Ana Guerra, ‘Reflexión’: lo que se podía esperar de ella


Poco a poco van llegando todos los discos de los concursantes de la primera edición de ‘Operación triunfo’ de esta nueva etapa en TVE. Mientas Amaia Romero sigue cocinando el suyo, ante el estupor de muchos que creen que se está equivocando al dilatarlo tanto, Ana Guerra publica por fin ‘Reflexión ‘, un trabajo que no sorprende, pero tampoco decepciona.

Tan es así, que este EP podría haberlo grabado Aitana Ocaña y no nos habría extrañado. Lo que no es ni bueno ni malo ni todo lo contrario. Igual que en la época de Scott, Aitken y Waterman, los productores más prolíficos de los 80 en el Reino Unido, Rick Astley sonaba igual que Kylie Minogue, o en los años en los que Emilio Estefan era el ‘rey Midas’ de la música latina, Jon Secada y Gloria Estefan podrían haberse intercambiado el repertorio y nadie habría salido perdiendo.

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El disco de Ana Guerra se mueve entre los ritmos urbanos que están marcando la década y canciones algo más maduras como ‘Despierta’, que precisamente podría haber formado parte de ‘Mi tierra’, el disco más emblemático de la gran artista cubana. Otras podría haberlas cantado Thalía y no nos habríamos extrañado, porque las modas se acaban imponiendo. Son corrientes que arrastran, olas que pueden tener un efecto ‘soufflé’ o darte una popularidad que después puedas metabolizar de otra manera.

Un dúo con Juan Magán

¿Significa esto que Ana Guerra no tiene personalidad? No, lo que evidencia es que cuesta mucho encontrar compositores genuinos o artistas que dejen una huella indeleble.. Un criterio que no podemos aplicarle a la cantante, porque está empezando y es muy pronto para sacar conclusiones. De momento, saca música divertida, alegre y sensual, que es lo que seguramente su público estará esperando de ella. Y yo me lo puse esta mañana para ir a trabajar y alegró la mañana. Eso sí, si cantas con Juan Magán, como media humanidad, no es esperable que suenes a Rufus Wainwright o a Leonard Cohen.

A Ana Guerra todavía le queda un largo trecho por recorrer, igual que Marta Sánchez no es hoy la sombra de solista de Olé Olé que reemplazó a Vicky Larraz (aunque sigue siendo una voz en busca de autor). Son muy pocos los que llegan a la cumbre desde el minuto uno y otros sacan una obra maestra y se agostan al cuarto de hora, como le ocurrió a Alannis Morissette o a Avril Lavigne. Por lo tanto, el tiempo, que es la medida de todas las cosas, nos dirá cuál es su techo. De momento, está ahí, ha llegado. Bienvenida.


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