Gracias a Miguel Bernadeu estamos todos más tranquilos

Foto Miguel Bernardeu Elite

Amigas, hoy respiro más tranquilo. Que resulta que Aitana Ocaña y Miguel Bernardeu son novios. Lo ha dicho la madre del actor de la serie ‘Élite’, la mismísima Ana Duato, así que ya doy por muertos todos esos titulares de los supuestos encuentros secretos entre la intérprete de ‘Lo malo’ y Cepeda. Y la prima de Nacho Duato tiene pinta de ser una suegra encantadora, no como Jane Fonda que hacía la vida imposible a Jennifer Lopez en aquella comedia romántica que de vez en cuando repone Tele 5.

Y como nos gustan mucho las narrativas clásicas, pronto empezarán las preguntas de los planes de boda, los hijos, los bautizos, las comuniones y hasta qué estudiará su prole, si irá a la universidad o si seguirán sus pasos. Esa metáfora tan manida que siempre me trae a la mente un perrito detrás de su dueño, porque por instinto no sabe hacer otra cosa que acompañarle allá donde valla.

El poder de Instagram

Desde que existen las redes sociales y en especial Instagram podemos vivir la realidad al minuto, así que los famosos son los responsables de que ser paparazzi se haya convertido en una profesión tan en desuso como la de afilador de cuchillos (te sale más barato comprarte uno en Ikea). Ahora estás cenando con alguien y es como el eslogan de la CNN, «está pasando, lo estás viendo». Es más, tenemos mucha más necesidad de dejar constancia ante los demás de lo que estamos haciendo que de disfrutar de las experiencias. Así nos va.

Instagram se ha convertido también en el mejor soporte publicitario (aunque ahora acaban de cambiar las normas y van a ser mucho más estrictos) y la propia Aitana Ocaña es ya una ‘influencer’ que muy pronto eclipsará a otras ya consagradas como Paula Echevarría, Sara Carbonero o Dulceida, porque otra de las características de este tipo de popularidad es que suele ser efímera, aunque en los casos mencionados llevan años viviendo muy bien de ello.

Ídolos juveniles

Celebro desde aquí el amor entre Aitana Ocaña y Miguel Bernardeu, dos referentes generacionales con miles de admiradores que podrán forrar las carpetas con imágenes suyas. Igual que en los 80 se llenaban con fotos recortadas de las revistas Súper Pop o Ragazza de Tom Cruise, Rob Lowe o Luis Miguel. Y para los compañeros de la prensa que siguen buscando titulares que retorcer, conspiraciones donde no las hay o traiciones de telefilme de Antena 3 lo único que me queda es darles ánimos. Si la realidad les estropea los clickbaits, que sigan intentándolo.

Y en la ficción, seguiremos pendientes de lo que le ocurre al personaje de Miguel Bernardeu en su serie de Netflix, el ‘Al salir de clase’ de al nuevo milenio, del que estoy estoy deseando que llegue la segunda temporada.

Rosario, lo que cualquier ‘talent show’ necesita

Rosario Flores La Voz Kids

Cantaba Mecano en una canción dedicada a Dalí «andamos justos de genios, queremos que estés aquí». Igual es una hipérbole dedicarle este apelativo a la hija de Lola Flores, pero nadie puede negarle que es un terremoto dentro y fuera de los escenarios. Lo lleva en los gérmenes, como dijo una vez Carmen Sevilla. Abre los brazos como el Cristo del Corcovado y se para el mundo. Igual que su madre hacía serpentear vestidos de flecos que hoy se hubiera puesto Beyoncé y no había más que decir. Rosario Flores tiene es sinónimo de ‘carisma’, que es lo que La Faraona le espetó a Lolita cuando le preguntó en ‘Sabor a Lolas’ cómo lo definiría: «Lo que tiene tu hermana».

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Desde entonces han pasado unas cuantas primaveras y Lolita Flores también ha demostrado lo suyo desde que se la empezó a percibir como algo más que un volante de la bata de cola de Lola Flores y se la empezó a juzgar sin prejuicios. Rosario Flores también vivió su propia evolución, primero como actriz, y más tarde como cantante. Una profesión en la que siempre ha sido un ciclón, ha movido sus musculosas piernas como si estuviera poseída por una fuerza sobrenatural y su melena se ha erizado como gato enfadado cada vez que sale a cantar.

