Elena Furiase, a la mentira se responde con verdad


Estos días leía con cierto estupor y pena cómo algún medio publicaba que Elena Furiase no tenía trabajo y que estaba ‘desesperada’, como una gran amiga de la familia, Marta Sánchez. Y al igual que escribía aquí hace unos días sobre los artículos que se escriben sobre Amaia Romero, en los que parece que se desea que le vayan mal las cosas, me pregunto qué nos lleva a elaborar ese tipo de informaciones que no solo pueden causar dolor a las personas afectadas sino que también pueden convertirse en profecías que se cumplen a sí mismas.

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En el caso de Elena Furiase, es evidente que no está trabajando con Steven Spielberg ni con Pedro Almodóvar, pero es una mujer que se está abriendo camino como puede y con honestidad. Su propia madre confesaba en su programa de televisión ‘Lolita tiene un plan’ que se presentaba a muchos castings pero que no resultaban muy fructíferos. Sin embargo, señalar a alguien como si tuviera la letra escarlata por no estar en la cresta de la ola no es responsable ni ético.

¿Cómo medir el éxito?

Elena Furiase sí tiene trabajo, como ha demostrado ella misma en sus redes sociales. Y no todos tienen por qué ser Penélope Cruz o Javier Bardem. Hay muchas maneras dignas de ganarse la vida, pero si nos ponen palos en las ruedas es muy probable que nos resulte aún más difícil, porque pueden hacer creer a nuestros hipotéticos contratadores que no merecemos la pena o forjarnos una reputación que no se corresponda con la realidad.

El daño de las habladurías

Sufrir las habladurías no es algo que solo sufra la nieta de Lola Flores, pero la he elegido como ejemplo, porque quizás nos sirva para entender que nuestras opiniones o nuestras calumnias pueden hacer mucho daño. Siempre he desconfiado de las personas que no hacen otra cosa que criticar a los demás porque es bastante probable que lo que encierren sus afirmaciones sean la envidia, la propia frustración o simplemente una maldad que va buscando maneras de propagarse como un virus que necesita la sangre para replicarse. Por eso, en la era de las ‘fake news’ es muy relevante saber separar el grano de la paja, no contribuir a que la maldad gane y dar la espalda a la mala praxis profesional.

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Me encanta ver a Elena Furiase feliz, convertida en madre, disfrutando de su hijo y respondiendo con naturalidad a este tipo de comentarios que más allá de buscar la rentabilidad de un ‘clickbait’ que se desmonta con hechos consumados.


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