Rosario, lo que cualquier ‘talent show’ necesita


Cantaba Mecano en una canción dedicada a Dalí “andamos justos de genios, queremos que estés aquí”. Igual es una hipérbole dedicarle este apelativo a la hija de Lola Flores, pero nadie puede negarle que es un terremoto dentro y fuera de los escenarios. Lo lleva en los gérmenes, como dijo una vez Carmen Sevilla. Abre los brazos como el Cristo del Corcovado y se para el mundo. Igual que su madre hacía serpentear vestidos de flecos que hoy se hubiera puesto Beyoncé y no había más que decir. Rosario Flores tiene es sinónimo de ‘carisma’, que es lo que La Faraona le espetó a Lolita cuando le preguntó en ‘Sabor a Lolas’ cómo lo definiría: “Lo que tiene tu hermana”.

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Desde entonces han pasado unas cuantas primaveras y Lolita Flores también ha demostrado lo suyo desde que se la empezó a percibir como algo más que un volante de la bata de cola de Lola Flores y se la empezó a juzgar sin prejuicios. Rosario Flores también vivió su propia evolución, primero como actriz, y más tarde como cantante. Una profesión en la que siempre ha sido un ciclón, ha movido sus musculosas piernas como si estuviera poseída por una fuerza sobrenatural y su melena se ha erizado como gato enfadado cada vez que sale a cantar.

Lolita y Rosario Flores en ‘La Voz Kids’

Como todavía tengo una gran memoria para lo anecdótico, la espuma de la vida, lo frívolo y lo ligero, recuerdo una escena de ‘Hostal Royal Manzanares’ en el que la propia Lolita interpretaba a una de las huéspedes de Lina Morgan y su personaje decía que le gustaba más Rosario, porque su hermana era más sosa. Ahora, que cada una ha triunfado en lo suyo, vamos a tener la oportunidad de verlas trabajar juntas por primera vez en televisión, en ‘La Voz Kids’. Un gran acierto porque así podremos ver las sinergias entre dos personas que se adoran, que nunca han tenido fricciones y que han sido solidarias entre sí.

En ‘Tu cara me suena’

Lolita lleva ya unas cuantas temporadas metiéndose al público en el bolsillo en ‘Tu cara me suena’ y Rosario también en ‘La voz’, pero en Tele 5, evidenció una ternura descomunal, un gran nivel de empatía y, sobre todo, dejó acuñado el término ‘mostruo’ (sin ‘n’) que si hay a alguien a quien se le puede aplicar es a ella.

Nunca vi a alguien devorar a un escenario a dentelladas como ella, hace dos décadas en su debut en la plaza de toros de Las Ventas y hace un año en el Teatro Real, donde ni Niña Pastori, ni Marta Sánchez, a quien calificó de ‘la mejor voz de España’, ni Pablo López quitaron un ápice de protagonismo a una estrella gitana que todavía nos dará muchas alegrías. Porque, como su madre, no tiene fecha de caducidad, ni es producto de una moda, ni necesita tener un ‘hit’ cada cierto tiempo. Quien es artista lo ejerce sin darse cuenta, igual que respirar, sale solo. Como diría Rocío Jurado: ¡Viva tú!

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