Lolita y Rosario Flores en ‘La Voz Kids’

Como todavía tengo una gran memoria para lo anecdótico, la espuma de la vida, lo frívolo y lo ligero, recuerdo una escena de ‘Hostal Royal Manzanares’ en el que la propia Lolita interpretaba a una de las huéspedes de Lina Morgan y su personaje decía que le gustaba más Rosario, porque su hermana era más sosa. Ahora, que cada una ha triunfado en lo suyo, vamos a tener la oportunidad de verlas trabajar juntas por primera vez en televisión, en ‘La Voz Kids’. Un gran acierto porque así podremos ver las sinergias entre dos personas que se adoran, que nunca han tenido fricciones y que han sido solidarias entre sí.

En ‘Tu cara me suena’

Lolita lleva ya unas cuantas temporadas metiéndose al público en el bolsillo en ‘Tu cara me suena’ y Rosario también en ‘La voz’, pero en Tele 5, evidenció una ternura descomunal, un gran nivel de empatía y, sobre todo, dejó acuñado el término ‘mostruo’ (sin ‘n’) que si hay a alguien a quien se le puede aplicar es a ella.

Nunca vi a alguien devorar a un escenario a dentelladas como ella, hace dos décadas en su debut en la plaza de toros de Las Ventas y hace un año en el Teatro Real, donde ni Niña Pastori, ni Marta Sánchez, a quien calificó de ‘la mejor voz de España’, ni Pablo López quitaron un ápice de protagonismo a una estrella gitana que todavía nos dará muchas alegrías. Porque, como su madre, no tiene fecha de caducidad, ni es producto de una moda, ni necesita tener un ‘hit’ cada cierto tiempo. Quien es artista lo ejerce sin darse cuenta, igual que respirar, sale solo. Como diría Rocío Jurado: ¡Viva tú!

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Paulina Rubio, la Mónica Naranjo de ‘La Voz’

Paulina Rubio en 'La Voz'

Cariños míos, puede que el amor me ciegue, pero ya aposté por ‘la chica dorada’ cuando iba a empezar ‘La Voz’ y dije que era maravilla pura. Porque no hay más que conocer su trayectoria para saber que quien más juego iba a dar en el programa, que ahora ha recalado en Antena 3, era ella. Lo mismo que Mónica Naranjo, que hubiera salvado la última edición de ‘Operación Triunfo’ si no se hubiera ido buscando proyectos más estimulantes.

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Paulina Rubio tiene en común con la pantera de Figueras que ambas son mexicanas, una de nacimiento y otra de adopción, porque aunque por suerte para nosotros Mónica Naranjo haya decidido quedarse en España no debemos olvidarnos del primer país que la abrazó y la hizo artista. Que tuvo que hacer las maletas con su primer disco bajo el brazo porque aquí estaban sordos mentalmente.

En común con Mónica Naranjo

También tienen en común que ambas son dos grandes artistas, cada una con su estilo. Paulina porque, con unos recursos vocales muy limitados, tiene un ‘charm’ felino que hace que no puedas quitar los ojos de ella y Mónica porque, como Rocío Jurado, tiene tres pianos en su garganta. En un mundo con sensibilidad caben Chavela Vargas y Luciano Pavarotti, Leonard Cohen y George Michael. Solo los dogmáticos son incapaces de ver en la imperfección el arte, en las limitaciones un mundo lleno de posibilidades y en el sentido del humor la chispa de la vida.

Las cualidades de Paulina Rubio

Paulina Rubio no solo es graciosa, ocurrente y chispeante. También es inteligente y valora a cada uno de los concursantes con criterio profesional, que para eso lleva pateándose palenques, estadios y estudios de televisión desde que era niña. Conoce los entresijos de su presión, se las ha visto de todos los colores y tiene una madre, Susana Dosamantes, diva de culebrones que la hace pegar los tacones al suelo cuando se cree Supergirl.

