana (y me alegro)

Foto de Chenoa

Cuando un artista vuelve a su verdadera vocación es una alegría inmensa. Como cuando has estudiado una carrera y no encuentras trabajo de lo tuyo y un día te pones a ganarte los garbanzos (o el caviar) con aquello a lo que siempre has querido dedicarte. Así que celebro que Chenoa regrese a la música el 1 de febrero con su nuevo sencillo, ‘A mi manera’, que parafraseando a Frank Sinatra, es lo mismo que decir que ella se lo guisa y se lo come.

Hace ya un tiempo que la cantautora (que es el término que hay que aplicarle) se autoedita la música, un camino que te da más libertad y del que nació ‘Soy humana’. Posiblemente su mejor trabajo. Ahora, tras haberse consagrado en la televisión, que está siendo el refugio de muchos músicos, le da a sus fans lo que esperan de ella: música. Lo que no significa que no estén encantados con su otra faceta ni ella misma no se sienta realizada, pero poner los tacones en un escenario ante miles de personas (o centenares si el recinto es pequeño) es otra cosa.

El caso de Lolita Flores

En ‘Tu cara me suena’ hay otro ejemplo de una cantante a la que la industria ha abandonado hace mucho tiempo y que, por suerte para ella, ha demostrado que vale para todo. Lolita Flores, sí, señores, una mujer que comenzó a cantar en los años 70 y que lleva una década sin nuevo material discográfico. En su caso, la faceta de actriz le ha dado unos reconocimientos que su profesión primigenia le ha escatimado, pero es un lujo que, por ese abandono, podamos disfrutarla en funciones como ‘La plaza del diamante’ o ‘Fedra’.

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Artistas a la fuga

La industria discográfica, al menos la de nuestro país, por su poca apertura de miras está perdiendo a artistas como Chenoa, que vuela libre, o a Miguel Poveda, que prefiere pagarse los discos de su bolsillo, musicar a Lorca o versionar a El Pescaílla, a seguir las directrices de unos señores que saben de números, pero no siempre de arte.

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Mónica Naranjo es otra artista que ha vivido en litigio con los directivos que le intentaban poner puertas al campo y al final ha acabado no solo sobreviviendo, actitud vital a la que lleva años cantando, sino trascendiendo lo efímero de un hit radiofónico.

Chenoa, por derecho

Todo el mundo sabe quién es Chenoa y eso es algo al alcance de muy pocos de esos artistas que hoy arrasan en las radiofórmulas, las plataformas de ‘streaming’ o en ‘Youtube’ y luego son arrinconados por los mismos que les encumbraron. No quiero acabar este artículo sin formular un deseo: entrevistarla algún día, porque cuando pasó por ‘Operación Triunfo’ pude hacerlo con todos sus compañeros, pero no recuerdo muy bien por qué ella ‘se me escapó’. Y nuestros caminos se han cruzado pero en la distancia, ella desde un escenario y yo entre el público. Algún día será… ¡Enhorabuena!

Mónica Naranjo: sus dos grandes apuestas para 2019

Foto de Mónica Naranjo en París.

Hubo una época en la que España se paralizaba cuando Isabel Pantoja salía en televisión. De repente desaparecía un par de años, quizás oculta entre los misteriosos muros de Cantora, una finca con más intrahistoria que Manderley, la mansión de ‘Rebecca’, la mítica película de Alfred Hitchcock. La tonadillera se quitaba de en medio entre disco y disco. Cuando emergía de entre las tinieblas de la tragedia que le había tocado vivir, millones de espectadores se quedaban petrificados con sus nuevas canciones compuestas por Juan Gabriel o por su transformación física. Porque siempre reaparecía renovada, con un vestuario sofisticado y diferente, con su melena refulgiendo y con las manos listas para caracolear en el aire.

