Cepeda: los límites de la violencia

Foto Luis Cepeda

El ojo por ojo y el diente por diente es el peor de los caminos que puede elegir una persona o una sociedad. Así, un insulto no debe ser contestado con un golpe, pero el hostigamiento, la mofa, tampoco pueden quedar impunes. De lo contrario estaríamos dando alas a los agresores, que tendrían carta blanca para seguir humillando a su antojo y voluntad.

Hoy he visto el vídeo del incidente de Cepeda en una discoteca, en el que el cantante es objeto de escarnio y él, en un gesto instintivo, responde con un tortazo, que no le pareció importar demasiado a quien lo recibió porque se marchó muerto de la risa y con el propósito cumplido: un vídeo viral con el que dejar en mal lugar al ex de Aitana Ocaña.

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Podemos interpretarlo en diversas claves. No darle más importancia y considerar que es una chiquillada o una ocurrencia etílica, pero también podemos considerar que quien hace un cesto hace ciento. Que el gracioso de turno puede ser en su día a día un tirano en pequeña escala con los que él considera más vulnerables.

La peor de las opciones

La violencia nunca es una respuesta válida, pero mucho menos el código para manejarnos en nuestro devenir diario. Eso es lo que me preocupa. Ya he contado muchas veces que yo sufrí bullying en el colegio. Iba por los pasillos o en el patio, en los recreos, y no sabía por dónde me podía llegar un insulto, una colleja o incluso una agresión mayor. En esas circunstancias sientes pavor y estás a la defensiva, por lo que te quedas paralizado, como un animal acobardado, pero después sientes frustración, impotencia y tristeza.

Mi pavor propició que no respondiera a los ataques y es probable que si hubiera obrado de otra manera hubiera desencadenado consecuencias más graves, porque mis agresores rezumaban crueldad. Mi error fue no denunciarlo y mi acierto haber salido fortalecido de esa experiencia traumática y desarrollado una serie de recursos, el más importante, el buen uso de la palabra, para convertirme en un caso de éxito y no de fracaso. Sin embargo otros no tienen esa fortaleza y acaban con traumas que cuesta años de terapia erradicar, si es que se consigue.

La violencia en la política

La violencia se está instalando en todas las esferas de nuestra sociedad y, por supuesto, también en la política. Los insultos son ahora cuchillos afilados que se adentran en la carne de los adversarios como en un poema lorquiano posmoderno. Y lejos de quitar votos los suman, porque lo peor de la naturaleza humana está emergiendo tal que hienas en un gallinero. Twitter también contribuye a ello porque se ha convertido en un estercolero de vileza, en un altavoz para la inmundicia (y las ‘fake news’) y un lugar en el que las ideas tóxicas destruyen el sistema inmunitario de nuestro cerebro.

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Socorro

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Acoso en las redes

El acoso al que ha estado sometido Cepeda en las redes se ha extendido a las calles, como se ha podido comprobar en este vídeo. Los medios, por supuesto, han incidido en el tortazo (que no es justificable), pero no en la mala fe de la persona que agredía verbalmente al cantante. Quizás porque está muy bien visto el gallito del corral, la testosterona en vena, el envalentonado. Así que ese chaval puede sacar pecho y sentirse un héroe de serie b, por su proeza mediática, pero yo si fuera él no estaría muy orgulloso.

Gracias a Miguel Bernadeu estamos todos más tranquilos

Foto Miguel Bernardeu Elite

Amigas, hoy respiro más tranquilo. Que resulta que Aitana Ocaña y Miguel Bernardeu son novios. Lo ha dicho la madre del actor de la serie ‘Élite’, la mismísima Ana Duato, así que ya doy por muertos todos esos titulares de los supuestos encuentros secretos entre la intérprete de ‘Lo malo’ y Cepeda. Y la prima de Nacho Duato tiene pinta de ser una suegra encantadora, no como Jane Fonda que hacía la vida imposible a Jennifer Lopez en aquella comedia romántica que de vez en cuando repone Tele 5.

Y como nos gustan mucho las narrativas clásicas, pronto empezarán las preguntas de los planes de boda, los hijos, los bautizos, las comuniones y hasta qué estudiará su prole, si irá a la universidad o si seguirán sus pasos. Esa metáfora tan manida que siempre me trae a la mente un perrito detrás de su dueño, porque por instinto no sabe hacer otra cosa que acompañarle allá donde valla.