Los otros ‘coaches’ de ‘La Voz’

Sin tener yo nada en contra de los edulcorados Pablo López y Luis Fonsi, y el graciosete Antonio Orozco, que, como cantante tiene algunas composiciones que me erizan la piel, pero como ‘coach’ me da más pereza que cualquier novela de Faulkner, hay algo que nadie puede negar: sin Paulina Rubio ‘La Voz’ sería un merengue indigesto, un subidón de azúcar, otro programa más de cantantes que buscan atajos para triunfar.

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Así que desde aquí mi aplauso a quien se le ocurriera contratarla. Y si es tan diva como algunos la describen, lo es porque ella lo vale.

Amaia Romero hizo bien en no ir a la gala de Eurovisión

Foto Amaia Romero OT

No me extraña que ayer se desplomaran las audiencias a la mitad con respecto a la gala del año pasado en la que se eligió a nuestro representante de Eurovisión. Es consecuencia de varios elementos, el más claro es que los concursantes de esta última edición de ‘Operación Triunfo’ no han generado ni filias ni fobias. Simplemente indiferencia.

La canción elegida, ‘La venda’ de Miki Núñez nos situará posiblemente a la altura de Manel Navarro, porque peor no se puede. Le tocó defender un tema que parece más apropiado para un pub de borrachera de los 90 que para pretender ganar un certamen en el que, pese a lo ‘demodé’ que le parezca a algunos, se siguen mandando artistas y canciones de calidad. De hecho, la mayoría de los representantes de muchos países acaban convertidos en estrellas, pero en España sirve precisamente para lo contrario. Para sepultar en el olvido. O para arruinar carreras. Sobran los ejemplos.

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La realización de ayer fue desastrosa, el sonido defectuoso y las actuaciones eran más propias de artistas ‘amateur’ que de profesionales. La puesta en escena en algunos casos de todo a cien, como aquella enredadera de plástico que le pusieron a Julia. Por cierto, la que mejor defendió su tema fue Julia, con una eficaz canción de India Martínez que, bien producido, puede convertirse en un éxito.

Amaia Romero en Eurovisión

Fue la gala un momento para echar la vista atrás, pero solo un año. Así que ahí estuvo Alfred García, hecho un campeón, defendiendo su más que digno papel el año pasado al lado de la que entonces era su novia Amaia Romero. Ella se ausento y es lo mejor que pudo hacer. Habrá quien lo considerará un feo, que qué se habrá creído, pero cuando estás intentando fraguarte una imagen lo mejor es romper con el pasado. Además, se hubiera acabado haciéndose una exégesis del más mínimo movimiento, de sus palabras, de sus miradas… Todo menos su música, que es por lo que están peleando.

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Ya nos ha quedado más que claro que Amaia Romero no quiere ser identificada como concursante de ‘Operación Triunfo’ (o al menos eso parece). Y es de bien nacido ser bien agradecido, pero en su caso es entendible. Tampoco está intentando rentabilizar su imagen con campañas publicitarias o a través de Instagram, como Aitana Ocaña, ya convertida en una ‘influencer’. Seguramente en términos comerciales no será lo más inteligente quitarse de en medio, pero solo ella sabe lo que quiere y cómo conseguirlo. Además, no hay nada peor que arrepentirte por las decisiones que los demás han tomado por ti.

Cuidar más Eurovisión

Tal vez Amaia no quiere ser una súper-estrella y lo que quiere es ser artista, lo que no significa necesariamente hacer caja. Hay situaciones en las que es más gratificante otro tipo de éxito y creer en lo que haces. Se equivoque o no, mientras TVE no se decida a cuidar Eurovisión tal vez sea mejor que no se te vincule a un fracaso como lo fue su paso por el certamen, en el que tanto Alfred como ella fueron víctimas de una mediocre puesta en escena y una desvaída realización. Y también hay que tener en cuenta que su reencuentro con Alfred hubiera desviado la atención de lo que los dos quieren lograr: salir adelante como cantantes.

Aplaudo que él si acudiera, que se emocionara tanto y que diera apoyo a los chicos que como él han salido de este programa. Lo que ocurre es que lo van a tener bastante difícil, por razones que no me apetece dejar negro sobre blanco porque no quiero herir los sentimientos de nadie.