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‘Mónica y el sexo’

Sin tenerla a ella de referente, la estrategia, que igual ni siquiera lo es, de Mónica Naranjo es similar. Durante un tiempo no sabes nada de ella. O recibes información con cuentagotas, porque la intérprete de ‘Pantera en libertad’ sube imágenes a Instagram o te avanza algo de sus proyectos, pero te mantiene en vilo: nunca acabas de tener muy claro lo que va a sacar. Es como los cebos de ‘Sálvame’, pero en su caso no decepcionan: siempre hay un premio al final del camino. Ya lo hizo con su anterior disco, ‘Lubna’, del que había hablado mucho, pero que sorprendió por lo insólito del planteamiento. Ahora sabemos que está preparando música nueva y un programa de televisión, ‘Mónica y sexo’, cuyo título lo dice todo, pero al mismo tiempo nada… Es como el humor, hay miles de manera de abordarlo, así que habrá que esperar a que se emita para desentrañar su esencia y su intención.

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En estos días han proliferado, además con aparente mala intención, artículos sobre si Amaia Romero está tardando mucho en sacar su disco y quizás Mónica sea un buen ejemplo para ella en este sentido. Es más, creo que podría darle unos cuantos consejos. Siempre que ha seguido su instinto, como cuando rompió la baraja y lanzó ‘Minage’, le ha ido mucho mejor que cuando se ha dejado presionar por su casa discográfica. No es lo mismo grabar canciones para llenar un CD que producir un trabajo en el que crees, en el que estás implicado artísticamente y que vas a defender como si te fuera la vida en ello.

Tomarse su tiempo

No siempre se puede uno permitir el lujo de elegir a lo que quiere dedicarse o escoger los trabajos para ganarse la vida (de hecho, casi nunca), pero si se tiene esa suerte, porque se han hecho bien los deberes financieros, o simplemente porque tu ambición no pasa por forrarte sino por sacar adelante tu proyecto sería un delito no hacerlo. No podemos privarnos de sentirnos realizados y orgullosos del fruto de nuestros esfuerzos. Presumir del resultado es más reconfortante que el dinero fácil o el aplauso efímero y promiscuo, que hoy te acompaña y mañana te abandona.

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Me gustan los artistas que nos hacen esperar, los escritores que eligen cada palabra para que cuando leas su libro sientas que está escrito para que lo goces no para cobrar un anticipo de una editorial, los directores de cine que no se han plegado a las multinacionales ni a los cantos de sirena, que no se han ido a Hollywood a juguetear con dinosaurios y han preferido quedarse aquí a contar historias de transexuales que dejan embarazadas a monjas. Prefiero una Lola Flores que un Luis Miguel, que lleva veinte años perpetrando los mismos boleros y rancheras, a una Mónica Naranjo que a esas cantantes que se pasan al reggeton para que las pinchen en las radiofórmulas.

Ya lo decía la Agrado en ‘Todo sobre mi madre’, ser auténtica es muy difícil.

A Ana Belén no le habrían hecho esto en Estados Unidos

Foto de Ana Belén polémica

La tele en mis reuniones familiares es como una banda sonora. Siempre está puesta, así que esta Nochebuena no hicimos una excepción. Ese día en especial, es como un interlocutor más al que solo hacemos caso cuando sale Anne Igartiburu, que le gusta mucho a mi madre (‘spoiler’: ya sabéis dónde vamos a ver las Campanadas). O si alguien canta rematadamente mal como es el caso de las galas de Telepasión. Se superan en cada edición, porque no tienen gracia ninguna y cada vez lo hacen peor. Aunque cosechan grandes éxitos de audiencia, si ese día pusieran un partido de pelota vasca los datos no variarían demasiado. Sin embargo, los responsables de entretenimiento de la cadena siguen considerando que ‘the show must go on’. Ellos sabrán.