El poder de Instagram

Desde que existen las redes sociales y en especial Instagram podemos vivir la realidad al minuto, así que los famosos son los responsables de que ser paparazzi se haya convertido en una profesión tan en desuso como la de afilador de cuchillos (te sale más barato comprarte uno en Ikea). Ahora estás cenando con alguien y es como el eslogan de la CNN, “está pasando, lo estás viendo”. Es más, tenemos mucha más necesidad de dejar constancia ante los demás de lo que estamos haciendo que de disfrutar de las experiencias. Así nos va.

Instagram se ha convertido también en el mejor soporte publicitario (aunque ahora acaban de cambiar las normas y van a ser mucho más estrictos) y la propia Aitana Ocaña es ya una ‘influencer’ que muy pronto eclipsará a otras ya consagradas como Paula Echevarría, Sara Carbonero o Dulceida, porque otra de las características de este tipo de popularidad es que suele ser efímera, aunque en los casos mencionados llevan años viviendo muy bien de ello.

Ídolos juveniles

Celebro desde aquí el amor entre Aitana Ocaña y Miguel Bernardeu, dos referentes generacionales con miles de admiradores que podrán forrar las carpetas con imágenes suyas. Igual que en los 80 se llenaban con fotos recortadas de las revistas Súper Pop o Ragazza de Tom Cruise, Rob Lowe o Luis Miguel. Y para los compañeros de la prensa que siguen buscando titulares que retorcer, conspiraciones donde no las hay o traiciones de telefilme de Antena 3 lo único que me queda es darles ánimos. Si la realidad les estropea los clickbaits, que sigan intentándolo.

Y en la ficción, seguiremos pendientes de lo que le ocurre al personaje de Miguel Bernardeu en su serie de Netflix, el ‘Al salir de clase’ de al nuevo milenio, del que estoy estoy deseando que llegue la segunda temporada.

Ana Guerra, ‘Reflexión’: lo que se podía esperar de ella

Portada disco Ana Guerra

Poco a poco van llegando todos los discos de los concursantes de la primera edición de ‘Operación triunfo’ de esta nueva etapa en TVE. Mientas Amaia Romero sigue cocinando el suyo, ante el estupor de muchos que creen que se está equivocando al dilatarlo tanto, Ana Guerra publica por fin ‘Reflexión ‘, un trabajo que no sorprende, pero tampoco decepciona.

Tan es así, que este EP podría haberlo grabado Aitana Ocaña y no nos habría extrañado. Lo que no es ni bueno ni malo ni todo lo contrario. Igual que en la época de Scott, Aitken y Waterman, los productores más prolíficos de los 80 en el Reino Unido, Rick Astley sonaba igual que Kylie Minogue, o en los años en los que Emilio Estefan era el ‘rey Midas’ de la música latina, Jon Secada y Gloria Estefan podrían haberse intercambiado el repertorio y nadie habría salido perdiendo.

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El disco de Ana Guerra se mueve entre los ritmos urbanos que están marcando la década y canciones algo más maduras como ‘Despierta’, que precisamente podría haber formado parte de ‘Mi tierra’, el disco más emblemático de la gran artista cubana. Otras podría haberlas cantado Thalía y no nos habríamos extrañado, porque las modas se acaban imponiendo. Son corrientes que arrastran, olas que pueden tener un efecto ‘soufflé’ o darte una popularidad que después puedas metabolizar de otra manera.

Un dúo con Juan Magán

¿Significa esto que Ana Guerra no tiene personalidad? No, lo que evidencia es que cuesta mucho encontrar compositores genuinos o artistas que dejen una huella indeleble.. Un criterio que no podemos aplicarle a la cantante, porque está empezando y es muy pronto para sacar conclusiones. De momento, saca música divertida, alegre y sensual, que es lo que seguramente su público estará esperando de ella. Y yo me lo puse esta mañana para ir a trabajar y alegró la mañana. Eso sí, si cantas con Juan Magán, como media humanidad, no es esperable que suenes a Rufus Wainwright o a Leonard Cohen.

A Ana Guerra todavía le queda un largo trecho por recorrer, igual que Marta Sánchez no es hoy la sombra de solista de Olé Olé que reemplazó a Vicky Larraz (aunque sigue siendo una voz en busca de autor). Son muy pocos los que llegan a la cumbre desde el minuto uno y otros sacan una obra maestra y se agostan al cuarto de hora, como le ocurrió a Alannis Morissette o a Avril Lavigne. Por lo tanto, el tiempo, que es la medida de todas las cosas, nos dirá cuál es su techo. De momento, está ahí, ha llegado. Bienvenida.

