Como a Amaia Romero, tampoco me gusta la canción de Eurovisión

Foto Amaia Romero

Tenemos la piel tan fina que no nos podemos pronunciar sobre casi nada. Decir lo que piensas suele suponer que tus interlocutores se enfaden o que te ataquen por ejercer una virtud tan en desuso, la sinceridad.

Como si de una religión verdadera se tratara, tienes que abrazar un pensamiento único para que no te tachen de insolidario o retuerzan tus palabras hasta el punto de dotarles del significado opuesto al que era tu intención. Y guardar silencio tampoco me parece una opción, porque faltaría más que no pudiéramos ejercer nuestra libertad de expresión, siempre que el límite esté en no ofender a los destinatarios de nuestras palabras.

La libertad de Amaia Romero

Hace unos días, Amaia Romero aconsejó a Miki que fuera a Eurovisón tranquilo, ya que tendrá muchas otras oportunidades en su carrera para desempeñarse como artista. Hubo quien lo interpretó como un menosprecio a un certamen en el que lo dio todo, pero en el que no estuvo todo lo arropada por TVE como hubiera sido necesario. Gente, por otra parte, que se frota las manos ante los conflictos y que posiblemente viven instalados en un nido de avispas. Porque tampoco alcanzo a entender qué ganan con la crispación y la ira.

Amaia también dijo que ‘La venda’ no es una canción que le apasione, posiblemente porque está muy lejos de lo que ella es como artista y también de la música que consume, pero no por ello faltó al respeto ni a su intérprete ni a Adriá Salas, su compositor, e incluso le deseó suerte. Unas palabras que yo suscribo, aunque yo iría aún más allá, porque también tengo derecho a expresar mi opinión.

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La cara y la cruz

No me gusta nada ‘La venda’, pero eso no significa ni que sea una mala opción ni que siente cátedra con lo que digo. De igual manera que me ha parecido decepcionante el último disco de Estrella Morente o me ha chiflado lo nuevo de Dido, que ha resucitado artísticamente con su nuevo trabajo, ‘Still On My Mind’.

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Si no somos capaces de respetar las opiniones ajenas en cuestiones tan banales como estas, dudo mucho que estemos preparados para generar consensos en las materias importantes ni que sepamos abrir puertas y cerrar heridas con las personas que nos rodean. Ni que decir tiene que no albergo ninguna esperanza en que en las redes sociales no se falte al respeto, se insulte y se agreda con impunidad, como han hecho en numerosas ocasiones con Cepeda, por poner un ejemplo que todos podamos visualizar.

Cepeda: los límites de la violencia

Foto Luis Cepeda

El ojo por ojo y el diente por diente es el peor de los caminos que puede elegir una persona o una sociedad. Así, un insulto no debe ser contestado con un golpe, pero el hostigamiento, la mofa, tampoco pueden quedar impunes. De lo contrario estaríamos dando alas a los agresores, que tendrían carta blanca para seguir humillando a su antojo y voluntad.

Hoy he visto el vídeo del incidente de Cepeda en una discoteca, en el que el cantante es objeto de escarnio y él, en un gesto instintivo, responde con un tortazo, que no le pareció importar demasiado a quien lo recibió porque se marchó muerto de la risa y con el propósito cumplido: un vídeo viral con el que dejar en mal lugar al ex de Aitana Ocaña.

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Podemos interpretarlo en diversas claves. No darle más importancia y considerar que es una chiquillada o una ocurrencia etílica, pero también podemos considerar que quien hace un cesto hace ciento. Que el gracioso de turno puede ser en su día a día un tirano en pequeña escala con los que él considera más vulnerables.

La peor de las opciones

La violencia nunca es una respuesta válida, pero mucho menos el código para manejarnos en nuestro devenir diario. Eso es lo que me preocupa. Ya he contado muchas veces que yo sufrí bullying en el colegio. Iba por los pasillos o en el patio, en los recreos, y no sabía por dónde me podía llegar un insulto, una colleja o incluso una agresión mayor. En esas circunstancias sientes pavor y estás a la defensiva, por lo que te quedas paralizado, como un animal acobardado, pero después sientes frustración, impotencia y tristeza.

Mi pavor propició que no respondiera a los ataques y es probable que si hubiera obrado de otra manera hubiera desencadenado consecuencias más graves, porque mis agresores rezumaban crueldad. Mi error fue no denunciarlo y mi acierto haber salido fortalecido de esa experiencia traumática y desarrollado una serie de recursos, el más importante, el buen uso de la palabra, para convertirme en un caso de éxito y no de fracaso. Sin embargo otros no tienen esa fortaleza y acaban con traumas que cuesta años de terapia erradicar, si es que se consigue.