Famous: su incomprensible situación respecto a Eurovisión

Foto de Famous

A veces no hay nada peor que expresar tus deseos para que no se cumplan. Famous desveló que tenía muchas ganas de Eurovisión y a la hora de repartir las canciones solo le llegó una. Y, a priori, no de las mejores. Una situación paradójica, cuando es el artista con más cualidades de los que han pasado por la última edición de ‘Operación Triunfo’ y fue el ganador de manera abrumadora.

Tengo la sensación de que TVE no tiene interés alguno en que quedemos bien en Eurovisión. Ya saben de antemano que la gran final es un éxito asegurado de audiencia y lo demás parece importarles más bien poco. De otra forma, jamás hubiéramos mandado un candidato como Manel Navarro, a quien se tragó la tierra después de ese gallo más grande que el emblema oficioso de Portugal.

La actitud de María Villar

Durante estas semanas se ha estado inflando la candidatura de María Villar, quien no ha manifestado lo que se dice entusiasmo por ir a Israel, pero el mundo es paradójico. Igual que en España hay una cultura empresarial en el que los mediocres mandan sobre los talentosos, los menos idóneos acaban por ocupar puestos que otros sobradamente cualificados anhelan.

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No sé cuál será el resultado de la gala, pero por lógica debería ser él el elegido, porque se ha postulado por ello y porque atesora méritos más que suficientes para acudir al certamen. Aún así, espero equivocarme, creo que vamos abocados una vez más a un sonoro fracaso, como en los últimos años. Con las excepciones de Pastora Soler y Ruth Lorenzo, que acabaron en décima posición, más que por la calidad de sus canciones, por sus portentosas voces y el aplomo que demostraron en su actuación.

Suerte para el ganador

Como creo en la deportividad y no me va la vida en ello, acataré gane quien gane y le deseo mucha suerte. Porque quien pise el escenario de Tel Aviv, más que jugarse el orgullo patrio, se juega su carrera. Por desgracia los fracasos se suelen pagar muy caros. Remedios Amaya vivió una larga travesía en el desierto y sufrió un escarnio que nadie merece, mucho menos una artista superlativa como ella.

En cualquier caso, los que no están convencidos de querer ir tendrían que haber hablado con TVE y con Gestmusic y desvincularse de este concurso. Ignoro si tienen contratos que sean como condenas, pero hubiera sido un gesto honroso y habrían dejado lugar a los que verdaderamente quieren dejarse la piel en esta cita musical por la que sueñan todo el año los eurofans. Personas que en muchos casos se gastan los ahorros de todo el año para vivir esta experiencia y, si lo ven por la tele, lo esperan como el gran acontecimiento que vertebra los doce meses del año.

Ricky Merino ocupa ya el lugar que le negaron en ‘OT’

Foto Ricky Merino

Que Ricky Merino tenía que haber llegado más lejos en la penúltima edición de ‘Operación Triunfo’ es un hecho. Pero quién ha dicho que la vida sea justa. Si así fuera no sería una tortura (y no me refiero a la canción de Alejandro Sanz y Shakira) leer los periódicos o perderse por Twitter, donde se plantó la semilla del odio y ha germinado hasta convertirse en una selva. Lo que ocurre es que en ocasione cuesta que prevalezca el sentido común y las personas van logrando más lentamente lo que se les negó en primera instancia.

Comentarista en ‘Zapeando’

El cantante ya demostró en el ‘talent’ de TVE que tiene carisma, voz y físico para ser una estrella del pop, que no sabemos en qué medida lo conseguirá, pero también tablas para ser un tertuliano televisivo, como se ha visto en ‘Zapeaando’. Y tras su paso como invitado de ‘Tu cara me suena’, donde realizó una espectacular imitación de Lola Indigo, no me quedan dudas de que trabajo no le va a faltar. De hecho Àngel Llàcer, cual Boris Izaguirre en ‘Crónicas marcianas’, se ha subido a la mesa del jurado para pedir que sea concursante en la próxima edición.