Cepeda y Aitana Ocana, rumores y leyendas urbanas

Foto Cepeda Operación Triunfo

Tengo el ansia de la juventud (pronunciado con ‘t’) es el comienzo de ‘Sobreviviré’, la versión de ‘Fiume azzurro’ de Mina, que Mónica Naranjo convirtió en uno de sus mayores éxitos. Una frase que podría sintetizar muy bien lo que sentimos cuando somos adolescentes e incluso décadas más tarde. Incluso hay gente que hasta el día de su muerte. Por ese motivo, no es de extrañar que los que fueran concursantes de ‘Operación Triunfo’ tengan unas vidas sentimentales que no se corresponden con las de un matrimonio de mediana edad de clase media.

De esos que van a pasear del bracete vestidos de domingo, que leen los premios Planeta a la luz de una lámpara de pie con una tulipa con flecos y se crean su grupo de amigos con los dueños de otros perros con los que hablan de barbacoas, partidos de fútbol o alergias alimentarias. O de los que van a los centros comerciales a echar el día y ponen a comer a los niños en un McDonald’s y luego les meten en un multicines para que estén callados. O esos otros viven a gritos y no se soportan, pero no se separan porque no saben a dónde ir. Incluso de aquellos que se aman con locura, que no se han aburrido nunca el uno del otro, y se les paran los pulsos si se dejan de querer.

La vida según Bibiana Fernández

Que Aitana Ocaña y Cepeda se estén viendo a escondidas, como titulan algunos medios, podría ser o no ser, que a mí eso me da igual, pero tampoco sería de extrañar que tuvieran aventuras, que fueran, que vinieran, que se reconciliaran. Como dijo una vez Bibiana Fernández, la vida es para gastarla, sería muy triste llegar a viejos como nuevos. No tiene nada de malo dejarse llevar por la pasión, ser incoherente, arrepentirse, perdonar o enfadarse, tener muchos amantes o ser monógamo por vocación. Pero nos empeñamos en crear un molde en el que tenemos que encajar todos por igual. Y así no…

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Hay dos interpretaciones que se pueden hacer a todo lo que les está pasando. Por un lado está bien que susciten ese interés por sus vidas personales, porque eso significa que hay un público potencial que quiere leer sobre ellos y estar al tanto de lo que les pasa. De alguna forma es gasolina para espolear su popularidad. Por otro, no deben dejar que la fama les despiste de lo que les dará de comer en un futuro: su trabajo. Más que nada, porque lo que hoy se tiene mañana puede volar. Un buen ejercicio para comprobarlo es echar la vista atrás y hacer un ‘qué pasó con’ los que pasaron por este espacio de Gestmusic en ediciones anteriores.

Las carreras de Cepeda y Atiana

Creo que ambos lo están haciendo muy bien. Aitana triunfando como cantante y convirtiéndose en ‘influencer’, que es una manera muy rentable de explotar su imagen, y Cepeda dando alas a su primer disco que, no lo olvidemos, es de los que más éxito ha tenido de los que han pasado por el ‘talent’ de TVE. Igual que otros compañeros de concurso, que también se están batiendo el cobre y saliendo adelante.

Las ‘fake news’, nuevo género literario

Me divierte cada día hacer búsquedas en Google sobre según qué personajes y ver los titulares tan tremendistas que publican algunos medios digitales y cómo alimentan leyendas urbanas que ni ellos mismos se creen cuando las están escribiendo. Retorciendo palabras, como cantaba Alaska, y rebuscando argumentos sofistas para construir ficciones, que es lo que se ha dado en llamar ‘fake news’.

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Un nuevo género literario ‘low cost’ está naciendo de manera involuntaria y es crear textos que parecen más sacados de la mente de una Corín Tellado pomoderna que de profesionales de la información con vocación y voluntad de contarle al mundo lo que pasa. Si a mí me divierte leer todas estas cosas no quiero imaginar la cara que pondrán sus protagonistas. Yo si fuera ellos lo tomaría con sentido del humor, que es el mejor tamiz para asimilar lo que nos pasa, lo bueno, porque si no nos convertiríamos en engreídos y vanidosos. Y lo malo, porque acabaríamos hundidos en nuestro propio fango.