La violencia en la política

La violencia se está instalando en todas las esferas de nuestra sociedad y, por supuesto, también en la política. Los insultos son ahora cuchillos afilados que se adentran en la carne de los adversarios como en un poema lorquiano posmoderno. Y lejos de quitar votos los suman, porque lo peor de la naturaleza humana está emergiendo tal que hienas en un gallinero. Twitter también contribuye a ello porque se ha convertido en un estercolero de vileza, en un altavoz para la inmundicia (y las ‘fake news’) y un lugar en el que las ideas tóxicas destruyen el sistema inmunitario de nuestro cerebro.

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Socorro

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Acoso en las redes

El acoso al que ha estado sometido Cepeda en las redes se ha extendido a las calles, como se ha podido comprobar en este vídeo. Los medios, por supuesto, han incidido en el tortazo (que no es justificable), pero no en la mala fe de la persona que agredía verbalmente al cantante. Quizás porque está muy bien visto el gallito del corral, la testosterona en vena, el envalentonado. Así que ese chaval puede sacar pecho y sentirse un héroe de serie b, por su proeza mediática, pero yo si fuera él no estaría muy orgulloso.

Amaia Romero, el salto cualitativo respecto a sus compañeros

Actuar en los Goya como Amaia Romero no es cualquier cosa. Como tampoco lo es en los Oscar. De acuerdo, estamos en España y la dimensión de estos premios es mucho menor, pero es lo que hay. Son los galardones más importantes de nuestro cine y ya han alcanzado 33 ediciones, dirán algunos, la edad de Cristo, pero es un indicativo de que están más que consolidados.

Respecto a su presencia en esta ceremonia hay que hacer una pequeña reflexión. Por eso, debemos establecer una distinción entre buscar el estrellato y ser estrella. A veces una cosa puede ser consecuencia de lo primero, pero en otras está al margen de la voluntad de cada uno. Es lo que los americanos llaman ‘star quality’, o lo que es lo mismo, emanar una luz de manera natural, espontánea, innata. Muchos de los concursantes de los ‘talent’, no solo de ‘Operación Triunfo’, conocen un éxito fulgurante y trabajan con ahínco para mantenerlo, pero suelen acabar disueltos como azucarillo en café amargo.

Grandes de la música

Se me ocurren muchos ejemplos de cantantes que han arrasado, pero nunca han sido estrellas, porque una vez que no han conseguido un ‘hit’ su fama ha caído en picado, con la fuerza de las cataratas del Niágara ante la mirada de una Marilyn Monroe vestida de rojo. Otras no han necesitado un disco para estar vigente, como es el caso de las grandes, Barbra Streisand, Céline Dion, Madonna… Y de los grandes, Paul McCartney, Elton John, Tony Bennett.

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Sin haber llegado a este estatus todavía porque es muy joven, Amaia Romero, a sus 20 años, está labrándose un camino sin seguir con las pautas habituales de la maquinaria de las multinacionales: lanzamiento de disco, televisiones, radios, giras programadas… Sin comunicar ni uno solo de sus movimientos, va apareciendo como cabeza de cartel de festivales, se planta en los Goya… y del disco, nadie lo sabe.

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Los ‘haters’ de Alfred y Cepeda

Ahora que las estrategias de marketing ya no son lo que eran, quienes encuentran caminos distintos son los que suelen triunfar. A veces es algo tan sencillo como empatizar con el personaje, compartir sus valores y movilizar, como si de un electorado se tratase, a un ejército de fans que traten de levantar a su artista. Lo estamos viendo con Alfred García o con Cepeda, que son defendidos como si de la unidad de la patria se tratara, de los ataques de los ‘haters’.

El caso de Amaia Romero es mucho más marciano, porque no está haciendo ningún tipo de concesión a la galería y tiene a cierta prensa detrás tratando de construir un relato de alguien difícil, que va de la mano de su hermano, que sería quien estaría moviendo los hilos, y con un abogado vigilante por si le quieren meter una cláusula de tapadillo.