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Hoy 24 de diciembre, (fun fun fun🎄) tenía que emitirse en TVE el especial “Noche de encuentros” pero sus programadores han considerado que tenía un alto contenido reivindicativo de la Mujer, y lo han relegado a la noche del miércoles a las 00.30. ¡No salgo de mi asombro! Cuando este programa ha sido diseñado y escrito por la propia TVE. Después de hacer ellos mismos promoción para esta noche. ¡¡¡Qué ceguera y qué cobardía!!! @npastorioficial @manologarciaoficialtra @ana_torroja @rozalenmusic @beatrizluengo @india_martinez_oficial @amaral.oficial @pastora_soler @_melendioficial_ @abelpintosoficial @kanygarcia @vanesssamartins #tve #nochebuena @la1tve

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Una decisión errónea

Dicho esto, sin ánimo de desmerecer a la plantilla de TVE, que hace lo que puede con este espectáculo digno de función de fin de curso, sino para evidenciar que cuando se quiere se puede. En este caso no han querido. No hay ninguna justificación para grabar un especial con una estrella del calibre de Ana Belén y relegarla a un día aleatorio en lo que antes se llamaba ‘segundo prime-time’ y que yo denomino un feo que no harían en Estados Unidos a Barbra Streisand, a Bette Midler o a la misma Céline Dion, que es canadiense y que ha sido protagonista de distintos especiales navideños en cadenas de televisión privadas de ese país, que sí sabe abrazar el talento, venga de donde venga.

Este último dato sí es relevante, porque a Ana Belén la han programado de tapadillo en una televisión pública, que sale de nuestros impuestos y que lo mismo te hace una producción costosa como ‘La república’ y la dejan en un cajón durante años porque ha cambiado el Gobierno, que pagan con ese mismo dinero público a colaboradores como Julián Contreras y Lourdes Montes, que estarían muy bien en Antena 3 o Tele 5, pero no en una emisora sufragada por todos los españoles. No tiene lógica que se pague un pastón a Carmen Martínez-Bordiú por bailar tangos y se critique porque mandaban unos y ahora pasemos esto por alto porque los que deciden son otros.

La Nochebuena de Raphael

Entonces resulta que Ana Belén graba un especial con tintes reivindicativos, feministas, que tanta falta hacen. De repente argumentan que eligen para Nochebuena otros programas y no el suyo porque cantan más. Y peor, claro. Como si incluir monólogos fuera pecado. Al final va a ser verdad que la música amansa a las fieras y la palabra las solivianta.

Me parece fenomenal que Raphael, otro de los enormes (o como diría Rosario Flores, un monstruo), haya estado no sé cuántas Nochebuenas cantando el Tamborilero, apruebo a Los Morancos, hasta el horrendo Telepasión… Ana Belén, que es un mito, señores, no merece menos que un ‘prime-time’. Si no os parece apropiada o queréis evitar críticas de sectarismo, porque lleva toda la vida cargando con la etiqueta de ‘roja’, no le ofrezcáis este programa. Que no lo necesita.

Ya demostró en su fugaz paso por ‘Operación Triunfo’ que hasta como jurado es mucho mejor que Ana Torroja, lo cual no es decir mucho. La exsolista de Mecano, quien también interviene en este especial, es otra gran cantante, pero la televisión no es lo suyo. No se trata de comparar a nadie con nadie, porque hay hueco para todas en el corazón del público, que es mucho más inteligente de lo que los programadores se creen, sino de evidenciar que España no trata bien a sus artistas. Cuánto que aprender de nuestros países vecinos, que reverencian a los suyos.

Profetas fuera de España

Se ha machacado sistemáticamente a Penélope Cruz, a Javier Bardem, a Almodóvar le han hecho homenajes en Francia que aquí serían impensables. Buñuel es más conocido en el extranjero que aquí, Rocío Dúrcal se tuvo que ir a México, Mónica Naranjo lo mismo, Sara Montiel también se hizo estrella allí. ¿Qué hacemos en España? Reivindicar a Serrat cuando manda callar a un señor del público recordándole que su espectáculo actual es en castellano y que ese día el catalán no toca. Eso sí, que se atreviera a mostrar una postura política distinta. Esos mismos que incendiaban estos días Twitter para aplaudirle se tirarían a su cuello como hienas.

