Tita Cervera, el lujo de vivir como quiere


Joan Collins hubiera sido hace unos años la intérprete perfecta para interpretar a Tita Cervera en un ‘biopic’. Sin tener la baronesa Thyssen las cualidades morales o, tal vez sería mejor decir, amorales, de Alexis Carrington, el pérfido personaje que la actriz británica encarnaba en la serie ‘Dinastía’. Siempre me imagino a Carmen maquinando para sacar adelante su vida. Asediada por los tiburones y los oportunistas que quieren sacar tajada, al igual que ocurría en la ‘soap opera’ de Aaron Spelling.

Anoche devoré ‘Noche en el museo’, la entrega de ‘Salvados’ dedicada a Tita Cervera. Se fue tantas veces por la tangente hasta el punto de que Jordi Évola parecía una escultura de Giacometti a la que le habían regalado unos ‘souvenirs’ de la tienda del museo Thyseen. Lo que es sacarle una pizca de información es algo que apenas vimos. A veces sus respuestas eran tan nihilistas como las de Tamara Falcó y otras tan contracorriente como las de Catherine Deneuve. Sobre todo cuando habló de los productores depredadores de Hollywood y estableció diferencias entre las agresiones sexuales a las mujeres y el cortejo que se pasa de la raya. Algo que muchas feministas, ella que se definió como femenina, tendrán a partir de ahora como arma arrojadiza contra ella.

Cercana y distante

Tita Cervera es una mujer cercana, nada protocolaria y muy simpática. Sin embargo, como lideresa de sí misma, no da muchas opciones a los que intentan hurgar en su pasado o meter el dedo en la llaga. La baronesa lleva toda la vida nadando en las aguas procelosas del glamour y del poder. Un entorno que curte más que una guerra de trincheras. Por eso no era de esperar ni que se abriese en canal. Ni que apareciera con la actitud contrita del que se pone de rodillas en un confesionario.

Hay muchas leyendas urbanas en torno a la que fuera Miss España, pero poca más información que los apuntes de Wikipedia y lo que ella ha querido que trascienda. De tal forma que si hay un personaje que necesita ser contado es ella. Nos faltarían una biografía autorizada y otra que no para hacer un retrato digo de colgar en alguno de sus museos. En la coleccionista de arte se dan cita a partes iguales la realidad y la ficción. Entremezcladas hasta tal punto que ya no se sabe si lo que se ve es lo que hay o lo que uno se imagina.

Sexy a los 75

La baronesa Thyssen no concretó ayer cuando se le preguntó por la literatura, la Biblia o de las garras de Hacienda. Su melena, esta vez mejor peinada de lo habitual, era un escudo antimisiles que se atusaba cada vez que Jordi Évole se acercaba a una línea roja. Y si no, abría aún más una petrificada sonrisa que era el equivalente a los carteles en los que reza ‘cuidado con el perro”.

Aún así, pese a lo no dicho y a lo ni siquiera insinuado, fue un placer ver a Carmen Cervera en su esplendor. Luciendo ‘paillettes’ y encajes, rezumando un espíritu sexy que no ha logrado erradicar sus 75 años ni las cornadas que da la vida. Porque cuando ha tenido que bajarse al barro lo ha hecho, pero cuando se la tiene delante hay que llamarla de usted. No hay que perder nunca de vista lo poderosa y lo brava que es.


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