Hace unos años ya, cuando Fangoria presentaba su disco ‘Arquitectura efímera’, me fui a entrevistar a Alaska y me dijo algo que comparto con ella al ciento por ciento: «En los inicios del grupo no fue nada fácil y yo iba a pinchar a Morocco o a Stella por muy poco dinero y había artistas de mi generación que decían que no se levantaban de la cama por menos de 100.000 pesetas (la cantidad no la recuerdo, pero pongamos que es esa) y ahí siguen, en la cama». Ella sigue lanzando discos y vigente y a los que se refería (no concretó, por elegancia, ningún nombre) estarán en la cuneta de los recuerdos.

Lolita Flores y Concha Velasco

Creo que a veces para llegar a nuestras metas tenemos que hacer paradas que tal vez no nos gusten en exceso, pero salvo excepciones, casi todo lo que hacemos suma. Otro ejemplo excelente en ese sentido es Lolita Flores, jurado del mencionado programa de Antena 3. Hasta llegar a este momento profesional espléndido (además de TCMS está de gira teatral con ‘Fedra’: no os la perdáis), ha aceptado trabajos muy por debajo de su talento. O la mismísima Concha Velasco, que ha presentado programas hasta en televisiones locales, cuando en Estados Unidos habría tenido el estatus de una Liza Minnelli. Sin embargo, ha sido esa capacidad increíble de superación la que la mantiene en pie pese a haber tenido graves problemas de salud que a otras las hubiera convertido, quizás, en personas dependientes, que no ha sido su caso.

Ricky Merino no está teniendo una carrera fulgurante como otros compañeros de programa como Aitana Ocaña, Alfred García, Ana Guerra o Cepeda, pero se va abriendo camino. No creo que ni él mismo se compare con nadie y por la actitud que muestra debe de estar encantado de la vida. No es para menos. Igual que a Picasso la inspiración le llegaba trabajando, las oportunidades aparecen cuando se está receptivo. La desidia, el desánimo y la impaciencia generalmente acaba en derrota.

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Lorenzo Caprile, un malo televisivo que no da puntada sin hilo

Lorenzo Caprile maestros de la costura

No sé ni enhebrar una aguja, porque desde niño me ha temblado el pulso. Algo que no le ocurre a Lorenzo Caprile en ‘Maestros de la costura’, que se muestra implacable cuando debe serlo. Eso sí, con una arquitectura argumental que no hay cómo llevarle la contraria. Porque cuando la verdad te asiste hay pocos resquicios por los que escaparte. En un mundo en el que casi todo se resuelve con tutoriales de Youtube, el conocimiento, la sensibilidad y el cuidado por todo lo que hace el creador no son cualidades que suelan darse en una misma persona con demasiada frecuencia. De ahí sus grandes logros profesionales. Y que esté al margen de las modas. Desde que llegó, siempre ha estado vigente.

Un fenómeno televisivo

El modista se ha convertido en un inesperado personaje televisivo desde que empezó su labor en el programa presentado por Raquel Sánchez Silva. Porque los malos siempre enganchan más que los buenos. Él lo es en sentido figurado. Su mirada rezuma travesura, ironía y ternura. Sin ser yo muy niño refranero, niño puñetero, caeré en el cliché de que ‘quien te quiere bien te hace llorar’. Que no es lo que pretende, pero a veces la franqueza, el hablar de manera descarnada, se confunde con tener mal carácter. O incluso te atribuyen cualidades morales que no son. Creo que Lorenzo Caprile se toma muy en serio su papel, que trasciende más allá del rol televisivo. Quiere que los concursantes aprendan. De verdad.

Una noche con Lorenzo Caprile

Ya estoy como Lolita Flores con sus anécdotas de ‘Tu cara me suena’. No lo puedo evitar… Qué más da, son las cosas de la edad. Conocí a Lorenzo Caprile en Madrid en una presentación de unas aplicaciones de un teléfono (él, que lleva un móvil del pleistoceno) hace ya unos cuantos años e iba acompañado por la encantadora Chiquín Figueroa, entonces su directora de comunicación.