Amaia Romero despeja las dudas (pero guarda silencio)

Foto Amaia Romero

El festival Warm Up Estrella de Levante que se celebra el próximo mayo en Murcia es el lugar que ha elegido Amaia Romero para presentar sus nuevas canciones. Una opción que es a la vez una declaración de intenciones. No sabemos si para entonces tendrá su primer disco en la calle ni siquiera si es el inicio de una gira o algo puntual, pero está claro que el camino que ha emprendido no es el habitual para los cantantes salidos de un ‘talent show’.

Un público distinto

Amaia Romero es un verso suelto de ‘Operación Triunfo’. En esa dicotomía entre ser artista ‘mainstream’ o ‘indie’, que es algo que nos sacamos de la manga los que escribimos sobre la cantante, porque ella sigue callada, que es la mejor opción, parece haberse decantado por la segunda. Ya digo que no hay que ser maximalistas ni caer en el topicazo que lo comercial está reñido con la calidad y que lo independiente es sinónimo de auténtico. Además, ambos mundos acaban tocándose y tanto unos y otros aspiran al mismo tipo de éxito, aunque no lo confiesen. La diferencia estriba en el tipo de público al que se pretende llegar. Siempre ha parecido más ‘cool’ el segundo, el que conoce a grupos fuera del circuito y se viste de una determinada manera, que el que se compra los discos de Bustamante.

Alaska saca disco

Es una buena estrategia no dejarse llevar por los cantos de sirena y generar un halo de misterio en torno a uno. Como espectador me aburre ver a un mismo artista repitiendo las mismas cosas una y otra vez en distintos medios durante un par de semanas. Por ejemplo, se avecina un aluvión de entrevistas a Alaska, porque saca disco, y, por lo que he visto en redes, están cocinando reportajes que, por el hecho de solaparse en el tiempo, serán redundantes, aunque, en su caso, no aburridos, porque si algo sabe hacer la cantante de Fangoria es dar titulares.

Aitana Ocaña, ‘influencer’

Amaia Romero está siendo también anómala al no explotar su Instagram ni haberse prestado a hacer ninguna campaña publicitaria, como es el caso de Aitana Ocaña, a quien están convirtiendo en una ‘influencer’ del estilo de Paula Echevarría, pero también arrasa con su música. Una visión inteligente del negocio, porque nunca se sabe cuándo el público puede darte la espalda. Los ídolos actuales son mucho más efímeros que los de hace treinta años, porque entonces se lanzaban menos discos y porque no existían las redes sociales, que fagocitan a los artistas como las serpientes devoran ratoncitos para seguir llevando una vida plácida en un terrario, ajenas a su condición de presas domésticas.

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Igual que la fórmula de la Coca Cola sigue siendo secreta, también las reglas de la vida son inaprensibles. Todo lo que se enseña en las escuelas de marketing, que han proliferado como caracoles en día de lluvia, son conocimientos teóricos que a la hora de ponerlos en práctica pueden ser útiles o no. Por eso, el ‘fansplaining’ tampoco sirve para nada. El estímulo-respuesta no es algo que funcione necesariamente. Más allá de la promoción está el producto y si no es bueno difícilmente perdurará. Y esta tampoco es una verdad incontrovertible. Los últimos discos de artistas ya consagradas como Katy Perry, Miley Cyrus o Mariah Carey, que recibía unas de las mejores críticas de su carrera, han sido un fracaso. Y tenían a su servicio grandes presupuestos para salir triunfantes, pero el público no los quiso. ¿Por qué? Nadie lo sabe.

Amaia Romero, entre dos mundos: ¿por qué elegir?

Foto Amaia Aitana

Leo todo un reporte en JNSP, publicación que está encantada con Amaia Romero (y viceversa) que nos corrobora con cifras que su canción, ‘Un nuevo lugar’ no ha sido un éxito. Ni lo pretendía. Y lo que más me fascina en casos como este no es el artículo en sí, que es preciso, bien argumentado y comparto sus precisiones, sino los comentarios de los lectores.

Los hay que aprovechan para menospreciar a sus compañeras de ‘Operación Triunfo’, Ana Guerra y Aitana Ocaña, que no veo necesidad. Ya se sabe que los foros son espacios de libertad, pero a los que menos entiendo aún son a los que desprecian los temas que Amaia ha grabado hasta el momento, básicamente ‘Tu canción’, junto a Alfred García, y ‘Al cantar’, que de eso se trata, con Rozalén. Que pueden gustarte o no, pero están muy por encima de lo que en ocasiones escucho a artistas más consagrados.