Las buenas y malas noticias

Hay una máxima que sigo en mi día a día y que siempre me ha funcionado: los hechos consumados. Son más elocuentes que las palabras, así que solo basta con observar lo que está ocurriendo y sacar conclusiones. Siempre puede haber quien le busque tres pies al gato porque las malas noticias vuelan como halcón detrás de una paloma, pero las buenas escuecen y a veces no interesa que se divulguen.

Gracias a Miguel Bernadeu estamos todos más tranquilos

Foto Miguel Bernardeu Elite

Amigas, hoy respiro más tranquilo. Que resulta que Aitana Ocaña y Miguel Bernardeu son novios. Lo ha dicho la madre del actor de la serie ‘Élite’, la mismísima Ana Duato, así que ya doy por muertos todos esos titulares de los supuestos encuentros secretos entre la intérprete de ‘Lo malo’ y Cepeda. Y la prima de Nacho Duato tiene pinta de ser una suegra encantadora, no como Jane Fonda que hacía la vida imposible a Jennifer Lopez en aquella comedia romántica que de vez en cuando repone Tele 5.

Y como nos gustan mucho las narrativas clásicas, pronto empezarán las preguntas de los planes de boda, los hijos, los bautizos, las comuniones y hasta qué estudiará su prole, si irá a la universidad o si seguirán sus pasos. Esa metáfora tan manida que siempre me trae a la mente un perrito detrás de su dueño, porque por instinto no sabe hacer otra cosa que acompañarle allá donde valla.

El poder de Instagram

Desde que existen las redes sociales y en especial Instagram podemos vivir la realidad al minuto, así que los famosos son los responsables de que ser paparazzi se haya convertido en una profesión tan en desuso como la de afilador de cuchillos (te sale más barato comprarte uno en Ikea). Ahora estás cenando con alguien y es como el eslogan de la CNN, “está pasando, lo estás viendo”. Es más, tenemos mucha más necesidad de dejar constancia ante los demás de lo que estamos haciendo que de disfrutar de las experiencias. Así nos va.

Instagram se ha convertido también en el mejor soporte publicitario (aunque ahora acaban de cambiar las normas y van a ser mucho más estrictos) y la propia Aitana Ocaña es ya una ‘influencer’ que muy pronto eclipsará a otras ya consagradas como Paula Echevarría, Sara Carbonero o Dulceida, porque otra de las características de este tipo de popularidad es que suele ser efímera, aunque en los casos mencionados llevan años viviendo muy bien de ello.

Ídolos juveniles

Celebro desde aquí el amor entre Aitana Ocaña y Miguel Bernardeu, dos referentes generacionales con miles de admiradores que podrán forrar las carpetas con imágenes suyas. Igual que en los 80 se llenaban con fotos recortadas de las revistas Súper Pop o Ragazza de Tom Cruise, Rob Lowe o Luis Miguel. Y para los compañeros de la prensa que siguen buscando titulares que retorcer, conspiraciones donde no las hay o traiciones de telefilme de Antena 3 lo único que me queda es darles ánimos. Si la realidad les estropea los clickbaits, que sigan intentándolo.

Y en la ficción, seguiremos pendientes de lo que le ocurre al personaje de Miguel Bernardeu en su serie de Netflix, el ‘Al salir de clase’ de al nuevo milenio, del que estoy estoy deseando que llegue la segunda temporada.

Cepeda: nada justifica los desmesurados ataques

Foto de Luis Cepeda

Hay días en los que pienso que no debería entrar en Twitter. Porque me crispo. Otros me parece una maravilla, porque me acerca a gente ingeniosa, divertida y que amplía mis miras. Hoy ha sido uno de los primeros, ya desde por la mañana, cuando descubrí que estaban machacando a Cepeda porque había pedido a sus fans que le diseñaran un cartel. Quizás porque de niño sufrí ‘bullying’ en el colegio, la violencia, incluso la escrita, siempre me ha paralizado, pero al mismo tiempo me lleva a denunciarla, aunque sea de baja intensidad.

El peligro de las redes

Nunca se tiene un relato completo de las cosas, así que no voy a entrar a calibrar la magnitud de su metedura de pata, si es que lo ha sido, porque es lo que menos me importa de esta situación. Las redes sociales y whatsapp son muy peligrosos porque recibimos mensajes a los que les falta el contexto, en los que no siempre están claras las intenciones y que se pueden interpretar de muchas maneras. Así que su mal uso lleva a situaciones indeseables que no se pueden tolerar.

