Twitter, ese nido de psicópatas, acomplejados y amargados

logo twitter

Hay ciertas prácticas que mejor no adquirir, sobre todo si ves que ya se te pasó el momento de hacer estupideces. Como fumar. Como el mal uso de Twitter. Ambos hábitos son nocivos para la salud y, al igual que el humo de los cigarrillos ajenos, los tuits de los otros también pueden ser letales.

No seré yo quien demonice las redes sociales, incluida esta, porque soy usuario, y me acercan a gente inteligente, ponen a mi alcance informaciones que se me podrían haber pasado por alto y son también un altavoz para lo que quiero trasmitir, incluido artículos como este.

[LEE MÁS: Sexistas, homófobos, xenófobos: hay que acabar con ellos]

Ahora que los extremistas sacan pecho y tienen partidos que sustentan y promulgan sus ideas, Twitter en especial es la herramienta perfecta para que los cobardes, los que son capaces de culpar a sus mujeres o a sus hermanos de tuitear para escurrir el bulto una vez pillados en falta (o en delito), ayuden a plantar la semilla del odio.

logo twitter
LoboStudioHamburg / Pixabay

Una simiente, ojo, que germina casi sin abono, porque lo peor de la naturaleza humana aflora con más facilidad que la bondad, la empatía y la solidaridad. Ahora hasta corres el peligro de que un energúmeno te agreda cuando te vas a sentar a su lado en un avión porque no le gusta el color de tu piel o, simplemente, porque es el mal en estado puro.

No responder a los trolls

Por eso alerto desde aquí del peligro que encarna contestar a los trolls, alimentar caldos de cultivo que sirvan para que el terror se organice y cobre forma. El silencio es en muchas ocasiones la mejor manera de desactivar un conflicto y por eso no hay que responder ni a los ataques ni a las descalificaciones. No porque yo sea de los de poner la otra mejilla, pues soy yorkshire con alma de doberman, sino porque una frase injuriosa es el mejor de los selfies para los desequilibrados, los psicópatas y los estúpidos.

skeeze / Pixabay

Twitter (en mucho menor medida, Facebook o Instagram) es un campo repleto de minas antipersona (contra las que luchaba Lady Di, la pobre), de acomplejados que en su casa son incapaces de alzar la voz, seguramente porque nadie les escucha, pero que están prestos a sacar un cuchillo virtual y tirarse a la yugular.

smartphone
Free-Photos / Pixabay

[LEE MÁS: El peligro de los extremismos]

En algunos casos lo suyo podría solucionarse con tratamiento psicológico o psiquiátrico (si requieren medicación), pero en otros son tan solo individuos sin escrúpulos que como no tienen vida propia se dedican a complicársela a los demás.

Los buenos usuarios de Twitter son los que apuestan por una sociedad inclusiva, los que luchan por que prevalezcan los valores democráticos y los que opinan porque creen que pueden arrojar luz a la oscuridad, no por intereses espurios o por el placer de dañar.

Así que la moraleja es esta: Twitter, sí, pero con precaución (querido conductor).