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Artista ‘indie’ o comercial

Entre los lectores de la publicación hay dos corrientes. Los que abogan por una Amaia ‘indie’ y sin adulterar por las corrientes ‘mainstream’ y los que consideran que va de auténtica sin serlo. Quizás por tener el ‘pecado original’ de haber pasado por un ‘talent’. Ya digo que opiniones tan cuestionables como la mía propia. Nunca he entendido la necesidad que tenemos de etiquetar las cosas, porque hasta para ser un artista independiente parece que hay que regirse por otras normas no escritas que son tan férreas como las que se están condenando. Morir de una autenticidad impostada. De un postureo que a veces me da risa.

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Basta ya de ‘fansplaining’

Cuando algo es genuino, por muy marciano que parezca, puede acabar petándolo. De igual manera que productos pensados para arrasar por los cauces convencionales se estrellan porque son tan obvios que el público los desestima. Cada día se lanzan tantos discos que ya no hay fórmula válida para llegar, porque el consumidor es tan soberano como arbitrario. Tan democrático como autoritario.

Con tanto ‘fansplaining’ lo que no sé es por qué no cierran las discográficas y los artistas se ponen en manos de sus ‘followers’, que parecen saber de todo. Es como los taxistas, que en tiempos eran capaces de reorganizar un país en lo que duraba una carrera de diez minutos. No conozco tantos precedentes de alguien como Amaia Romero, a quien se le haya sometido a tanta presión para saque un disco. No solo para que lo publique cuanto antes sino siguiendo las peticiones del oyente.

And frankly, que diría nuestra querida Ana Botella, ni que el mundo pendiera de un hilo. “Take it easy, Lola”, que era lo que se leía en los subtítulos de alguna televisión extranjera que emitió las imágenes de una Lola Flores desaforada porque no se podía casar Lolita. Que no cunda el pánico. Que siempre hay una sacristía para firmar los papeles y otro artista al que escuchar mientras tanto.

Ni Amaia Romero, ni Aitana Ocaña, ni Alfred son el personaje de 2018

Foto Aitana Ocaña

El mundo de la música no está en crisis como nos quieren hacer creer. Ni muchísimo menos. La industria se está adaptando a nuevos hábitos de consumo, como las plataformas de ‘streaming’, que se han generalizado y ya casi nadie ve como un problema pagar por lo que se consume. Es más, las descargas ilegales se han convertido en un engorro en comparación con los servicios que ofrecen Spotify. Tidal o Apple Music.

Al igual que ha ocurrido con la televisión, que se empieza a consumir masivamente en Netflix o HBO, la música se ha adaptado a tiempo a los cambios sociales, algo que no ha ocurrido, por ejemplo, el mundo del cine, ya que el coste de las entradas sigue estando muy por encima de la capacidad adquisitiva de los españoles. Al menos en Madrid, donde por el precio de una casi puedes pagarte la cuota mensual de las mencionadas plataformas de televisión que, además, están estrenando películas de tanto calado como ‘Roma’ de Alfonso Cuarón o el último fenómeno de Sandra Bullock, ‘A ciegas’, que se ha reproducido desde más de 45 millones de cuentas en el fin de semana de su lanzamiento.

Dos fenómenos sociales

Siempre es un buen momento cuando acaba un año echar la vista atrás y evaluar quiénes han sido los protagonistas de los últimos doce meses y no podemos perder de vista que en nuestro país ha habido dos fenómenos mediáticos espectaculares. El que a mí me interesa menos, ‘GH Vip’, porque ha cosechado unas audiencias propias de los años 90, y ‘Operación Triunfo’, que estrenaba segunda temporada con muchísimo menos éxito que la anterior, pero que seguía arrasando en las redes sociales. Y precisamente de ese formato han emergido una serie de nombres propios que han arrasado en este tiempo, en especial Aitana Ocaña, que lo ha petado, Ana Guerra, Alfred García y, sin tener todavía un disco en la calle, Amaia Romero, que es uno de los personajes de los que más se sigue hablando.

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El fenómeno Rosalía

Sin embargo, yo no diría que ninguno de ellos ha sido la máxima estrella musical de este 2018 que ya agoniza. Una vez más ha sido Pablo Alborán quien más éxito ha cosechado, no solo con su último disco, ‘Prometo’, que ya ha obtenido cinco discos de platino y sigue entre los más vendidos, sino por su gira, con la que ha llenado más auditorios que nadie. No me olvido del fenómeno Rosalía y la revolución que ha formado con su nuevo disco, que es el equivalente ‘millennial’ de ‘La leyenda del tiempo’ de Camarón de la isla, u ‘Omega’ de Enrique Morente, pero para mi no deja de ser una artista emergente, con unos logros espectaculares, pero aún muy lejos del cantante malagueño.