No recuerdo muy bien de lo que hablamos, porque sobre todo lo que hicimos fue reírnos. Una cualidad que queda aún más de manifiesto en las distancias cortas es su sentido del humor, muy agudo y, sobre todo, muy rápido. Me suena que comentó algo sobre un juego al que se había aficionado gracias a su sobrino, pero no lo puedo asegurar, porque estoy en un punto de mi vida como aquel personaje de ‘La tía Julia y el escribidor’ de Mario Vargas Llosa que se enredaba con los argumentos de las radionovelas que escribía y ya no sabía muy bien lo que estaba contando.

El mejor vestido de Letizia

Lorenzo Caprile sigue siendo, a mi juicio y con todos mis respetos para Felipe Varela, el hombre que mejor ha vestido a Letizia. Para la historia quedó aquel vestido rojo que podría haber lucido la mismísima Maria Callas que la reina, entonces princesa, estrenó en la boda de Federico y Mary de Dinamarca. Un ejemplo del pasado y otro del presente, el sofisticado traje de Anne Igartiburu para retransmitir las campanadas de este año, cuya hiperbólica manga fue objeto incluso de divertidos memes. Pero, sobre todo, la demostración que donde esté un buen vestido de noche que se quite un biquini para recibir el Año Nuevo, salvo que estés en un todo incluido de Riviera Maya.

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Enganchado a ‘Maestros de la costura’

Por necio me perdí la primera edición de ‘Maestros de la costura’, pero a esta ya estoy enganchado. Sobre todo, si en el primer programa te traen a una leyenda como Sybilla, que, aunque dice que se ha ido, no descarto que vuelva. Los que hemos seguido la moda de manera difusa, no tenemos un torrente de diseñadores en la cabeza. Quizás porque también hay mucho de efímero, de wannabe, de los 15 minutos de fama que hablaba Warhol, pero hay nombres como el de Lorenzo, alta costura comme il faut, y el de la creadora estadounidense afincada en España que están muy enraizados en mi memoria visual y afectiva.

Miriam Rodríguez también lo ha conseguido (y quiere más)

Foto Míriam Rodríguez

Como ya ocurrió con la primera edición de ‘Operación Triunfo’, que ganó Rosa López, ha surgido una nueva hornada de artistas que ahora dan sus primeros pasos y copan las listas de ventas. Lo vimos primero con Cepeda, que fue el primero en tirarse a la piscina, pero poco a poco fueron llegando los trabajos discográficos de los demás concursantes. Miriam Rodríguez no fue una excepción y llegó al número uno con ‘Cicatrices’. La gran incógnita sigue siendo, claro está, qué pasara con Amaia Romero, aunque tiene tanto talento que triunfaría con un disco de jotas. Es un poco la Meryl Streep de la música, porque se mueve bien en cualquier género que toque.

Trabajo con Pablo López

Miriam Rodríguez tuvo como ‘padrino’ a Pablo López, también exconcursante del mismo ‘talent’, con quien interpreta el dúo ‘No!’ y de quien va a ser asesora de ‘La Voz’, formato que ha dado el salto a Antena 3 con un más que notable éxito de audiencia. Quizás también ayudado porque la segunda edición de ‘OT’ ha pasado de puntillas por la parrilla. No así por las redes sociales, que siguen bullendo con comentarios sobre los participantes cuyo futuro es más incierto que el de los de la penúltima hornada.

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Si la relación entre Miriam Rodríguez y Pablo López va más allá de lo personal es algo que me importa menos que nada, pero sí será muy interesante ver cómo funciona el tándem profesional para juzgar y ayudar a otros aspirantes a estrellas. Sin duda, este tipo de programas se han convertido también en una excelente oportunidad profesional para muchos artistas que, además de hacerse con suculentos ingresos, refuerzan sus carreras. Le ocurrió a Malú, que encontró un público mayor para su música (y sobre todo, más joven), a Rosario Flores, cuya energía genética se conocía en los escenarios, pero no en los platós, o al propio Pablo, quien, además, ha dado un salto cualitativo en el último año gracias a su último disco.