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El perdón debería ser suficiente

No me gusta decir esto, pero siento que se nos ha atrofiado la empatía, que hemos perdido la capacidad de ponernos en el lugar del otro. Y no olvidemos que el perdón es terapéutico, que quien se crea perfecto bastante problema tiene. No sé si un mundo sin redes es mejor, pero vistas las reacciones hoy con este exconcursante de ‘Operación triunfo’ me hace plantearme si no es solo una manifestación más del deterioro de nuestros valores morales.

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Lilo 3.0

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Cepeda puede haberse equivocado, pero ha pedido disculpas. Debería ser suficiente para reparar el supuesto daño que haya podido causar con la petición de ese cartel, pero parece que hasta que no olfateamos la sangre no paramos. Detrás de una cuenta de Twitter siempre hay una persona, que a veces se nos olvida que no somos bots. Nuestras palabras pueden levantar el ánimo, insuflar optimismo o hundir en la miseria. No estaría de más un poco de responsabilidad, sentido común y humanidad.

La maldad

Seguramente para Cepeda hoy ha sido un día desagradable, pero quienes faltan al respeto, pierden las maneras y hacen comentarios hirientes tienen un problema más grave: son mala gente. Las críticas, por muy duras que sean, deber estar orientadas a que la persona puesta en cuestión mejore, no a hundirla. Igual que el objetivo de las cárceles no es machacar a los delincuentes sino intentar reinsertarlos.

[LEE MÁS: Cómo ser bueno sin sentirse mal por ello]

Lo de Cepeda, insisto, no es sino un síntoma de que algo no va bien. Y deberíamos reflexionar si queremos que la vida sea una trinchera y sentar a quien no nos gusta en un nido de avispas, por una equivocación, un desliz, una metedura de pata. O simplemente por capricho. La bondad engendra bondad y la maldad no hace sino empeorar las cosas. Los ‘haters’ despiertan en mí lástima y compasión, que es lo peor que se puede sentir hacia alguien. Ojalá recapacitemos y nos paremos unos segundos a pensar antes de tuitetar. Sería una buena manera de iniciar otro camino.

Alfred García: cuando la elegancia se confunde con el desprecio

Foto de Alfred García

Prometo que hoy no pretendía escribir sobre nadie de ‘Operación Triunfo’, pero los malditos ‘clickbaits’ ajenos me han obligado a cambiar de parecer. Es más, tenía pensado un artículo sobre Letizia, que dejaré para un día en el que la reina esté menos ocupada que hoy y, tal vez, su equipo se lo pase para que lo eche un vistazo, que por lo visto lee todo lo que publican sobre ella (y hoy con el 40 aniversario de la Constitución habrán dicho de todo, articulistas y tuiteros).

Pero no ha podido ser, así que voy a dedicar estas líneas a Alfred García, que ayer presentaba en el ‘talent’ de TVE su nuevo sencillo, ‘De la tierra hasta Marte’, un tema en clave rockera, adelanto de su nuevo disco, ‘1016’, que sale dentro de unos días. Resulta que como explicó que era un poema que estaba escribiendo para una persona que estaba en la Academia y que finalmente acabó en canción se han echado las masas contra él porque, supuestamente, le estaba haciendo un feo a Amaia Romero, su exnovia, por no mencionarla.

Un gesto acertado

Pues no, amiguis, ¿por qué nos empeñamos en retorcer las palabras? ¿por qué insistimos en ver segundas intenciones donde no las hay? ?¿No es más sencillo que se trate de una cuestión de elegancia no hablar sobre la persona con la que has roto, pero admitir que la canción está basada en lo que sentiste por ella? ¿No será mejor no decir su nombre para que el presentador no te pregunte qué ha pasado entre vosotros?

[LEE MÁS: Lo que significa la ruptura de Amaia Romero y Alfred García]

Llevo varios artículos seguido deconstruyendo las intenciones ajenas y resulta un poco agotador. Ya dije aquí que Cepeda ha tenido un bonito gesto hacia Aitana Ocaña al publicar un vídeo en el que superpone su voz a la suya en el nuevo sencillo de la artista. También he afirmado que es tendencioso escribir que Rosa López podría estar pensando dejar la música porque se ha acabado su relación contractual con Universal. Y ahora me toca lo mismo con Alfred: no estaba haciendo ningún feo a Amaia.

Un ataque previo

No sé si somos conscientes que no estos microconflictos no son sino el reflejo de una sociedad que cada vez se está acostumbrando más al exabrupto, las descalificaciones y los insultos que a la reflexión. Por eso no me extraña el ascenso de partidos extremistas con discursos excluyentes ni que haya cada vez más episodios violentos en las calles.