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Una estrella sencilla

Pablo es una persona modesta, que no da un ruido, no protagoniza escándalos, no hace entrevistas grandilocuentes ni presume de sus logros, pero es la estrella más importante de nuestro país en esta última década. Su trayectoria, lejos de agotarse, va encontrando nuevos horizontes y su público crece. Ha logrado trascender el fenómeno fans, para ser alguien trasversal, que gusta a niños y ancianos. Ojalá surjan más casos como el suyo, porque, además, se aleja mucho de la vida ‘fake’ que se nos ofrece a través de Instagram, sigue redundando en la cultura del esfuerzo y el talento, y nadie puede negarle la categoría de artista. Otros, y no me refiero a los concursantes de ‘Operación Triunfo’ son poco más que cantantes de karaoke y su fama va languideciendo para dejar paso a otros sucedáneos que también estarán arriba un cuarto de hora.

Por todo lo expuesto, Pablo Alborán merece el aplauso de todos nosotros. Claro que también Rosalía, Aitana Ocaña, Amaia Romero, Rozalén, Vanesa Martín, Manolo García, Ana Belén… porque hay que tener muy claro que, como cantaba Alejandro Sanz, la música no se rtoca.

Amaia Romero escoge un camino distinto a Alfred o Aitana

Amaia Romero (Instragram)

Llegó el día tan esperado y Amaia Romero no lanzó un ‘single’ sino una canción de minuto y medio, ‘Un nuevo lugar’. Un tema intimista, frágil como un susurro y un golpe de efecto. La exconcursante de ‘Operación  Triunfo‘ se desliga por completo de lo que cabría esperar de un concursante de este ‘talent show’ y  nos deja con la incógnita de cómo será su primer disco, producido por Raúl ‘Refree‘, quien anteriormente ha firmado discos de Christina Rosenvinge, Silvia Pérez Cruz o Kiko Veneno.

Este lanzamiento me ha dejado muy desconcertado, porque es solo un ‘teaser’, que, además, según ella misma ha declarado a JNSP, no es indicativo de lo que nos vamos a encontrar en el disco. Así que no tengo más elementos de juicio que la espera y la confianza de que, haga lo que haga, su impronta estará muy presente. Y cuando salga, hablaremos, pero de momento tenemos poco a lo que agarrarnos. Así que los agoreros y los ‘haters’ se pueden ir comiendo las uñas o pintándoselas, lo que más les apetezca, porque les va a tocar esperar sentados.

Se toma su tiempo

Ya escribí aquí hace unas semanas que la estrategia que está siguiendo Amaia Romero es arriesgada, pero al mismo tiempo acertada, porque con 19 años es el momento de jugársela. Lo que tienes que perder es muy poco, porque cuentas a favor con el tiempo: es mucho más lo que tienes por delante que lo que llevas consumido. Y la cantante de Pamplona no está cocinando su trabajo al ritmo de los concursantes de ‘MasterChef’ sino con la perseverancia de un gran chef, que busca la mejor materia prima, la elabora y finalmente la emplata con mucho mimo.

Amaia no está siguiendo la senda de Aitana Ocaña, que ha sacado ya  un EP, ‘Trailer’, con el que arrasa, porque le quemaba en las manos y no podía esperar a tener el resto de canciones listas para lanzar un álbum completo. Su ‘timing’ es muy distinto, se está labrando una carrera de ‘influencer’y debe subirse a esta ola antes de que se difumine en la orilla del olvido.  O dicho sin tanta cursilería: que quiere rentabilizar la popularidad sobrevenida por ‘OT’, el interés que suscita en las marcas y el fenómeno fans. Hace bien.  Más adelante ya se verá…

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El camino de Alfred García

Alfred García, el ex de Amaia, también se tomó su tiempo para lanzar su nuevo disco, ‘1016’, pero lo ha tenido listo para la campaña navideña, la época del año en la que más discos se venden.  Un trabajo también muy personal, porque es el autor de las canciones y lo ha producido, pero dentro de lo que cabía esperar de él. Transita por caminos ya conocidos y no se ha vuelto loco buscando la cuadratura del círculo, pero hay que valorar su tesón, su esfuerzo y la fe en sí mismo.  Que haya seguido su intuición y se haya guiado por sus propias directrices ya dice mucho de él.

