Lo que significa la ruptura de Amaia Romero y Alfred García


Que se pare el mundo, que me bajo en directo. Los cañones de luz a mi persona: ¡Amaia Romero y Alfred García han roto! Que no lo digo yo, que es la noticia de apertura de Hola. Y si lo publican ellos es porque lo tienen contrastado: no son de tirarse a la piscina sin agua. Entonces entras en el perfil de la ex-concursante de ‘Operación Triunfo’ y lees comentarios de gente rezumando odio solo porque ha compartido una foto con uno de los Javis, Ambrossi. ¿Pero qué pasa? ¿Qué invento es esto?

Ya lo sabéis, los Reyes son los padres. Pues otra cosa: nada es para siempre. Ni yo, que sueño con ser inmortal, me quedaré aquí de simiente. Cuánto daño ha hecho la narrativa de Hollywood. Que no, que el amor se rompe también de tanto usarlo, que jamás duró una flor dos primaveras.

La vida por separado

A mí me da un poco igual que estén juntos o separados. Si vivieran en Estados Unidos, por edad estarían a tres o cuatro divorcios de cumplir su ciclo vital, así que a los que vimos con estupor a Chenoa llorando en chandal y mal iluminada porque Bisbal la había dejado, esto no nos pilla de nuevas.

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¿No se separaron el dúo Dinámico, Albano y Romina, las Azúcar Moreno? Hasta Victoria Beckham se ha divorciado de las Spice Girls, que salen de gira con un jirón en su formación. Y no pasa nada, porque auditorio que sacan a la venta, auditorio que llenan.

Este año en ‘Operación Triunfo’ no ha saltado la chispa del amor (ni de ningún otro tipo). Al menos que yo sepa, porque lo estoy siguiendo de manera difusa, así que no hay repuesto para la desintegración de Almaia, como tampoco la hubo para Brangelina, pero la vida sigue igual. Tendremos que acostumbrarnos a la existencia en solitario, a los cepillos de dientes huérfanos y a echar de menos la cama revuelta, ese zumo de naranja y las revistas abiertas.

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Who wants to live forever?

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Mientras lloramos lágrimas negras os diré que otro amor vendrá, como cantaba Lara Fabian, la pobre, que siempre vivió a la sombra de Céline Dion, y aún así se hizo millonaria. Porque la vida es para vivirla y la muerte para morirla. El desamor para enfermarse y el amor para sanarse.  El otoño para que se caigan las hojas de los árboles y las barra el viento, la primavera la sangre altera y en verano las cigarras cantan mientras las hormigas trabajan. Está todo inventado.

Seguro que Amaia Romero le va divinamente sin Alfred García. Es más, servirá para que el foco esté en su trabajo, no en su relación de pareja, y a él también le irá fenomenal no estar bajo una sombra tan alargada como la de la ganadora de ‘OT’.

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pillados

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Y los ‘haters’, cariños míos, quereos más a vosotros mismos y seguro que dejaréis de supurar odio, que es una cosa muy mala. Te lo dice Camarón…


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