Las claves del éxito

Resulta difícil hacer previsiones sobre la longevidad de un artista, porque depende de muchos factores, a veces endógenos (las cualidades artísticas, la profesionalidad, el espíritu de sacrificio) y otras exógenos (la volubilidad del público, la implicación de las casas discográficas, la elección de un buen representante). En el caso de Miriam me da la sensación que el arranque ha sido excelente y que esté diversificando sus actividades (también ha intervenido en un capítulo de ‘Vis a vis’) juega a su favor.

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llueve sobre mojado

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Y aunque pueda resultarle cansino haberse convertido en personaje por las especulaciones sobre su vida sentimental, es un factor que ayuda a que se cimente la popularidad. Otra cuestión bien distinta sería que no lo gestionara bien o se fuera por unos caminos que no parece dispuesta a transitar.

Paula Echevarría, más que actriz, mujer de negocios

Foto Paula Echevarría Los nuestros

Paula Echevarría ha sido uno de los personajes recurrentes en mi biografía profesional, aunque nunca he tenido con ella lo que con esnobismo (e ignorancia) denominan un ‘one-to-one’. Lo que viene siendo una entrevista individual de toda la vida. La primera vez que nuestros pasos se cruzaron fue en su boda, a la que esa revista de la que usted me habla me envió para hacer la crónica de un acontecimiento en el que la gran estrella era David Bustamante, pues ella era aún una actriz emergente que no había despegado del todo.

Más adelante participé en lo que en el argot se llaman ‘corrillos’, esa palabra que devolvió a la circulación María Teresa Campos en su programa ‘Día a día’. Creo que en dos ocasiones, una para la presentación de una temporada de la serie ‘Gran reserva’, donde hacía de hija de Ángela Molina, y otra para el lanzamiento de uno de sus perfumes en un chalet de El Viso. Paula Echevarría en estas dos ocasiones fue amable, locuaz y expansiva, lo que se agradece, porque a veces vuelves a las redacciones con un material tan malo que las pasas putas para hacer un titular.

Su trato a la prensa

Ella, como Concha Velasco, que la definió como una de las actrices más importantes de nuestro país, es de las que juega a favor de obra. Ayuda a los periodistas a tener donde rascar. Incluso cuando estaba la cosa mal con Bustamante y se salió por la tangente con uno de mis ‘samplings’ preferidos, ‘pasan cosas en mi casa’, un involuntario y maravilloso hipérbaton.

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Deseando que os emocione tanto como a mi! #Héroes

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Paula vuelve a la actualidad con la serie de Tele 5 ‘Los nuestros 2’, que por las promociones que he visto, tiene pinta de estar regular o mal, pero ya me enteraré mañana al leer las crónicas, porque tengo tantos deberes audiovisuales y lecturas acumuladas que no me da la vida. Que si los especialistas la ponen a la altura de ‘Homeland’, igual me la veo (la serie), pero mi lado Aramis Fuster me dice que no va a ser así. Ojalá me equivoque, porque yo solo quiero el bien de la humanidad, salvo a mis pocos enemigos, para los que pido justicia. No poética, que esa no sirve para nada. Salvo que la impartiera Jaime Gil de Biedma, ese primo de Esperanza Aguirre, al que todos deberíamos leer aunque fuera una vez en la vida.

Como Antonio Banderas

Que no es Meryl Streep lo sabemos todos. Que se me ocurren un listado enorme de actrices españolas mejores que ella, también. Y peores que, además, están triunfando, otro montón, pero nunca se ponderará lo suficiente la inteligencia de Paula Echevarría como mujer de negocios. Es el equivalente femenino a Antonio Banderas, salvo que su carrera en la interpretación es mucho más modesta que la del malagueño, quien, como ella, también tiene una larga vinculación con la casa Puig, ha protagonizado un montón de anuncios y sabe ganarse a la prensa en las distancias cortas.

