Paulina Rubio, la Mónica Naranjo de ‘La Voz’


Cariños míos, puede que el amor me ciegue, pero ya aposté por ‘la chica dorada’ cuando iba a empezar ‘La Voz’ y dije que era maravilla pura. Porque no hay más que conocer su trayectoria para saber que quien más juego iba a dar en el programa, que ahora ha recalado en Antena 3, era ella. Lo mismo que Mónica Naranjo, que hubiera salvado la última edición de ‘Operación Triunfo’ si no se hubiera ido buscando proyectos más estimulantes.

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Paulina Rubio tiene en común con la pantera de Figueras que ambas son mexicanas, una de nacimiento y otra de adopción, porque aunque por suerte para nosotros Mónica Naranjo haya decidido quedarse en España no debemos olvidarnos del primer país que la abrazó y la hizo artista. Que tuvo que hacer las maletas con su primer disco bajo el brazo porque aquí estaban sordos mentalmente.

En común con Mónica Naranjo

También tienen en común que ambas son dos grandes artistas, cada una con su estilo. Paulina porque, con unos recursos vocales muy limitados, tiene un ‘charm’ felino que hace que no puedas quitar los ojos de ella y Mónica porque, como Rocío Jurado, tiene tres pianos en su garganta. En un mundo con sensibilidad caben Chavela Vargas y Luciano Pavarotti, Leonard Cohen y George Michael. Solo los dogmáticos son incapaces de ver en la imperfección el arte, en las limitaciones un mundo lleno de posibilidades y en el sentido del humor la chispa de la vida.

Las cualidades de Paulina Rubio

Paulina Rubio no solo es graciosa, ocurrente y chispeante. También es inteligente y valora a cada uno de los concursantes con criterio profesional, que para eso lleva pateándose palenques, estadios y estudios de televisión desde que era niña. Conoce los entresijos de su presión, se las ha visto de todos los colores y tiene una madre, Susana Dosamantes, diva de culebrones que la hace pegar los tacones al suelo cuando se cree Supergirl.

Los otros ‘coaches’ de ‘La Voz’

Sin tener yo nada en contra de los edulcorados Pablo López y Luis Fonsi, y el graciosete Antonio Orozco, que, como cantante tiene algunas composiciones que me erizan la piel, pero como ‘coach’ me da más pereza que cualquier novela de Faulkner, hay algo que nadie puede negar: sin Paulina Rubio ‘La Voz’ sería un merengue indigesto, un subidón de azúcar, otro programa más de cantantes que buscan atajos para triunfar.

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Así que desde aquí mi aplauso a quien se le ocurriera contratarla. Y si es tan diva como algunos la describen, lo es porque ella lo vale.


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