Carmen Sevilla: solo la atacan los cobardes


No es sorprendente que los buitres comiencen a revolotear. Que los cuervos estén intentado sacar los ojos a quien sea. Que las alimañas estén al acecho. Por desgracia, la naturaleza humana es muy previsible. Sin duda, venden más las tragedias que las alegrías. Las fracasos que los éxitos. Las muertes que los nacimientos.

Desde que se dijo hace unos días que la salud de Carmen Sevilla ha empeorado (un rumor recurrente cada cierto tiempo), ha surgido algún que otro testimonio fuera de lugar. No merece ni ser reproducido. Como los halagos falsos o el ‘yo la conocí más que nadie’. Porque también hay mucho actor secundario que va de protagonista y no se merecería ni ser figurante.

Mi propia experiencia

Conocí a Carmen Sevilla hace muchos años cuando fui a hacerle un reportaje por su 73 cumpleaños a casa de su hermano en Torre del Mar. Me cautivó esa extraña mezcla de estrella y ama de casa que formaban parte de su esencia. Cualidades que, como con unas gafas bifocales, se iban alternando, difuminando y enfocando, conforme avanzaban la entrevista y la sesión de fotos.

La actriz y cantante era muy expansiva, a veces hablaba sin filtros, pero también se mostraba reservada. No siempre era diplomática, una cualidad que a mí conforme me voy haciendo mayor me gusta más. Y la mayoría de las veces tiraba la piedra y escondía la mano.

Que la dejen en paz

Decía sin afirmar, insinuaba sin subrayar, pero nunca verbalizaba o insinuaba nada que no pudiera defender delante de la persona aludida. Sin embargo, no me toca a mí valorar sus cualidades personales. Apenas la traté en un par de ocasiones más en las que coincidimos y no tengo suficientes elementos de juicio para sabe cómo era. Pero considero que tampoco los que la conocían en profundidad deberían airear trapos sucios, si es que los había. Nadie merece que se busque hasta en los restos de la primera papilla cuando no se puede ejercer el derecho de réplica.

Ver esta publicación en Instagram

💃☀⚽🐃📺 En 1965, cuando los televisores eran algo novedoso, de un tamaño enorme, y reunía a toda la familia para ver algún programa juntos, eso sí en blanco y negro, la famosa marca Philips supo como llegar al corazón de los españoles con un anuncio que contaba con una canción que se hizo tan popular como la canción del Cola Cao, una canción que se escuchada por cualquier rincón, y protagonizado por Carmen Sevilla, una de las artistas que mas triunfaba en los años sesenta en España. ☀ La letra de la canción fue escrita por Rafael León y su música diseñada por Augusto Algueró, esposo para entonces de Carmen. El tema resultante se llamó "Flamenca Yé-Yé", aunque se le conoce como "Familia Feliz". 📺 En este spot publicitario Carmen con su característico acento andaluz exaltaba la calidad de los televisores Philips, mientras empleaba los estereotipos patrios: el fútbol, el calor, los toros y el flamenco. Se transmitía el mensaje de que cada familia española tenía que tener algún producto Philips para ser feliz. ⚽ Fue tal el éxito de la canción que se editó un disco con la canción del anuncio, "Familia Philips, Familia Feliz", una de las campañas publicitarias que siempre quedará en el recuerdo de los españoles con nostalgia. Y si no, ¡seguro que ahora no te puedes quitar la canción de la cabeza! 🐃 #CarmenSevilla #CarmenDeEspaña #LaNoviaDeEspaña #España #Publicidad #Periodismo #MúsicaEspañola #Philips #Colacao #Televisor #Calor #Spain #Flamenco #Futbol #Toros #Paella #Canción #AugustoAlgueró #RafaelLeón #Andalucía #Yeye #CineEspañol #HistoriaDeEspaña #Nostalgia #Patria #Carmen #FamiliaPhilips #Familia #FamiliaFeliz #1965

Una publicación compartida de Carmen Sevilla (@carmensevilla_mundo) el

Rocío Jurado, Lina Morgan, Marujita Díaz, Carmen Sevilla… Son mujeres que marcaron una época, que rompieron moldes y cuyo legado es su obra o sus propias declaraciones. No las de los ingratos que se acercaban a ellas por si les podía caer algo. O se mantenían a su lado para beneficiarse de alguna manera. No soy de los que pienso que porque alguien haya muerto deba pasarse página o blanquearse sus biografías. Si alguien fue un dictador, un ladrón o un asesino, no deja de serlo porque haya fallecido. En el caso de los artistas, que no han delinquido, las cuentas deberían dejarse cerradas una vez que ya no están. También cuando no se encuentran en posesión de sus facultades.

Una gran estrella

Entiendo que el hijo de Carmen Sevilla no permita que tenga visitas. También que Nati Mistral no quisiera ver ni a sus amigos después de sufrir un ictus que la dejó muy mermada. Yo mismo he tenido familiares que han preferido no recibir a nadie que no les vieran destruidos por la enfermedad. Por eso no entiendo esos testimonios que intentan mancillar la imagen de la protagonista de ‘La fierecilla domada’ por salir unos minutos en televisión. Porque dicen más de ellos esas palabras que no van a ningún lado que de la que fuera mujer a la que intentan defenestrar. Hace mucho Carmen Sevilla que ya no está para estas vilezas.

Cómprate una vida

España es un país en el que poco se respeta a los vivos. En el que se gobierna de espaldas a la ciudadanía y la solidaridad siempre viene por abajo. Casi nunca por arriba. Por eso, lo que pretendo con estas líneas es una quimera. Aún así, no estaría de más que poco a poco fuéramos arrinconando a los cobardes. A los cotillas, a los que no tienen vida y tendrían que comprarse una, como dijo Isabel Pantoja.

[LEE MÁS: Isabel Pantoja, el misterio del último mito vivo]

Si las audiencias bajaran cuando aparecen estos individuos, los propios directores de los programas no les llamarían más. Como estamos ávidos de inmundicia, siguen paseándose por los platós a costa de los demás. Prefiero quedarme con la gran artista que iluminaba la pantalla con una sonrisa. Con la cantante pizpireta que puso banda sonora a mi infancia. Con sus peleas de divas con Sara Montiel. La mujer más guapa del cine español cuya luz no se apagará nunca. Lo siento por sus detractores. Siempre será una grande.


Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *