‘Wanderlust’: ventajas y peligros de las parejas abiertas


Antes de llegar al fondo de la cuestión de este artículo: las ventajas y peligros de una pareja abierta, dejadme que os cuente una pequeña anécdota…

Hace unos cuantos años entrevisté en Madrid a Cameron Diaz y Toni Collette por ‘En sus zapatos’, una película insustancial de las que según la ves te quedas tan a gusto y diez minutos más tarde no recuerdas el argumento. Una ‘popcorn movie’ en toda regla que de vez en cuando reponen en televisión los fines de semana por la tarde, esa franja horaria en la que siesteas mientras te repones del desgaste laboral y tu nivel de exigencia es mínimo.

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Era un día en el que estaba muy mermado por una insidiosa faringitis, por lo que no paraba de toser a consecuencia de un enervante picor en la garganta, así que Cameron, en aquel entonces novia de Justin Timberlake, se levantó de repente y salió de la suite del Palace sin decir nada (yo pensé que me dejaba empantanado y no iba a volver para no contagiarse). Desconcertado y un poco agobiado, me quedé solo con la protagonista de ‘La boda de Muriel’, otra película de la que no soy fan ni mucho menos.

Un momento incómodo

Fueron como cinco minutos interminables, porque no iba preparado para entrevistarla ‘and frankly’, que diría Ana Botella, no sabía muy bien qué preguntar, por lo que acabamos hablando de un grupo musical que tenía y poco más se ha quedado en mi memoria de esa tarde otoñal. En estas que, para mi alivio, reapareció Cameron, me dio un zumo de naranja y dijo, antes de sentarse en el mismo sofá: «Con esto vas a salivar mejor».

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La entrevista no dio para mucho más y hoy he vuelto sobre ella al terminar de ver ‘Wanderlust’, la nueva serie que Toni Colette ha rodado para la BBC y que ha llegado a España a través de Netflix. Y, como en esta vida puedes levantar un teléfono, tirar del hilo, y acabar hablando con Obama, ahora sí que vamos al lío, después de este larguísimo rodeo.

En sus seis capítulos cuenta la historia de un matrimonio que ha dejado de tener sexo por puro aburrimiento y decide abrir la pareja para intentar escapar de las garras del tedio. A priori es un tema un tanto manido, así que mis expectativas no eran muy altas. Y, aunque no me ha entusiasmado, me ha llevado a pensar sobre algo a los que a todos nos ha ocurrido alguna vez: ¿qué hacer cuando muere la pasión en una pareja?

No nos engañemos, el enamoramiento y el deseo son una cuestión hormonal, un estado de locura transitoria en la que estás dominado por una pulsión que te lleva a estar como un perrete en celo, con ganas de más y más. Sin embargo, ese ansia se va atemperando hasta que llega un momento en el que se alcanza la placidez (o el hastío, depende de cómo se gestione).

Peligros de las parejas abiertas

Ese es el momento crítico, cuando lo que te une a alguien es más afectivo que carnal, cuando deseas a tu pareja, pero de otra manera. ‘Wanderlust’ explica muy bien cómo incluso el sexo casual llega a ser aburrido (siempre es el mismo proceso: entusiasmo por la novedad-rutina-desinterés) o puede generar incluso más problemas de los que trataba de evitar. Porque detrás de un cuerpo, por mucho que lo queramos aislar y lo tratemos como un objeto, hay una mente y unas emociones que no siempre se pueden controlar.

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Cada quien establece el modelo de pareja que mejor le conviene y, por suerte, cada vez nos regimos menos por las convenciones, el qué dirán o las prescripciones para las que nos educan desde niños. Nuestra capacidad de elección es enorme y tenemos un mercado (empleo esta palabra deliberadamente) gigantesco de personas dispuestas a disfrutar de la misma manera que nosotros elijamos.

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El deseo es una pulsión que puede arruinarte la vida o, bien canalizada, convertirla en un paraíso sensual. No es necesario luchar entre lo que nos apetece, lo que nos conviene o lo que creemos que debemos hacer. Siempre podemos llegar a acuerdos con nosotros mismos (y nuestras parejas) y gestionar nuestras contradicciones.

Escapar del aburrimiento

Lo que nos plantea la nueva serie de Netflix es que no hay nada más aniquilador que la abulia y que si dejas que se apodere de ti puedes convertir los quince minutos que pasamos en este mundo en una sucesión de días sin sustancia ni provecho.

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La vida es para exprimirla hasta que no quede nada, no para convertirle en ese salón que nuestras abuelas mantenían cerrado, con los muebles protegidos por sábanas o plásticos a la espera de acontecimientos que nunca llegaban.

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La pareja abierta no es mejor ni peor que otras alternativas, pero es una opción que no hay que demonizar ni desestimar si es lo que te pide el cuerpo. Hay quien dice, por el contrario, que para eso, estás soltero y tienes sexo con quien te apetezca, pero… ¿por qué renunciar a lo bueno de una pareja solo por una necesidad fisiológica?

Riesgos asumibles

Eso es lo que postula gente de mi entorno que ha decidido vivir así y a la que le funciona. A otros, sin embargo, les ha dejado vacíos y solos, porque, como ya avisaba en el titular, la pareja abierta también tiene sus riesgos.

No voy a hacer ‘spoilers’ con ‘Wanderslust’, así que no os voy a contar cómo resuelve esta pareja sus conflictos, pero sí os diré que no hay nada de malo en buscar caminos nuevos y, si te equivocas, volver sobe tus pasos. Lo terrible es quedarse parado, esperando que escampe. Porque generalmente no deja de llover…