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Estoy a años luz de lo que piensa Vargas Llosa, pero me parece una delicia leerle (una pena los sectarios de izquierdas, se están perdiendo a un genio). Detestaba la manera de pensar de Nati Mistral, pero declamaba como nada y era tan divertida de entrevistar que pocas veces lo he pasado tan bien ejerciendo mi profesión como con ella. Mientras no sepamos respetar a los artistas por su trabajo y los dividamos en dos bandos, seguiremos manteniendo una actitud guerracivilista que dice muy poco de nosotros como país.

Por cierto que si Vanesa Martín, Pastora Soler, Manolo García, Rozalén, India Martínez, Amaral y todos los demás miembros de este reparto coral que configuran este especial no justifican un horario de máxima audiencia, ya me dirán qué…

Yo, aunque esté muerto de sueño, no me voy a perder esa ‘Noche de encuentros’ con Ana Belén. Porque ella lo vale. Porque ellas también.

Famous, los motivos por los que debería ganar ‘OT’

Foto de Famous OT

Había una época en la que María Teresa Campos le pedía a la audiencia que viera sus contenidos de más calidad porque si no se veía obligada a quitarlos. El argumento era de una lógica aplastante: si el ‘share’ bajaba corría el riesgo de que le quitaran el programa. Yo hoy mismo sé que si escribiera un artículo entero sobre ‘El libro según Google’ de Marta Carnicero, que me ha emocionado hasta el infinito, no haríais click en el titular y no os enteraríais de que esta joya literaria está a vuestra disposición. Así que en mi escaleta he adelantado la sección de cultura y debajo de este vídeo de Alfred García comenzamos con la sección de televisión…

Así que viendo que lo que más os interesa es que os escriba sobre ‘Operación Triunfo‘, voy a hacer lo que la madre de Terelu Campos y Carmen Borrego, casi convertidas también en personajes de ‘reality’: os voy a dar lo que queréis, opiniones sin careta. Aunque luego en las redes sociales me lleguen a insultar porque apuesto por la paz en el mundo, no veo maldad en Cepeda, tampoco en Alfred García y considero que la estrategia comercial que está siguiendo Amaia Romero es arriesgada, pero puede salirle bien. Ya se sabe que para algunos fans lo ideal sería escribir al dictado, pero para eso se peleó tanto por la libertad de expresión que ahora está más en peligro que nunca.

Mi favorito

Aún a riesgo de poner mi integridad emocional al servicio de los tuiteros, hoy me voy a mojar y os diré que estoy convencido de que ‘Operación Triunfo’ este año lo va a ganar Famous, a mi entender el concursante con más talento de los que han pasado por la Academia. Una edición, por cierto, anodina y plana con polémicas de medio pelo como la ‘mariconez’ de MecanoAna Torroja, que pasaba por ahí los días que le venía bien (ya se encargaron Ruth Lorenzo y Ana Belén de demostrar que lo harían mejor que ella), y una obsesión por ver machismo donde solo hay ganas de follar y descaro para decirlo en horario de máxima audiencia.

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Famous debería ganar el programa de Gestmusic porque tiene madera de artista, porque brilla en la oscuridad como un gusiluz entre los demás concursantes, con alguna excepción, que quizás podría sacarse mejor partido o darse un tiempo y dentro de unos años, con formación y paciencia, convertirse en el artista que desea ser. Claro que la realidad es tan tozuda que me puede pasar como a Risto Mejide con Pablo López: que todos acaben arrasando y quede en entredicho como vidente. Porque aviso, lo mío es opinión, no un dogma de fe.

