Olivia Colman: el triunfo del esfuerzo frente al nepotismo del ‘star system’ español


Me alegra mucho que Olivia Colman ganara ayer el Bafta y ojalá se lleve el Oscar por su papel en ‘La favorita’ de Yorgos Lanthimos. Hacía años que no veía un portento en pantalla grande como a esta actriz británica dando vida a una Ana Estuardo que se debate entre sus complejos, la tortura física y un hedonismo ansioso que la mantiene viva.

Ayer mismo escribía otro artículo contando cómo las había pasado canutas para salir adelante como actriz, incluso frisando la exclusión social, por lo que aplaudo que a veces la vida haga justicia. No poética, que esa suele llegar tarde. De la que te permite llenar la nevera, encender la calefacción y no acabar convertido en un personaje de Charles Dickens.

Actrices superlativas

El Reino Unido es un país en el que se toman muy en serio esta profesión y desarrollan sus habilidades como el neurocirujano se entrega al aprendizaje durante años para intervenir algo tan delicado como una cabeza y no precisamente para ponerle tiaras. Es este mimo por su trabajo el que les lleva a interpretaciones tan exquisitas y precisas como la de Olivia Colman o las de sus compañeras de reparto, Rachel Weisz y Emma Stone (esta última, estadounidense)..

Actores en busca de audiencia

En España, por el contrario, proliferan los actores que aprenden su oficio en el carnet de identidad, donde figuran sus apellidos de un linaje que les permite llegar solo por ser hijos, hermanos o nietos de. Hay excepciones muy notables, que son las que están protagonizando en los últimos años el cine que permanecerá en nuestra memoria dentro de unas décadas. Y no me refiero al que producen los grandes grupos audiovisuales de nuestro país, que en muchos casos están pensados para rentabilizarlos en sus pasos televisivos y los casting parecen guiados por las cajas de abdominales, las curvas de esa chica, a las que cantaba Mecano, o al tirón mediático más que a la competencia profesional.

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Las series de televisión en España están llenas de individuos que sirven para forrar las carpetas de los adolescentes o porque alguien les ha puesto ahí a dedo. De tal forma que a veces hay un abismo entre actores que comparten secuencia y que redundan en un efecto ‘amateur’ que me lleva a inclinarme por producciones extranjeras a las que dedicar mi escaso tiempo de ocio. Ha habido excepciones como ‘Fariña’ o ‘La casa de papel’, pero otras como ‘Elite’ o ‘Los nuestros 2’ parecen funciones de colegio.

Un ejemplo ‘de libro’

En una ocasión le pregunté a una actriz que no ha llegado demasiado lejos si ella se consideraba intuitiva como su madre o iba a ser de método. Su respuesta fue que mientras pudiera apañarse con los recursos que tenía no iba a ponerse a estudiar. Y lo cierto es que en aquel entonces, sin experiencia previa de ningún tipo ni haber pasado por una escuela de Interpretación, estaba en una serie de ‘prime time’ sin otro mérito, supongo, que haberse puesto delante de una cámara y no haber dado mal del todo. Además de su apellido, no lo perdamos de vista.

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Los años han pasado y esta actriz encadena proyectos muy menores, cuando los tiene, y está destinada a acabar en el olvido, como tantos otros que tuvieron arranques fulgurantes, pero no se dedicaron a pulir un oficio que requiere la delicadeza del artesano más esmerado. Los golpes de suerte llevan muy ocasionalmente y el público tiene demasiados pájaros volando como para quedarse con el que tiene en mano…

La genialidad de Marilyn Monroe

Amigos, las cámaras no engañan. Decía Billy Wilder que trabajar con Marilyn Monroe podía ser agotador, porque llegaba tarde a los rodajes o no se presentaba y había que repetir mil veces las tomas, pero que cuando salía la buena, no había nadie que pudiera conseguir esa magia. Aún así, la protagonista de con ‘Faldas y a lo loco’ se tomó muy en serio de lo formarse para ser una grande. En su caso dio un poco lo mismo, porque lo que la convirtió en mito era una genialidad innata que no necesitaba ni cultivar. Era un diamante en un estercolero, la lotería que nunca toca, la arbitrariedad del azar.

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#TheFavourite 2018 #NYFF Opening Night Film Photo Credit: Yorgos Lanthimos

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El triunfo de Olivia Colman es el de la hormiga sobre la cigarra, el de los de estudiosos frente a los que se tumban en el césped a tomar el sol mientras otros toman apuntes, el de los que aman lo que hacen y demuestran que el esfuerzo sirve para algo. Cuando hay talento, claro. Si no para qué, mejor seguir tumbado en el sofá…


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