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El caso de Amaia Romero, que, recordemos solo tiene 19 años, es mucho más ‘marciano’, porque no parece seguir ninguna hoja de ruta y ella misma rezuma muchas dudas en la entrevista que antes mencionaba. Lejos de ser esto algo negativo, le ayudará a encontrar las repuestas. Artistas con mucha más experiencia que ella sacan discos precocinados y han ido dando tumbos sin encontrar su estilo. Es posible que su disco no sea un súper-ventas ni vaya a llenar estadios, pero que sus fans no pierdan de vista que no es eso lo que ella está buscando.

En busca de su camino

Los parámetros para medir el éxito no son solo numéricos, también cualitativos. La satisfacción por el trabajo bien hecho, por dedicarte a lo que te gusta y como te gusta, son posiblemente mucho más importantes que las estadísticas de cuántas semanas llevas en las listas de ventas o los discos de oro. Por poner algún ejemplo, George Michael se pasó media carrera representando un papel en el que no se sentía nada cómodo y, aunque la libertad le salió muy cara, murió con la satisfacción de haber sido al final quien quería ser no un producto de marketing. Prince también se escapó de las multinacionales y, aunque acabó siendo muy minoritario, no se convirtió en una parodia de sí mismo ni en un monigote en un mercado musical que estaba evolucionando en sentido contrario a los pasos que él deseaba dar.

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Seguro que a Amaia  Romero no le está dando tantas vueltas a lo suyo  y no esté en su casa como quien prepara una partida de ajedrez. Lo más probable es que lo que tenga en mente sea dar lo mejor de sí misma y todo el ruido que hay alrededor ni siquiera le molesta. Aunque confiesa que husmea en Twitter para ver lo que se dice de ella, no parece muy preocupada por lo que decimos o escribimos. Porque lo que piensen los demás está de más. Ya lo cantaban los de la ‘mariconez’.

Alfred García: cuando la elegancia se confunde con el desprecio

Foto de Alfred García

Prometo que hoy no pretendía escribir sobre nadie de ‘Operación Triunfo’, pero los malditos ‘clickbaits’ ajenos me han obligado a cambiar de parecer. Es más, tenía pensado un artículo sobre Letizia, que dejaré para un día en el que la reina esté menos ocupada que hoy y, tal vez, su equipo se lo pase para que lo eche un vistazo, que por lo visto lee todo lo que publican sobre ella (y hoy con el 40 aniversario de la Constitución habrán dicho de todo, articulistas y tuiteros).

Pero no ha podido ser, así que voy a dedicar estas líneas a Alfred García, que ayer presentaba en el ‘talent’ de TVE su nuevo sencillo, ‘De la tierra hasta Marte’, un tema en clave rockera, adelanto de su nuevo disco, ‘1016’, que sale dentro de unos días. Resulta que como explicó que era un poema que estaba escribiendo para una persona que estaba en la Academia y que finalmente acabó en canción se han echado las masas contra él porque, supuestamente, le estaba haciendo un feo a Amaia Romero, su exnovia, por no mencionarla.

Un gesto acertado

Pues no, amiguis, ¿por qué nos empeñamos en retorcer las palabras? ¿por qué insistimos en ver segundas intenciones donde no las hay? ?¿No es más sencillo que se trate de una cuestión de elegancia no hablar sobre la persona con la que has roto, pero admitir que la canción está basada en lo que sentiste por ella? ¿No será mejor no decir su nombre para que el presentador no te pregunte qué ha pasado entre vosotros?

[LEE MÁS: Lo que significa la ruptura de Amaia Romero y Alfred García]

Llevo varios artículos seguido deconstruyendo las intenciones ajenas y resulta un poco agotador. Ya dije aquí que Cepeda ha tenido un bonito gesto hacia Aitana Ocaña al publicar un vídeo en el que superpone su voz a la suya en el nuevo sencillo de la artista. También he afirmado que es tendencioso escribir que Rosa López podría estar pensando dejar la música porque se ha acabado su relación contractual con Universal. Y ahora me toca lo mismo con Alfred: no estaba haciendo ningún feo a Amaia.