Actriz de éxito

Paula Echevarría supo ver muy pronto que la moda y la belleza mueven mucho más dinero que su profesión primigenia y está al frente de un blog de éxito, cobra una pasta por cada post en Instagram y le llueven las campañas. Movimientos estos que repercuten en una mayor popularidad y que sirven, a su vez, para que su caché sea más alto. Porque cuando te conviertes en una ‘influencer’ tu impacto es mayor que si eres alguien sobre el que no sabrían opinar los viandantes que pasan cada día por la madrileña plaza de Callao, donde se suelen apostar los reporteros de cualquier cadena para hacer todo tipo de encuestas, reportajes y chascarrillos. Vete tú a preguntar quién es Laia Marull, Bárbara Lennie o Najwa Nimri, a ver qué te dicen.

Por cierto que, lo siento por los envidiosos, ser popular, comercial o ‘mainstream’ no es nada malo. Y los parámetros para medir el talento son muy variopintos. Si Paula triunfa, por algo será…

Pablo López: por qué él sí llega y otros no

Pablo López foto La Voz

Hace unos tres años entrevisté a Pablo López. Estaba de promoción de su disco ‘El mundo y los amantes inocentes’. Ya iba para arriba como un Spuntnik, definición que hizo el entrañable ‘papuchi’ (el doctor Iglesias Puga) de la carrera musical de su nieto Julio Iglesias jr. Iba un poco desencaminado el hombre, que para eso había sido ginecólogo y no mánager, pero siempre he pensado que era una buena metáfora para cualquiera que triunfa.

Quedé con Pablo en una cafetería cerca de la Plaza Mayor y venía acompañado por una representante de su casa discográfica. Todavía podía permitirse el lujo de ir por la calle sin que se le echaran al cuello, aunque ya había llegado para quedarse. Lo que más me llamó la atención es la naturalidad con la que hablaba de sus logros. Como quien respira. La conversación era apacible, sin estridencias y, por supuesto, no me dio ningún titular para que se pararan las máquinas.

Sus vivencias

Aún así, en los quince minutos que estuvimos charlando (no me gustan las entrevistas que parecen interrogatorios y los periodistas incisivos suelen sacar menos información de la que creen), me desveló muchas cosas de su vida personal, de las que también habló en el mismo tono. Sin dramatizar, pero tampoco convirtiendo los acontecimientos más duros (que los había) en algo trivial. No contando nada que no quisiera que se supiera, pero sin las reservas de tantos famosos que se sentaban frente a mí porque trabajaba para una revista del corazón.

Y, aunque iba representando a un medio al que lo que más le importaba era su faceta personal, llevaba muy bien hechos los deberes. Había escuchado unas cuantas veces el disco y me había quedado enganchado en una canción, ‘Lo saben mis zapatos’. Me la ponía en loop y se lo dije. Dio la casualidad que también era su favorita, así que él se fue tan contento a su casa y yo para la mía. Porque en esa época los personajes con los que me tocaba tratar me interesaban tanto como las obras completas de Paulo Coelho. Nada.

Las disculpas de Risto Mejide

Ahora Pablo López es una ‘superstar’. Hasta Risto Mejide le tuvo que pedir disculpas por haberle machacado a su paso por ‘Operación Triunfo’. Justicia poética. Y es el ‘coach’ más natural de ‘La Voz’. Aunque ya he dicho anteriormente que mi debilidad es Paulina Rubio. Un amor tan irracional como un chiste malo que te hace reír hasta quedarte baldado. Por eso no entiendo tanta inquina contra ella en las redes sociales, porque está fabulosa en su papel.

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Pablo funciona en televisión porque transmite verdad. No es impostado, no está pendiente de los monitores, como he visto a hacer a otros cantantes, más preocupados por su apariencia física que por su labor en el programa en el que participaban. Se deja llevar y tampoco pretende ser gracioso, ni parecerlo. La misma sencillez que me cautivó en la entrevista y que captan las cámaras. Porque ante un objetivo no se puede mentir.

Su vida privada

Por eso Marilyn Monroe era magia y otras actrices con una gran perfección técnica nunca llegaron a nada. Puede que tuviera que repetir mil veces una toma, pero la buena, como decía Billy Wilder, era magia. Lo mismo que presentadores a los que les han dado las oportunidades del milenio y nunca han salido de la medianía. O cantantes con tres pianos en la garganta y menos emoción que la violetera de la Puerta del Sol de Madrid.

Pablo López lo tiene.