Rosa López llega a los 37 llena de posibilidades


Cuando estudiaba Periodismo se nos repetía hasta la saciedad una frase que ahora se ha convertido en una de las máximas más habituales en algunos medios de la comunicación: no dejes que la realidad te estropee una buena noticia. Aún no se habían inventado los ‘clickbaits’, no existían las redes sociales y la prensa digital era como ciencia ficción, pero la manipulación era ya un mal endémico. No se hablaba de ‘fake news’, pero las había a miles. Y las seguirá habiendo hasta el fin de los días. Aún así, sigue habiendo profesionales honrados, buenos entrevistadores, grandes articulistas y maravillosos reporteros. Siempre hay que ver el vaso medio lleno.

Titulares contradictorios

Así que en un mismo día puedes leer que Rosa López cumple años en un momento profesional lejos de ser óptimo y en otro que el cariño del público se ha multiplicado exponencialmente gracias a su profesionalidad. Es algo que viene ocurriendo desde que en noviembre pasado trascendiera que había terminado su contrato con Universal, la multinacional a la que todavía sigue vinculada Isabel Pantoja, aunque aún no están muy claros cuáles van a ser los siguientes movimientos profesionales de la tonadillera. Como tampoco los de la exconcursante de ‘Operación triunfo’, ‘Mira quien baila’ y ‘Tu cara me suena’, que ha dejado entrever en sus redes que está inmersa en proyectos nuevos.

Romper un contrato, que te echen de un trabajo o cambiar de actividad no tiene por qué ser negativo. Es más, en algunos casos es liberador porque te libra de ataduras no solo profesionales sino también mentales y te obliga a reinventarte. No sé cuál es el momento de Rosa López como para pronunciarme al respecto, pero si tengo que fiarme de lo que proyecta en Instagram es que está encantada. Quizás porque tiene lo esencial para serlo. Todo lo demás es literatura y, si me apuran, ciencia ficción.

Una carrera de éxitos

Rosa López ya ha triunfado lo que tenía que triunfar, así que si ahora mismo decidiera retirarse ya dejaría un legado más que notable. La carrera de casi nadie es una línea ascendente, ni siquiera recta. Tampoco la vida, que improvisa constantemente y, utilizando una metáfora del padre de la cantante, a quien tuve el placer de hacer un reportaje en su casa familiar de Armilla, “la obra te va pidiendo el material”. A veces toca apretar los dientes y otras reír a mandíbula batiente.

No sé si quienes escribimos artículos sobre personas que no conocemos somos conscientes de que partimos a veces de suposiciones erróneas. ¿Qué es estar en tu mejor momento profesional? ¿Dar centenares de conciertos que te destrozan la garganta y acaban con tus nervios? ¿Trabajar al ritmo que te gusta, aunque ganes menos? ¿Dejar tu profesión, como Cameron Diaz, porque has decidido que ya basta y te quieres dedicar a otras cosas? Cada quien sabrá, pero, en la medida de lo posible, no hay que dejar que decidan por ti.

No perder el tiempo

En mi caso, mi pretensión máxima es estar a gusto en mi piel, disfrutar de los placeres cotidianos y vivir en paz. En otras etapas, mi ambición era más material e incluso social. Mis prioridades fueron cambiando y ahora mi meta es exprimir el único bien finito del que disponemos y que no se puede ampliar: el tiempo. Ni el más multimillonario puede comprarlo, así que no se puede desperdiciar. Ni mucho menos regalar.

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Tal vez Rosa López no ansíe volver a ser número uno en ventas ni ambicione llenar grandes auditorios. Quizás porque ya sabe lo que es. Otros, con mayores ínfulas, no han logrado ni llenar un pub de pueblo. Por eso, lo único que queda es felicitarla. Y desearle que haga lo que se le antoje.


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