Un ataque previo

No sé si somos conscientes que no estos microconflictos no son sino el reflejo de una sociedad que cada vez se está acostumbrando más al exabrupto, las descalificaciones y los insultos que a la reflexión. Por eso no me extraña el ascenso de partidos extremistas con discursos excluyentes ni que haya cada vez más episodios violentos en las calles.

Si nos ponemos así por unas palabras de un cantante, no me imagino hasta dónde somos capaces de llegar en otro tipo de situaciones. Yo prefiero quedarme con la valentía de Alfred García, a quien ya se intentó machacar en su momento con la cuestión catalana: ha compuesto un disco, lo ha producido él mismo y va a mantener al margen de la promoción sus cuestiones sentimentales. Lo contrario sería oportunista.

Por último, aplaudo el modelazo que se plantó Juan Avellaneda, que a ratos me hacía pensar que a Prince, el pobre, le habría encantado. Todo un acierto de estilo que le daba un aura de estrella, que le alejaba de la mediocridad de ciertos estilistas estándar que visten a cantantes mucho más consagrados que él.

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Cepeda: la importancia de su gesto hacia Aitana Ocaña

Foto de Cepeda

Se nos rompió el amor de tanto usarlo,  jamás duró una  flor dos primaveras. Siempre he pensado que esta canción de Manuel Alejandro que universalizó Rocío Jurado es la mejor representación de lo que es la pasión: un día tocas un cuerpo y se te paran los pulsos y al siguiente es como quitarle el polvo a una mesa de mármol.

Lo de Aitana Ocaña y Cepeda se terminó, pero la admiración mutua continúa. Porque los dramas ya no se llevan nada, aunque visto lo visto, hay un repunte del machismo en las nuevas generaciones, que deberían haber aprendido de los errores que han cometido sus padres y no imitarlos.

Un bonito gesto

El ex-concursante de ‘Operación Triunfo’ ha compartido en su perfil de Instagram un ‘cover’ de su ex, ‘Vas a quedarte’, y solo los resentidos, los que no saben perder o los que han creído poseer en lugar de querer no lo han entendido. Los demás se lo aplaudimos, por supuesto.

Cepeda dio ayer toda una lección de evolución de la especie humana ante los trogloditas de nuevo cuño en este vídeo, que podría ponerse como ejemplo en los colegios para inocular a los adolescentes el virus del respeto hacia alguien que lo fue todo para ti.  Sin embargo, no todos captaron el mensaje, así que más tarde escribió en Twtiter: “A ver si la peña que está saliendo ahora de su cueva de nuevo se le mete en la cabeza que siempre hice, hago y haré lo que me sale de los huevos para promocionar a un compañero. A vuestra puta cueva”.

Como Pablo López

Por ponerle un pero, podría haber pulido un poco el lenguaje antes de darle al ‘enter’, pero cuando uno se enfada echa espumarajos por la boca, se acuerda de lo más sagrado (aunque ahora hay que tener cuidado porque son capaces de meterte en la cárcel por ello) y dices cosas de las que luego te arrepientes. Pero la intención prevalece en este caso sobre las formas.

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Nos vemos mañana?

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No puedo evitar pensar cuando veo a Cepeda en Pablo López, a quien Risto Mejide machacaba en su edición y años después tuvo que pedirle perdón por ello. Quizás fuera el concursante al que con menos mimo se trató, pero, sin embargo, es el que lleva la delantera a otros muchos que, a priori, caían mucho más simpáticos.

Fruto del esfuerzo

“Enhorabuena Aitana por todo tu trabajo, constancia y esfuerzo” le dice Cepeda a la cantante. En efecto, la perseverancia es un arma que nunca decepciona, porque puede que no te lleve a donde habías planeado, pero siempre será a un lugar mejor que si eres indolente, pesimista o poco trabajador. Como periodista que lleva más de veinte años haciendo entrevistas puedo añadir que he visto estrellas con un fulgor que casi te cegaba apagarse con la rapidez de una cerilla que no da ni para encender un cigarro.

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Me parece un gesto elegante, sincero y noble el de Cepeda, ayudando a promocionar a Aitana, que está disparada y tampoco lo necesita, pero lo agradecerá. En un momento de regresión de valores, en el que se apuesta por derogar leyes que protegen a los más débiles y en los que la sociedad se está convirtiendo en una manada que quiere arrinconar a los diferentes, aplaudo al cantante y pido que los demás prediquen con el ejemplo.

Después del amor, quedan siempre muchas cosas que merecen la pena compartir con esa persona que ya no es tu pareja. A la vista está…