Si nos ponemos así por unas palabras de un cantante, no me imagino hasta dónde somos capaces de llegar en otro tipo de situaciones. Yo prefiero quedarme con la valentía de Alfred García, a quien ya se intentó machacar en su momento con la cuestión catalana: ha compuesto un disco, lo ha producido él mismo y va a mantener al margen de la promoción sus cuestiones sentimentales. Lo contrario sería oportunista.

Por último, aplaudo el modelazo que se plantó Juan Avellaneda, que a ratos me hacía pensar que a Prince, el pobre, le habría encantado. Todo un acierto de estilo que le daba un aura de estrella, que le alejaba de la mediocridad de ciertos estilistas estándar que visten a cantantes mucho más consagrados que él.

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Cepeda: la importancia de su gesto hacia Aitana Ocaña

Foto de Cepeda

Se nos rompió el amor de tanto usarlo,  jamás duró una  flor dos primaveras. Siempre he pensado que esta canción de Manuel Alejandro que universalizó Rocío Jurado es la mejor representación de lo que es la pasión: un día tocas un cuerpo y se te paran los pulsos y al siguiente es como quitarle el polvo a una mesa de mármol.

Lo de Aitana Ocaña y Cepeda se terminó, pero la admiración mutua continúa. Porque los dramas ya no se llevan nada, aunque visto lo visto, hay un repunte del machismo en las nuevas generaciones, que deberían haber aprendido de los errores que han cometido sus padres y no imitarlos.

Un bonito gesto

El ex-concursante de ‘Operación Triunfo’ ha compartido en su perfil de Instagram un ‘cover’ de su ex, ‘Vas a quedarte’, y solo los resentidos, los que no saben perder o los que han creído poseer en lugar de querer no lo han entendido. Los demás se lo aplaudimos, por supuesto.

Cepeda dio ayer toda una lección de evolución de la especie humana ante los trogloditas de nuevo cuño en este vídeo, que podría ponerse como ejemplo en los colegios para inocular a los adolescentes el virus del respeto hacia alguien que lo fue todo para ti.  Sin embargo, no todos captaron el mensaje, así que más tarde escribió en Twtiter: “A ver si la peña que está saliendo ahora de su cueva de nuevo se le mete en la cabeza que siempre hice, hago y haré lo que me sale de los huevos para promocionar a un compañero. A vuestra puta cueva”.

Como Pablo López

Por ponerle un pero, podría haber pulido un poco el lenguaje antes de darle al ‘enter’, pero cuando uno se enfada echa espumarajos por la boca, se acuerda de lo más sagrado (aunque ahora hay que tener cuidado porque son capaces de meterte en la cárcel por ello) y dices cosas de las que luego te arrepientes. Pero la intención prevalece en este caso sobre las formas.

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Nos vemos mañana?

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No puedo evitar pensar cuando veo a Cepeda en Pablo López, a quien Risto Mejide machacaba en su edición y años después tuvo que pedirle perdón por ello. Quizás fuera el concursante al que con menos mimo se trató, pero, sin embargo, es el que lleva la delantera a otros muchos que, a priori, caían mucho más simpáticos.

Fruto del esfuerzo

“Enhorabuena Aitana por todo tu trabajo, constancia y esfuerzo” le dice Cepeda a la cantante. En efecto, la perseverancia es un arma que nunca decepciona, porque puede que no te lleve a donde habías planeado, pero siempre será a un lugar mejor que si eres indolente, pesimista o poco trabajador. Como periodista que lleva más de veinte años haciendo entrevistas puedo añadir que he visto estrellas con un fulgor que casi te cegaba apagarse con la rapidez de una cerilla que no da ni para encender un cigarro.

[LEE MÁS: Aitana Ocaña, la verdadera ganadora de ‘Operación Triunfo’]

Me parece un gesto elegante, sincero y noble el de Cepeda, ayudando a promocionar a Aitana, que está disparada y tampoco lo necesita, pero lo agradecerá. En un momento de regresión de valores, en el que se apuesta por derogar leyes que protegen a los más débiles y en los que la sociedad se está convirtiendo en una manada que quiere arrinconar a los diferentes, aplaudo al cantante y pido que los demás prediquen con el ejemplo.

Después del amor, quedan siempre muchas cosas que merecen la pena compartir con esa persona que ya no es tu pareja. A la vista está…