Cantante o intérprete

No pudo estar más de acuerdo con Mónica Naranjo cuando manifestó que una cosa es cantar, que cualquiera lo hace en la ducha, y otra es ser intérprete. Y eso no se consigue en tres meses ni mucho menos. Es más, hay cantantes en activo hasta de mucho éxito que no lo han logrado nunca, pero si todos supiéramos las motivaciones que llevan a la gente a consumir uno u otro producto seríamos más ricos que Amancio Ortega.

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Sea cual sea el resultado final, todos podremos seguir viviendo al día siguiente, así que suerte y que gane el mejor, si así lo deciden el jurado y la audiencia, que son soberanos. Si gana el peor, algo que ya ha pasado en alguna edición anterior (no doy nombres para no enfadar a nadie), la tierra seguirá girando y Madonna la reina del pop.

Pastora Soler, la Rocío Jurado que pudo haber sido y no es

Fotografía Pastora Soler

Si por algo me gusta envejecer es porque voy acumulando vivencias que echan raíces en mi cerebro y van formando un laberinto de pensamientos que se nutren unos a otros. Por eso, cuando estoy escribiendo un artículo ya tengo en mente el siguiente.

Así que anoche, mientras terminaba uno sobre Lolita Flores ya había decidido que en cuanto encontrara un rato dedicaría unas líneas Pastora Soler, a quien he entrevistado en un par de ocasiones y a quien he visto como espectador en momentos cruciales de su carrera: su primera intervención en televisión en unos premios Fotogramas de Plata o en la presentación de algunos de sus discos.

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Pilar, que es su verdadero nombre, es un descubrimiento de uno de los ‘reyes Midas’ del mundo del espectáculo español, Luis Sanz, mentor de Rocío Dúrcal, que vio en la rebautizada Pastora el futuro de la copla. Es más, hubo quien se aventuró a decir que era la heredera natural de Rocío Jurado. Por su portentosa voz, que fluye de su garganta sin aparente esfuerzo, y su capacidad innata en un género que, si no tratas con delicadeza, puede llevar a la sobreactuación o incluso a la parodia.

Entre la copla y el flamenco

Es tal su versatilidad que, al igual que ‘la más grande’, se desenvuelve con soltura en diversos palos del flamenco. Por eso en su repertorio nunca falta ‘Qué no daría yo’, uno de los títulos más emblemáticos de la intérprete de Chipiona.

Así, sus primeros años los pasó Pastora recreando las coplas que habían sido la banda sonora de su infancia, como ‘Triniá’, que cantaba con especial maestría, para luego adentrarse en el mundo del pop y, en los últimos años, convertirse en una baladista que nada tiene que envidiar a Céline Dion, como ya evidenció en su portentosa actuación en el festival de Eurovisión.

Hace cosa de un año asistí en el Teatro Real de Madrid a la presentación de su último disco, ‘La calma’, donde, acompañada por un piano y a pulmón interpretó algunas de sus canciones. En la primera fila, su padre, delicado de salud, veía con orgullo cómo su hija estaba ya más que consagrada como la gran artista que siempre soñó ser.

Una artista versátil

Lo fácil para ella hubiera sido seguir el camino que parecía tener marcado, intentar, como tantas otras, abrirse camino en el complicado mundo de la copla, pero su ruta era otra. Y es ahora, que ya ha recogido muchos de los frutos (porque aún llegará más lejos), cuando puede desplegar en un concierto las mil y una Pastoras que hay dentro de ella.

Sus fans la quieren en todos sus registros, popera, romántica, flamenca, coplera, porque, después de todo, lo que más importa no es tanto lo que se cante sino la impronta que se le da. Pastora tiene los límites que ella se quiera poner y estoy de acuerdo con Camilo Sesto cuando en la presentación de su nuevo disco hace unos días afirmó que había tenido la suerte de contar colaborar en él con las mejores voces de España: Mónica Naranjo, Marta Sánchez, Ruth Lorenzo y Pastora.

