Glenn Close (o la maldición de vivir a la sombra de Meryl Streep)


Donde hay un Mozart siempre hay un Salieri. La vida es así de cabrona. Te da talento, pero te ponen al lado a alguien que tiene más que tú. O al menos sabe rentabilizarlo mejor. Es lo que le ha ocurrido a Glenn Close, con unas cualidades superlativas. Claro que en el mismo plano espacio-temporal está Meryl Streep, quien interpretaría bien hasta a Bin Laden.

Los Globos de Oro han hecho justicia y la han reconocido por su papel por ‘La buena esposa’, que recogió entre lágrimas al recordar a su madre, quien antes de morir le confesó que había estado toda su vida eclipsada por su marido. Un alegato feminista muy necesario en el que algunos se empeñan con sus discursos y sus medidas en negar que sigue existiendo una gran brecha, y no solo salarial, entre hombres y mujeres.

Injusticias en los Oscar

Glenn Close ha sido siempre una actriz superlativa y nada me gustaría más que también ganara un Oscar. Un galardón que siempre ha sido ingrato, porque Alfred Hitchcock o Lauren Bacall se murieron sin conseguirlo y lo tienen, sin ánimo de ofender, Kevin Costner por la sobrevalorada ‘Bailando con lobos’ o Marisa Tomei, quien ese año competía con un trío de grandes damas británicas: Joan Plowright, Miranda Richardson y Vanessa Redgrave, que se lo merecían más que ella.

Justicia poética

A Glenn Close le ha ocurrido con Meryl lo que a Conchita Martínez con Arantxa Sánchez Vicario, a Paz Pega con Penélope Cruz o a Marta Sánchez con Madonna (permitidme esta maldad). Sin embargo, como la biografía de uno no se termina hasta que doblas la servilleta y alguien dice por ti “la fiesta terminó”, como cantaba Paloma San Basilio, aún hay margen para que la protagonista de ‘Atracción fatal’ de alguna campanada más.

[LEE MÁS: Penélope Cruz: la mejor bandera de España (y muchos no lo saben)]

Ver esta publicación en Instagram

💞

Una publicación compartida de Lady Gaga (@ladygaga) el

Penélope Cruz se lo merecía

Lo siento por Lady Gaga, que se llevó uno en la categoría que más le correspondía, la de mejor canción, y que, tal vez, tenga la revancha en los Oscar. Como ahora sé que se lleva guay con Céline Dion y las dos son patitos feos devenidos cisnes, últimamente siento hasta ternura por la cantante de ‘Born This Way’, que siempre me ha dado más pereza que las obras completas de Faulkner.

[LEE MÁS: Céline Dion: los motivos por los que ella ha sobrevivido y otras divas no]

Lástima que no ganó Penélope Cruz, a quien tengo más devoción que Carmina Ordóñez por la Virgen del Rocío, pero ya estar nominada y pasear su poderío con un modelazo de Ralph & Russo, que, aún así, no me terminó de convencer, volvió a dejar de manifiesto que sigue siendo la más grande de España. Le pese a los ‘haters’ que le pese. La vida es así, caprichosa a veces, pero otras democrática.


Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *