Elsa Pataky: ella sí es una triunfadora, pero de verdad


Elsa Pataky es una estrella global. Lo mismo te sale en People que en Daily Mail que en el TP. La actriz pasea del bíceps de su marido, Chris Hemsworth por las alfombras rojas de todo el mundo y lleva una vida que para sí quisieran millonarias como Carmen Lomana, quien la semana pasada pasó totalmente inadvertida en el reciente desfile de Pedro del Hierro, donde se encontró con Isabel Preysler, la mujer que mejor maneja la indiferencia como actitud vital.

Su trayectoria en Hollywood

La que fuera novia de Adrien Brody, quien supuestamente había comprado en su día un castillo para que lo habitaran juntos, vive como una estrella de Hollywood, sin serlo ella en como consecuencia de su filmografía. Aunque no podemos olvidar que ha intervenido en varias películas de la taquillera saga ‘Fast & Furious’ y ‘Serpientes en el avión’, entre otros productos ‘made in Hollywood’. Y lo que es más importante, tener una vitrina o el baño de premios no significa que uno sea feliz o esté triunfando de verdad. Los parámetros que al menos yo utilizo para medir esa sensación son otros bien distintos. Por eso este artículo se titula ‘ella sí es una triunfadora, pero de verdad”.

Conoci a Elsa hace muchísimos años cuando participó en un desfile organizado por la recordada relaciones públicas Conchita Vilella en Barcelona. Creo que era de ropa deportiva y también formó parte del evento uno de los hijos de Naty Abascal, situación que aprovechó la estilista para dejarse ver y soltar algunas de sus desconcertantes y siempre encantadoras declaraciones.

Su abuela rumana

Elsa volvió con los periodistas en el mismo avión rumbo a Madrid, me dio su teléfono por si necesitaba cualquier cosa y me pidió encarecidamente que su apellido lo escribiera con ‘i’, porque era de origen rumano y lo quería así en homenaje a su abuela. Supongo que sus asesores o ella misma cambiarían con el tiempo de opinión por alguna razón que desconozco. Doy este pequeño dato para contextualizar un encuentro en el que no pudo ser más amable, como me consta que lo es cada vez que viene a España.

La actriz también trabajó con un amigo mío que la trajo desde Londres para reemplazar a Tamara Falcó en un evento de una marca de bebidas. Había muy poco margen, pues la hija del marqués de Griñón había tenido una de esas indisposiciones que te impiden hacer declaraciones en el momento menos adecuado y tuvo que quedarse en casa sin poder salir por recomendación de su médico (por suerte, su dolencia no revistió mayor importancia y se recuperó pronto), pero Elsa no puso ninguna pega y en menos que canta un gallo de Manel Navarro estaba en Madrid, perfecta, dispuesta y con la mejor de las actitudes.

Saber sacarse partido

No conozco a nadie que no hable maravillas de Elsa Pataky, quien siempre ha sabido tener un plan b y reinventarse. Ojalá todo el mundo fuera consciente de sus posibilidades y cómo explotarlas, que es lo que ha hecho ella. No he leído jamás una entrevista en la que rezume resentimiento, en la que muestre frustración por no recibir ofertas laborales de mayor enjundia o por no tener las capacidades interpretativas de Meryl Streep.

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Como experiencia relajante, sobre todo cuando lo que me rodea es gris, me gusta darme un paseo visual por su perfil de Instagram, porque siempre transmite alegría, felicidad y belleza. Para empaparse de cosas lúgubres ya están los magazines matinales de television. Para todo lo demás, Elsa Pataky.


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