Mónica Naranjo: lo que hay que dejar claro sobre ella

Foto Mónica Naranjo

Ya de niño me encantaba inventarme castings para películas (sigo haciéndolo) y si tuviera que elegir una mujer que podría interpretar a Mónica Naranjo debería tener los poderes de resucitar a los muertos, porque la primera que me viene a la mente es María Félix, la Doña.

La actriz mexicana era tan de armas tomar que como no le gustaba un desnudo suyo que pintó Diego Rivera le pidió a un albañil que le hiciese un ‘vestido’ de yeso al retrato. Era tan diva que para acudir al plató del programa de Verónica Castro, máxima estrella en televisión y ahora protagonista de ‘Las casa de las flores’, exigió que se llevaran los muebles de su salón. Y así todo…

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#vivamexico @cristiancastro éste gallito si canta

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Una joya emblemática

Podría escribirse una enciclopedia con sus frases controvertidas y su veneno, como el que simbolizaba la emblemática serpiente que Cartier hizo para ella con un puñado de joyas de las que estaba aburrida y que les llevó como materia prima para esa alhaja. ¿Atinaba la protagonista de ‘Doña Bárbara’? No siempre. ¿Se le iba la pinza a ‘María bonita’? Puede ser. Pero para opinar así, para que no crezca la hierba bajo tus pies, tienes que tener galones.

Se ha liado parda con Mónica Naranjo y sus declaraciones sobre ‘Operación Triunfo‘, formato con el que no quiso renovar para una segunda temporada. Era renunciar a un éxito seguro para aventurarse en otros proyectos que ya veremos cómo salen, pero ella es así, cuando no le gusta algo o se aburre, coge la puerta y se va.

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Ya lo hizo en ‘Tu cara me suena’ y lo hará mil veces. Fiarse de su intuición le ha funcionado. Las declaraciones en las que calificaba de ‘rancio’ el programa de Gestmusic era un ‘morder la mano que te da de comer’ en toda regla, pero sí es lo que piensa, ¿por qué no decirlo?

Una y mil veces prefiero a un borde que a un tibio,  a un descarado que a un pusilánime. Cuando Mónica llegó a España después de haber triunfado en México, como antes de ser profetas en su tierra lo fueron allí Rocío Dúrcal con sus rancheras o Sara Montiel, te dejaba estupefacto por manifestar con aplomo que ella cantaba como nadie, componía como nadie y producía como nadie. Ahora le dirían empoderamiento, esa palabra que dentro de unos años habrá pasado de moda de tanto usarla, y en su momento parecía insolencia, descaro, vanidad.

El ansia de la juventud

Mónica, a quien en esa época entrevisté unas cuantas veces, era excesiva en sus gestos, trufaba su discurso de modismos mexicanos y argot español que estaba descubriendo y se echaba flores cada dos o tres frases. ¿Mentía? ¿Era una sobrada? A la vista de los acontecimientos, no.

Son muchos años los que lleva ya de carrera, tomando decisiones artísticas arriesgadas y diciendo lo que le sale de la peineta, como para pensar que, superada la barrera de los 40, le deba nada a nadie. Lo meritorio en su caso era que se permitía lujos verbales con poco más de 20, con la misma certidumbre del que ya lo ha visto casi todo.

Mónica peleó lo suyo para llegar, ha tenido baches humanos tremebundos, pero ella sigue ahí, con un nombre propio que no precisa de hits en radio-fórmulas ni discos nuevos cada dos años. Suscribo, como la pantera de Figueras, que para ser artista, como para la mayor parte de las profesiones, hacen falta disciplina, constancia y sacrificio. No todo consiste en ‘hacer Patakys’, dar entrevistas y salir a un escenario con la actitud del que se planta en un karaoke.

Por eso María Felix, fue, es y será. Por eso Mónica llevó, vio y triunfó.