Amaia Romero, entre dos mundos: ¿por qué elegir?


Leo todo un reporte en JNSP, publicación que está encantada con Amaia Romero (y viceversa) que nos corrobora con cifras que su canción, ‘Un nuevo lugar’ no ha sido un éxito. Ni lo pretendía. Y lo que más me fascina en casos como este no es el artículo en sí, que es preciso, bien argumentado y comparto sus precisiones, sino los comentarios de los lectores.

Los hay que aprovechan para menospreciar a sus compañeras de ‘Operación Triunfo’, Ana Guerra y Aitana Ocaña, que no veo necesidad. Ya se sabe que los foros son espacios de libertad, pero a los que menos entiendo aún son a los que desprecian los temas que Amaia ha grabado hasta el momento, básicamente ‘Tu canción’, junto a Alfred García, y ‘Al cantar’, que de eso se trata, con Rozalén. Que pueden gustarte o no, pero están muy por encima de lo que en ocasiones escucho a artistas más consagrados.

[LEE MÁS: Ana Guerra, lo que los concursantes de ‘OT’ 2018 deberían aprender de ella]

Artista ‘indie’ o comercial

Entre los lectores de la publicación hay dos corrientes. Los que abogan por una Amaia ‘indie’ y sin adulterar por las corrientes ‘mainstream’ y los que consideran que va de auténtica sin serlo. Quizás por tener el ‘pecado original’ de haber pasado por un ‘talent’. Ya digo que opiniones tan cuestionables como la mía propia. Nunca he entendido la necesidad que tenemos de etiquetar las cosas, porque hasta para ser un artista independiente parece que hay que regirse por otras normas no escritas que son tan férreas como las que se están condenando. Morir de una autenticidad impostada. De un postureo que a veces me da risa.

Ver esta publicación en Instagram

🏺

Una publicación compartida de amaia romero (@amaia) el

Basta ya de ‘fansplaining’

Cuando algo es genuino, por muy marciano que parezca, puede acabar petándolo. De igual manera que productos pensados para arrasar por los cauces convencionales se estrellan porque son tan obvios que el público los desestima. Cada día se lanzan tantos discos que ya no hay fórmula válida para llegar, porque el consumidor es tan soberano como arbitrario. Tan democrático como autoritario.

Con tanto ‘fansplaining’ lo que no sé es por qué no cierran las discográficas y los artistas se ponen en manos de sus ‘followers’, que parecen saber de todo. Es como los taxistas, que en tiempos eran capaces de reorganizar un país en lo que duraba una carrera de diez minutos. No conozco tantos precedentes de alguien como Amaia Romero, a quien se le haya sometido a tanta presión para saque un disco. No solo para que lo publique cuanto antes sino siguiendo las peticiones del oyente.

And frankly, que diría nuestra querida Ana Botella, ni que el mundo pendiera de un hilo. “Take it easy, Lola”, que era lo que se leía en los subtítulos de alguna televisión extranjera que emitió las imágenes de una Lola Flores desaforada porque no se podía casar Lolita. Que no cunda el pánico. Que siempre hay una sacristía para firmar los papeles y otro artista al que escuchar mientras tanto.


Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *